Sánchez marca el rumbo: toca «vender gestión»

Ordena a los suyos exhibir los éxitos del Gobierno para acallar «el ruido» de la oposición que busca opacarlos

Con un vídeo resumen de los últimos cuatro años en la Moncloa en el que se ensalzaban los éxitos de su gestión. Así arrancó la reunión presidida por Pedro Sánchez ante la Interparlamentaria del PSOE, con la que el secretario general y presidente celebró ayer el aniversario de la moción de censura. Un espíritu, el de «la mayoría absoluta que votó poner fin al Gobierno de Rajoy y abrir una nueva etapa de cambio» que Sánchez quiere evocar para insuflar ánimo a las huestes socialistas de cara al incierto contexto al que se enfrentan. La primera parada será Andalucía, pero en el horizonte se dibuja ya el ciclo electoral de 2023 en el que el partido se juega no solo su poder territorial, sino también su permanencia en la Moncloa.

Sánchez hilvanó un balance triunfalista en el que obvió toda referencia a sus socios de Unidas Podemos, presumiendo de que, desde hace cuatro años, «España cuenta con un Gobierno social y ejemplar». En un ejercicio de autocomplacencia, en el que apenas hubo una mínima alusión a que se «han podido cometer errores», el presidente reivindicó el «resultado formidable» de la acción ejecutiva de su gabinete. «Somos el Gobierno que hizo frente a la pandemia y seremos el Gobierno que hará todo y más para proteger a las familias y las empresas de los efectos de la guerra», avanzó.

La orientación del discurso no es baladí y marca el camino que seguirá el PSOE en el futuro. Ante la dificultad que está teniendo el Gobierno para obtener rédito de la agenda progresista que está llevando a cabo desde Moncloa, la estrategia y la orden que se ha trasladado es «vender gestión» a cada oportunidad y atacar a la oposición, como responsable de todos los males que afligen a la izquierda. El más acuciante, de cara a las elecciones andaluzas, es la desmovilización. En este punto, el presidente acusó directamente a PP y Vox de «alimentar cada semana una bronca política, polémicas artificiales para mantener el ruido» con el único propósito de eclipsar la acción legislativa del Gobierno. «Buscan desanimar, cuando no desmovilizar a la España progresista», aseguró. «Tratan de abrumar a los ciudadanos con un ruido ensordecedor para presentarse como solución, crean un ambiente irrespirable para llegar al Gobierno por agotamiento», añadió.

El jefe del Ejecutivo llamó a los suyos a «no caer en su trampa» ni «hacerles el juego» y centrarse en exponer los logros del Gabinete. «Debemos argumentar con pasión, sin gritos y con serenidad nuestra acción política», conminó. En Moncloa plantean que «frente a la estrategia del PP de embarrarlo todo» hay que reivindicar las «conquistas sociales» que se han logrado durante los cuatro años de Sánchez en el poder.

En este sentido, la estrategia no solo pivota sobre la idea de vender gestión, sino en contraponerla con el modelo del PP. En el Ejecutivo se arrogan una forma diferente de encarar las situaciones de crisis. «Cuando vienen mal dadas, la izquierda protege y la derecha recorta», explicitó el presidente, para iniciar una enumeración de comparaciones entre los recortes y los fondos; los despidos y reforma laboral o la revalorización de las pensiones y la devaluación salarial. «Hoy España avanza, a pesar de la pandemia y de la oposición negacionista y sin sentido de Estado que va contra el interés general», señaló.

Entre tanto, desde el Gobierno mantienen la hoja de ruta y seguirán dando un impulso desde la Moncloa para intentar dar el vuelco el 19-J. Al plan de empleo que impulsó Yolanda Díaz para Andalucía, dotado con 50 millones de euros, se sumó ayer el anuncio de Sánchez de prorrogar durante todo el verano el paquete de medidas anticrisis derivada de la guerra de Ucrania, entre las que figuran las rebajas en el precio de la luz y los carburantes. Todo para tratar de embridar una inflación que sigue empobreciendo a los españoles.