«Señor presidente del Gobierno, ¿qué fue del tesoro del ‘Vita’?»

Una asociación exige rendir cuentas al PSOE por la carga del barco republicano a través de la Ley de Transparencia

El yate «Vita» fue comprado en 1942 por la Armada estadounidense, que lo rebautizó utilizándolo como buque de patrulla durante la Segunda Guerra Mundial
El yate «Vita» fue comprado en 1942 por la Armada estadounidense, que lo rebautizó utilizándolo como buque de patrulla durante la Segunda Guerra Mundial FOTO: La Razón La Razón

Aún hoy es una incógnita el destino que se dio al «tesoro» del «Vita», el yate que llegó a México en marzo de 1939 cargado con valores y joyas incautados por la República y del que se hizo cargo Indalecio Prieto, histórico dirigente socialista. En un intento de poner luz a este episodio en los estertores de la Guerra Civil, la Asociación por la Reconciliación y la Verdad Histórica dirigió ayer un escrito «a la atención del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez», en base a la Ley de Transparencia.

Su petición se basa en una vieja promesa del PSOE, en concreto de José Diosdado Prat, que luego sería senador socialista. En plena Transición, participó en un coloquio en la segunda cadena de TVE, dentro del programa «España Hoy», donde hizo la promesa de que se rendirían cuentas del «Vita» en «las primeras Cortes elegidas democráticamente en España», algo que «a fecha de hoy, el PSOE, gestor y beneficiario de ese expolio, todavía no ha efectuado», denuncian fuentes de la asociación que demanda la información.

De este compromiso tomó nota «La Vanguardia», que se hizo eco de las palabras de quien se presentaría sin éxito en las elecciones de 1977 dentro de una candidatura como presidente del Partido Socialista Obrero Español (Sector Histórico). José Prat aseguró en el espacio televisivo que el «dinero del tesoro del Vita fue puesto a disposición de la Junta de Ayuda Exterior de España y fue empleado en atender a miles y miles de españoles en el exilio, financiándose servicios asistenciales, gastos de transporte, colegio, etc.». Según Prat, que vivió 32 años en el exilio, «las cuentas se llevaron escrupulosamente».

Este ofrecimiento para clarificar lo ocurrido con el cargamento del «Vita» nunca se cumplió, y la intención de llevarlo «ante las próximas Cortes españolas» quedó en nada. Por este motivo, la Asociación por la Reconciliación y la Verdad Histórica, teniendo en cuenta que fue «gestionado y disfrutado por el PSOE y que todo partido político ha de estar sometido a la Ley de Transparencia y, en particular a su Capítulo II, según establece el artículo 3 de Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno», solicita al PSOE «una rendición de cuentas» del «tesoro» del barco. Lo hizo ayer directamente, a través de una carta certificada, como estipula el procedimiento en este caso. Al cabo de un mes, si no hay respuesta, la asociación se dirigirá al Consejo de Transparencia.

“El ‘Vita’, bajel del misterio, en Tampico. Las riquezas que transportó se han perdido en las brumas de lo desconocido”, dice esta publicación sobre el barco hecha en México
“El ‘Vita’, bajel del misterio, en Tampico. Las riquezas que transportó se han perdido en las brumas de lo desconocido”, dice esta publicación sobre el barco hecha en México FOTO: Instituto Nacional de Antropología e Historia de México La Razón

El «Vita» fue adquirido durante la Guerra Civil por el naviero Marino de Gamboa, testaferro de Juan Negrín. Al mando del capitán José de Ordorica llegó al puerto francés de El Havre para ser puesto a disposición de las autoridades españolas. Allí fue cargado con más de un centenar de maletas que contenían objetos incautados por la Caja General de Reparaciones, un cargamento indeterminado de joyas, metales preciosos y otros objetos de valor –Negrín lo cuantificó en 40 millones de dólares–. Partió el 28 de febrero de 1939 llevando un grupo de carabineros dirigidos por el capitán Enrique Puente, responsable de la custodia del tesoro.

El barco arribó un mes más tarde al puerto de Veracruz (México) con órdenes de entregar su carga al doctor José Puche, delegado oficial de Negrín en el país azteca. Pero, a su llegada, no había rastro de Puche. Puente contactó entonces con Indalecio Prieto, embajador de la República en México, y éste con el presidente Lázaro Cárdenas, convenciéndole de asumir la responsabilidad por la carga. Así, el tesoro del «Vita» fue descargado en el puerto de Tampico y trasladado a Ciudad de México, bajo el control y la responsabilidad de la JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles), creada por Prieto.

La Secretaría de Estado de Memoria Democrática ya fue preguntada por el cargamento de la embarcación. Su contestación fue que «no obra información al respecto» en su poder.