Andalucía

Cien mil votos decidirán la fuerza de la mayoría de Juanma Moreno

Los sondeos apuntan que la mitad de los 200.000 indecisos se abstendrá. El PSOE se parte por el ataque al candidato del PP: «Se puede volver contra nosotros»

La campaña autonómica en Andalucía echará a andar oficialmente este viernes con una bolsa de doscientos mil andaluces indecisos. Las proyecciones demoscópicas señalan que, aproximadamente, la mitad de ellos se irá a la abstención, por lo que tan sólo cien mil votos, repartidos entre las ocho provincias andaluzas, decidirán la fuerza de la mayoría del candidato del Partido Popular y actual presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno.

La elecciones andaluzas se mueven en unos parámetros que llevan a que el principal interrogante que marque la campaña, a la espera de que las urnas confirmen o no lo pronósticos de las encuestas, sea el alcance de la mayoría que todos los sondeos auguran para Juanma Moreno.

Los últimos tracking (seguimientos) que manejan los partidos, en vísperas de que se abra formalmente la contienda electoral, sitúan al PP en los 50 escaños (la mayoría absoluta está en los 55 diputados), el PSOE se quedaría en los 31, a Vox le dan 15, y Por Andalucía se queda con 10.

La candidatura de Macarena Olona no está tirando en las encuestas de última hora, hasta el punto de que ese estancamiento, que ellos también han detectado, les ha obligado a buscar el auxilio en el desembarco del líder nacional, Santiago Abascal. Una de las debilidades de Macarena Olona es la exageración, hasta el punto de llegar a la caricatura, de su identificación con una tierra a la que ha llegado como «cunera».

El marco de expectativas con el que se inaugura formalmente la campaña también está fracturando al PSOE en cuanto a la estrategia que debe seguir para combatir un hundimiento en las encuestas que amenaza con abrir una crisis en la organización andaluza de repercusiones a nivel nacional. Tanto como para que ya se especule incluso con la posibilidad de una remodelación ministerial, como la que hizo el presidente Pedro Sánchez tras las últimas elecciones autonómicas de Madrid para recuperar el impulso político después del batacazo que los socialistas se dieron frente al «efecto Ayuso».

El miedo socialista a un resultado que les sitúe en esa treintena de escaños lleva a que en Moncloa y en Ferraz se estudien fórmulas para embarrar la campaña a fin de intentar movilizar a la izquierda. Sin embargo, el perfil del candidato, en el lado opuesto al de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, provoca que haya voces que estén advirtiendo sobre la necesidad de valorar el riesgo de que entrar en la línea del ataque más duro contra Juanma Moreno no tenga un efecto bumerán que acabe haciendo que la opinión pública se identifique más con el líder del PP. «Se puede volver en nuestra contra», comentan en el equipo socialista andaluz. En parecido debate está también Vox a la hora de reorientar la campaña para reactivar un voto que los últimos sondeos detectan que ha entrado en fase de retraimiento.

Otro problema del PSOE en esta campaña es que la única opción de gobierno, salvo sorpresa mayúscula en las urnas, es la que representa el actual presidente de la Junta. Y esto les echa encima la amenaza de que el votante de izquierdas más moderado, y de centro, se anime a apoyar la candidatura de Juanma Moreno para reforzar su Gobierno en solitario, como voto útil, y evitar así que Vox condicione el Parlamento o presione para entrar en el futuro gobierno andaluz. La mayoría que los sondeos atribuyen al PP en estos momentos sólo puede justificarse en el trasvase de voto socialista.

Los últimos mensajes del partido de Santiago Abascal han buscado generar ilusión en su eletorado con el órdago de que, por pocos escaños que pueda necesitar Juanma Moreno para gobernar, el precio se lo cobrarán en consejerías de gobierno. Sin embargo, si los sondeos se confirman, con una mayoría del PP que supere a la suma de escaños de izquierdas, el candidato popular se presentará a la investidura sin haber cerrado un acuerdo con Vox, en el caso de que esta fuerza se mantenga en esa posición maximalista. «Y que todos los partidos se retraten en esa votación», adelantan en el equipo del candidato popular.

En estas elecciones, el PP tiene monitorizadas cada una de las provincias y ha diseñado una microcampaña para cada una de ellas, atendiendo a su realidad sociológica y a los aspectos de gestión que más preocupan a sus habitantes. El control de la estrategia es total, y en campaña ya no habrá presencia de dirigentes nacionales, salvo el presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, que apoyará con una caravana alternativa los actos de la agenda del candidato. Actos que se irán incrementando desde que mañana mismo arranque la cuenta atrás para el domingo 19.