Moncloa asume que no habrá renovación del CGPJ antes de las elecciones andaluzas

Sánchez estableció junio como margen temporal, cuando vence el mandato de cuatro magistrados del TC, pero no será antes de las andaluzas

El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, en una sesión en el Congreso de los Diputados
El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, en una sesión en el Congreso de los Diputados FOTO: DAVID JAR La Razon

El Gobierno mantuvo un hilo de esperanza cuando se produjo el relevo al frente del PP. Tras años de nula interlocución con Pablo Casado, veían en la llegada de Alberto Núñez Feijóo una oportunidad para “recuperar los consensos básicos y avanzar en el cumplimiento de la Constitución”. Sin embargo, la esperanza ya se ha desvanecido. Los primeros compases de su trayectoria al frente de Génova no han arrojado un escenario distinto al ya existente. Moncloa estableció dos hitos que podrían servir de termómetro para el nuevo estado de las relaciones: el apoyo al plan de choque contra la guerra en Ucrania y la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). El primero salió adelante con el “no” de los populares y la segunda se mantiene en “stand by” sin registrar los avances esperados.

Pedro Sánchez estableció un calendario para el desbloqueo en la primera reunión que mantuvo con Feijóo en Moncloa, poniendo fecha a algunas de las cuestiones pendientes que urge al Ejecutivo desencallar. A día de hoy, solo una de estas metas volantes se ha materializado: la reforma del voto rogado, quedando pendiente la renovación del CGPJ y del Tribunal Constitucional (TC) que Sánchez quería tener solventada “antes de junio”.

El timing no es casual. El Ejecutivo necesita desbloquear el órgano de gobierno de los jueces si quiere un Constitucional de mayoría “progresista” a partir del próximo mes. En esas fechas, el mandato de otros cuatro magistrados, tres de ellos adscritos al bloque conservador, llega a su fin y la designación de los nuevos magistrados del Alto Tribunal está condicionada por la imposibilidad del CGPJ de hacer nombramientos si, para entonces, sigue en funciones. El veto lo fijó el propio Sánchez, vía reforma legal, hace un año para intentar incentivar –sin éxito- la renovación del Consejo.

Esos relevos voltearán la mayoría conservadora en el TC, pues la renovación de ese tercio de magistrados corresponde a partes iguales al Gobierno y al Consejo General del Poder Judicial –a razón de dos cada uno–. La entrada de tres progresistas –los dos a propuesta del Ejecutivo y otro más a través de la cuota socialista en el CGPJ– cambiará el equilibrio de fuerzas y dejará al sector conservador en minoría, al sumar el bloque progresista siete magistrados. El Gobierno estuvo estudiando el sustento legal de renovar por su cuenta a los dos magistrados que corresponden al Ejecutivo, pero se arriesgaría a que el Pleno del TC, que tiene que dar el visto bueno a las nuevas incorporaciones, tumbara su decisión. El artículo 159.3 de la Constitución deja claro que los integrantes del tribunal «se renovarán por terceras partes», por ello, en Moncloa siguen apostando por llegar a un pacto con el PP como primera opción.

A pesar de que las sensaciones de Sánchez en su reunión con Feijóo fueron positivas y ambos pusieron a trabajar a sus equipos casi inmediatamente, nombrando en abril a los líderes de las delegaciones negociadoras: Félix Bolaños –por Moncloa– y Esteban González Pons –por Génova–, por ahora no ha trascendido ningún avance. El calendario es endiablado y fuentes gubernamentales consultadas por este diario ya asumen que, como era su deseo, el pacto para la renovación no se materializará antes del próximo 12 de junio, , cuando vence el mandato de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional (TC), incluido el de su presidente, Pedro González-Trevijano.

El horizonte de desbloqueo choca con el electoral en Andalucía, donde se celebrarán comicios el próximo 19 de junio. «Siempre va a haber elecciones», se lamentan en Moncloa, ante un carrusel de urnas que se extenderá durante todo 2023, hasta culminar con las generales a principios de 2024. Lo que era un temor hace unas semanas ya se ha materializado y lo oficializó, en parte, el propio Feijóo al verbalizar que para la él la renovación del CGPJ “no es una prioridad”.. Las citadas fuentes critican que, por cuestiones de oportunidad política, en su pugna con Vox, el PP siga incumpliendo la Constitución y la renovación de un órgano de gobierno de los jueces que lleva ya más de tres años caducado. «Cumplir la Constitución no es una elección», señalan.

El PP, por su parte, inició una ronda con diferentes asociaciones judiciales con la intención de recabar propuestas para desbloquear la situación que mantiene en funciones desde hace más de tres años al Consejo. En Moncloa esperan que no recupere, como condición para alcanzar un acuerdo, que se modifique el sistema de elección de los vocales del CGPJ, como sí exigía Casado. Un posicionamiento, el de impulsar de manera inminente y en paralelo a la renovación del actual Consejo una reforma legal para que los jueces eligieran a sus pares, que ha enquistado la consecución del pacto hasta hoy.