La Ertzaintza señala a la cúpula de ETA por el asesinato de Miguel Ángel Blanco

En un informe remitido a la Audiencia Nacional, concluye que el comité ejecutivo daba «instrucciones precisas» para ejecutar los atentados

Mural en recuerdo de Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA en julio de 1997
Mural en recuerdo de Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA en julio de 1997 FOTO: photo: Larry Mangino Larry Mangino

La Ertzaintza señala a la cúpula de ETA por el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Tras acordar la reapertura de la causa el pasado marzo –a instancias de Dignidad y Justicia (DyJ), que se querelló contra nueve exdirigentes de ETA por la supuesta responsabilidad del comité directivo etarra, la Zuba, en el secuestro y asesinato del concejal del PP en Ermua en julio de 1997– el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón ya tiene sobre la mesa el primer informe policial que reclamó para relanzar la investigación.

En un informe del pasado 23 de mayo de los servicios de Inteligencia de la Policía Vasca –al que ha tenido acceso LA RAZÓN–, la Ertzaintza recuerda que ETA ha sido a lo largo de la historia “una organización perfectamente estructurada” en la que cada terrorista “tenía una misión” y se encontraba “sometido a la disciplina y a las órdenes que el comité ejecutivo ha dictado en cada momento”.

Era la dirección de ETA –señala el informe de la Policía vasca– la que transmitía “instrucciones precisas” a los “comandos” operativos de las “acciones a realizar”, por lo que cuando los atentados se llevaban a cabo la cúpula de la banda terrorista “sabe ya de antemano quién las ha cometido”.

Dignidad y Justicia se querelló contra Ignacio Gracia Arregi, “Iñaki de Rentería”; Javier Arizcuren, “Kantauri”; Soledad Iparraguirre, “Anboto”; Asier Oyarzabal; Juan Carlos Iglesias Chouzas, “Gadafi”; Mikel Albisu, “Mikel Antza”; Vicente Goicoechea Barandiaran; Jokin Echevarria y Carlos Ibarguren.

Encargado de “diseñar la estrategia”

Sin citarles expresamente (salvo a “Kantauri”, procesado en esta causa por su supuesta participación en el asesinato del edil de Ermua), la Ertzaintza pone de relieve que –aunque sus integrantes “no están física y personalmente en cada uno” de los atentados– el comité ejecutivo de la banda criminal era “el encargado de diseñar la estrategia” de ETA y de “dirigir todos los medios para conseguir llevarla a cabo”. A partir de esas órdenes, añade, eran los responsables de los “aparatos” quienes se responsabilizaban de “hacer cumplir lo decidido” por la Zuba.

Además, la Policía autonómica recuerda que en la sentencia en la que condenó a 50 años de prisión por estos hechos a Javier García Gaztelu, “Txapote”, exjefe “militar” de ETA, y a Irantzu Gallastegui, la Audiencia Nacional dio por probado que actuaron “siguiendo las instrucciones recibidas de la dirección”.

Ésa es precisamente la argumentación jurídica de Dignidad y Justicia en la querella contra los exjefes de ETA. Según su abogado, Miguel Ángel Rodríguez Arias, ellos eran “los auténticos autores detrás del autor”. Una responsabilidad por autoría mediata que va más allá de los autores materiales para apuntar a quienes tenían el dominio de la organización y, dieran o no la orden de atentar, sí tenían la posibilidad de impedir el asesinato.

Las notas de “Kantauri”: “Darle en toda la cabeza”

El informe de inteligencia se refiere especialmente a dos notas manuscritas, de julio y septiembre de 1997, incautadas al “comando Vizcaya” que se atribuyen a “Kantauri”. En la primera, el exresponsable de los “comandos ilegales” (entre noviembre de 1994 a marzo de 1999) asegura que “es muy importante el darles a los políticos del PP”. “Poner toda la fuerza posible en levantar a un concejal del PP, dando un ultimátum de días para que los presos estén en Euskadi”, escribió. En la segunda, pide a los pistoleros “un gran esfuerzo y dedicación a este tema”. “Si no podéis hacer un secuestro, darle en toda la cabeza”.

El juez García Castellón instó a la Ertaintza (y también a Policía y Guardia Civil, cuyos informes no han sido enviados aún al instructor) que relacionasen otros atentados de ETA que pusiesen de manifiesto cómo se llevaba a cabo la “decisión, planificación y ejecución” de las acciones terroristas.

En respuesta a esa petición, la Policía vasca relaciona en su informe hasta seis acciones terroristas de ETA en los que se evidenció que era la dirección etarra la que tomaba las decisiones. Tras la desarticulación del “comando Donosti” en 1996, por ejemplo, Valentín Lasarte declaró que “Kantauri” les marcó «la prioridad de dos objetivos» (un policía y el histórico dirigente socialista Fernando Múgica, asesinado por ETA el 6 de febrero de 1996). Algo similar sucedió tras desarticular la Ertzaintza el “comando Kattu” en 1997, cuando uno de los detenidos explicó que “Anboto” “marcó el objetivo del Rey” (siempre que no hubiera civiles) o del Museo Guggenheim.