¡No es no!

Dignidad y Justicia y otras muchas asociaciones no asistimos a este acto porque no podemos sentarnos junto a los herederos políticos de los que asesinaron a mi padre y a otras 855 personas más

Daniel Portero

Un 27 de junio de 1960 fue asesinada la niña Begoña Urroz Ibarrola en la estación de Amara (San Sebastián) en atentado terrorista. Primer atentado terrorista en España. No habría cumplido dos años entonces. Coincide esta fecha con el día en que el Congreso de los Diputados rinde homenaje a las víctimas del terrorismo, organizado a través del Gobierno de España. Sin embargo, Dignidad y Justicia y otras muchas asociaciones no asistimos a este acto desde hace 4 años. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que no podemos sentarnos junto a los herederos políticos de los que asesinaron a mi padre y a otras 855 personas más. No podemos ir a actos donde la hipocresía impera antes que la verdad o la dignidad. Bildu, organización que fue declarada terrorista, sucesora de Batasuna, por el Tribunal Supremo en 2011, rescatada posteriormente por el Tribunal Constitucional, es hoy socio fundamental del Gobierno de Sánchez. Un Gobierno que se apoya en los que destrozaron nuestras vidas no merece ni la más mínima consideración en este tipo de actos. De hecho, ninguna víctima del terrorismo debería ir a un acto organizado por un Gobierno apoyado en Batasuna o Bildu o como toque llamarse ahora. Un Gobierno que prometió no acercar a ningún asesino de ETA con delitos de sangre en una reunión con todas las asociaciones de víctimas del terrorismo en junio de 2018 y los ha acercado a todos. ¿Qué se puede esperar de un Gobierno que por donde pisa se seca la hierba? Que lo que dice, hace lo contrario, que miente más que habla.

El Ministerio del Interior, liderado por Grande-Marlaska, prometió hace cuatro años una modificación de la Ley 29/2011 de Reconocimiento y Protección de las Víctimas del Terrorismo para endurecer las sanciones a los que organizaran actos de homenaje y enaltecimiento del terrorismo. Prometió desarrollar un reglamento de la Ley. Nada de nada. Seguimos igual de mal, porque sus socios herederos de ETA y otros rupturistas con España se lo impiden.

Este Gobierno social-comunista ha regalado las transferencias penitenciarias al Gobierno vasco para que una vez tengan los presos asesinos de ETA en sus cárceles, los pongan en libertad.

Miguel Ángel Blanco fue asesinado por ETA por no ceder al chantaje de los acercamientos al País Vasco. Cada vez que este Gobierno acerca a un preso de ETA vuelve a asesinarse a Miguel Ángel. El homenaje a las víctimas del terrorismo del 27 de junio está hoy por hoy teñido de sangre e hipocresía. Que no cuenten con nosotros por ese camino. ¡No es no!