Génova empieza a creer en la mayoría: «Sánchez está en caída libre»

Los cambios en el PSOE alimentan la euforia en el PP. Valencia y Castilla-La Mancha lucen en rojo en Ferraz

El PP inició este curso político con Vox pisándole los talones en las encuestas. Y lo concluye con una mayoría en Andalucía que ha permitido a Juan Manuel Moreno ser investido de nuevo presidente de la Junta sin necesitar apoyos externos y con el CIS colocándole por delante del PSOE. Los cambios que está haciendo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su partido están sirviendo de acicate para que en las filas populares se dispare la euforia respecto a sus expectativas en las elecciones generales.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, tiene en su haber cuatro mayorías absolutas como presidente de la Xunta, y ya hay quien en su entorno empieza a usar el juego de palabras de que «la quinta se la dio Moreno». «A día de hoy no se ve. Pero Sánchez está en caída libre. Los cambios no le servirán para nada, están vacíos de contenido político y sólo reflejan su estado de desesperación. El éxito en Andalucía acerca a Feijóo a su quinta», comentan en el grupo de asesores del equipo de Feijóo.

Tan venidos arriba están que los cambios orgánicos en el PSOE, ratificados ayer por el Comité Federal, no se han leído en el comité de estrategia del PP como una amenaza para los intereses de Feijóo. «Los entrenadores, cuando pierden, también hacen cambios locos al final del partido. Y el problema de Pedro Sánchez es que viene una crisis económica de dimensiones estratosféricas», sentencian.

Los ánimos están al alza y el Partido Popular empieza a soñar cada vez más con un triunfo histórico en las generales. La justificación que dan es que «los datos reflejan» que pueden crecer por la vía de Ciudadanos, del Partido Socialista y de Vox. «Si sólo puedes crecer por un camino tienes techo, si puedes diversificar el crecimiento al mismo tiempo es más fácil seguir aproximándote a una mayoría sólida».

A Génova también ha empezado a llegar este mensaje por parte de la demoscopia que trabaja para ellos, por lo que puede decirse que todo el contexto se está conjurando para que en el partido se instale la idea de que a Feijóo le vale «con hacer poca cosa», y que quizás «lo mejor que puede hacer es centrarse sólo en la economía y dejar que la crisis haga todo el trabajo».

La demoscopia se une a la información económica que por distintas vías recibe el líder del Partido Popular, tanto del ámbito internacional como nacional, y que consolida, a su vez, ese mensaje que la izquierda califica de «catastrofista», pero que en el PP entienden que deben seguir haciendo porque esto les abre espacio en otoño y en invierno para poder sostener que «ya lo advirtieron» y que el Gobierno de Sánchez no les hizo caso.

Los temores y miedos que la investidura de Juan Manuel Moreno despiertan en el PSOE, después de ver al PP andaluz pasar del 20 por ciento al 44 por ciento del voto en su primera legislatura al frente de la Junta, no son opacados, en ningún caso, por los cambios en la dirección federal socialista, y en Moncloa lo saben. Y éste es el gran drama con el que lidia el PSOE este fin de semana, tras la crisis. El presidente Pedro Sánchez ha puesto sordina a las voces que le señalan a él como responsable de la pérdida de apoyo popular que sufre el partido, mientras que en la dirección del PP lo que buscan es no cometer errores que apaguen el ruido ensordecedor que los socialistas hacen contra ellos mismos.

Creen que pueden “robar” voto a PSOE, Cs y Vox

«Feijóo ha construido un liderazgo nacional que le permite mantenerse en el centro y sostener la mano tendida al presidente del Gobierno sin tener que ceder ni un paso para resituar a su formación en una posición moderada que no conseguía encontrar en la etapa anterior», se lamentan en el PSOE manchego. Y críticas como ésta salen también de otras federaciones socialistas.

El líder del PP andaluz gobernará pensando en Andalucía, pero siendo también una guía, consensuada, del discurso nacional del Partido Popular. A fin de cuentas, Andalucía es el espejo en el que se mira Feijóo porque en el PP consideran que es la comunidad que refleja con más exactitud la versatilidad del votante que necesita reclutar el partido en todo el territorio para llegar a La Moncloa. Madrid es sólo una «burbuja», pero «hay que hacer política pensando en que España se parece más a Andalucía que a Madrid», analizan en el Comité de Dirección. Y en Andalucía, Moreno está haciendo lo que Feijóo ya ejecutó en Galicia.

En vísperas de la destitución de la anterior dirección popular, el PP se movía en el pesimismo más absoluto. No veía por dónde «atacar» para convencer al electorado del centro derecha de que son la «única alternativa de gobierno» y, además, tampoco conseguía que los errores del Gobierno de coalición se sumaran en su haber. Ahora el viraje lo ven «irreversible», mientras que para la izquierda las elecciones autonómicas y municipales son su última oportunidad para cambiar las tendencias.

El análisis electoral en el que se mueven los dos principales partidos coincide en una misma variable, la de que el centro derecha, y, en concreto, el PP, es el que hoy tiene más posibilidades de alzarse con la victoria en las municipales. Pero la batalla ahora se jugará en dos comunidades que hoy son de la izquierda, Valencia y Castilla-La Mancha, y en las que los sondeos anticipan que puede haber cambio. Si Pedro Sánchez se presenta a estas elecciones sin haber convocado generales, y pierde más referentes territoriales que hoy están en su poder, el PSOE y la izquierda se quedarán sin margen para una remontada que les permita tener alguna posibilidad de mantenerse en La Moncloa. Y no hay semestre europeo que pueda cambiar este hecho, como así admiten las previsiones socialistas.