El submarino S-81 inicia este viernes su última y más exigente fase de pruebas

El «Isaac Peral» sale a mar abierto para afrontar sus primeras navegaciones en superficie e inmersiones

Llegó el día. Tras prácticamente un año de pruebas en puerto, el primero de los cuatro submarinos S-80, el S-81 «Isaac Peral», ha salido hoy de las aguas del astillero de Navantia en Cartagena (Murcia) para adentrarse en mar abierto y comenzar la que será la fase más exigente de pruebas antes de su entrega a la Armada en abril de 2023. Una etapa, la que arranca ahora, que incluye, por un lado, la navegación en superficie y, por último, las tan ansiadas inmersiones.

Y este nuevo hito lo afrontan, tanto la dotación del submarino como la propia compañía, con mucho optimismo, aunque también con cierta cautela por la dificultad que implica «el primer diseño integral de submarino que realizamos», tal y como apuntaba la pasada semana a LA RAZÓN Germán Romero, director del Negocio de Submarinos y Programa S-80 de Navantia.

Porque se trata de un programa 100% español que no ha estado exento de problemas, los cuales se han ido superando prácticamente desde que en 2003 se autorizó su construcción. Así que, como también apuntó a este periódico el comandante del S-81, capitán de corbeta Manuel Corral Iranzo, van «partido a partido, alcanzando hitos hasta el final».

Éxito de las primeras pruebas

De momento, todas las pruebas han salido como esperaban, incluyendo aquellas incidencias normales en la puesta a punto de determinados sistemas. Y en determinados momentos se han llevado «algunas alegrías» con varios equipos o descubriendo, por ejemplo, que “el sistema de baterías está dando unas prestaciones por encima de lo esperado», explicaba Romero.

Se han hecho pequeñas modificaciones, corregido fallos puntuales y realizado una primera varada. Y al mismo tiempo, su dotación se ha ido adiestrando en su nueva oficina.

S-80
S-80 FOTO: Antonio Cruz

Pero a partir de hoy empiezan los exámenes más importantes a los que se tendrá que enfrentar este moderno submarino, que sustituirá a las últimas dos unidades del S-70: el «Galerna» y el «Tramontana». El objetivo, confirmar que todo lo que se ha planeado y probado en puerto funciona como debe ya en el medio en el que se ha de mover. Por ejemplo, los sistemas de propulsión y gobierno, para lo que se realizarán numerosas pruebas de velocidad y maniobrabilidad en la bahía de Cartagena.

En principio, las primeras pruebas de mar se han programado hasta mediados de junio con las navegaciones en superficie y una serie de ejercicios en los que se simularán situaciones de riesgo. Poco a poco se irá incrementando el nivel de dificultad y exigencia. Después se llevará a cabo otra varada para seguir poniendo a punto los equipos y sistemas.

S-80
S-80 FOTO: Antonio Cruz

Y a partir de ahí, si todo va según lo previsto, llegarán las inmersiones, donde será clave la prueba de estabilidad, que habilita a comenzar a navegar bajo el agua con seguridad. El «Isaac Peral» irá incrementando de forma progresiva la profundidad hasta alcanzar la cota máxima operativa, realizando una serie de pruebas en cada cota.

Ya en inmersión se seguirán testando todos los sistemas, como el de combate, el de comunicaciones, propulsión, energía, sensores... además de la integración de todos funcionando a la vez. En definitiva, se han de verificar y validar un gran número de instalaciones para garantizar, sobre todo, su seguridad.

Y si todo va bien y no hay fallos de última hora, en abril de 2023 Navantia le entregará a la Armada las llaves de su nuevo submarino.