El Gobierno cree haber pinchado el «efecto Feijóo»

En Moncloa exhiben la recuperación del PSOE en las encuestas, después del «bajón anímico» de principios de año: «Vamos para arriba. Las tendencias nos sonríen»

El Presidente del Gobierno, Pedro Sanchez, durante la sesión de control al Gobierno en el Senado
El Presidente del Gobierno, Pedro Sanchez, durante la sesión de control al Gobierno en el Senado FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

El debate sobre el estado de la nación fue un punto de inflexión para el PSOE. «Hay un antes y un después», dicen fuentes socialistas, que reconocen que existía un «bajón anímico» entre la militancia y sus potenciales votantes. Las consecuencias de la guerra en Ucrania golpeando a las clases medias y trabajadoras, con una inflación galopante y un Gobierno incapaz de embridarla, proyectaban la imagen de un Ejecutivo sobrepasado por la situación. Pedro Sánchez cambió el marco cuando anunció un impuesto a los beneficios extraordinarios de las energéticas y la banca. A pesar de haber desplegado dos paquetes de medidas extraordinarias para hacer frente a las consecuencias de la invasión de Putin la izquierda seguía desmovilizada, pero ubicar la carga del esfuerzo sobre «los poderosos», aquellos que se están «beneficiando» por la coyuntura bélica sí ha conseguido espolear al electorado.

«Notamos a la gente mucho más enchufada», señalan en el PSOE. Una percepción que trasciende lo meramente subjetivo y que se apoya también en las encuestas. Desde Ferraz y Moncloa exhiben los últimos estudios publicados –públicos y privados– en los que se aprecia una tendencia de recuperación de los socialistas. «Vamos para arriba. Últimamente, las tendencias nos van sonriendo», dicen, sin obviar que el PP sigue en primera posición. Sin embargo, el hecho de que se vaya recortando paulatinamente la distancia con el principal partido de la oposición les permite inferir que han pinchado la burbuja del «efecto Feijóo». «El “efecto Feijóo” es un suflé y ya está bajando», aseguran fuentes socialistas, que trasladan la responsabilidad a la calle Génova: «Ellos tendrán que explicar qué está sucediendo».

Desde el Gobierno incluso hacen chanza con que el líder popular engrosa ya «el club de presidentes por encuesta» junto a Albert Rivera y Pablo Casado, con unas expectativas que nunca se llegaron a ver refrendadas por los ciudadanos. No en vano, todavía queda un año y medio para las elecciones y serán entonces las urnas las que dicten sentencia. En el Ejecutivo aseguran que van a seguir incidiendo en la estrategia actual, esto es, «hablar de lo que a la gente le importa» –despliegue legislativo– y «que se conozca a Feijóo» –más foco público sobre el líder de la oposición para «desmontarle»–. «Todas las encuestas dicen, desde el verano a esta parte, que todo el mundo conoce mejor al señor Feijóo y, por tanto, las expectativas electorales del PP son menores y las nuestras van subiendo», señala un ministro socialista.

Esta estrategia quedó nítidamente perfilada en el rifirrafe entre Sánchez y el líder de la oposición en el Senado. El propio presidente anticipó que «dado el resultado, habría más debates» en el futuro, el próximo se espera para este mes de octubre. Sin embargo, en Moncloa han modulado los ataques furibundos contra Feijóo y se han concentrado en exponer «ante la opinión pública» las que consideran sus carencias. Se ha hecho especial hincapié en la negativa del PP a los impuestos a los beneficios extraordinarios de la banca y las energéticas, un rechazo que tuvieron que matizar tras el cierre de filas europeo con la medida. En el Ejecutivo se felicitaron de que el los populares les hubieran dado «el marco» a explotar, ubicando al principal partido de la oposición como defensor de los intereses de las energéticas, frente a un Gobierno preocupado por los más vulnerables.

La hoja de ruta se ha intensificado esta pasada semana con el anuncio de que un impuesto a los ricos. El Gobierno se vio obligado a tomar la iniciativa después de que las comunidades del PP impulsaran una cascada de bajadas de impuestos –Madrid, Andalucía, Murcia y Galicia–. El Ejecutivo recuperó el gravamen a los grandes patrimonios que la parte socialista había rechazado hasta hace apenas tres meses para seguir alimentando la confrontación de modelos entre el de «regalos fiscales del PP» a una minoría, los más poderosos, y el del Gobierno, que busca gravar a estos grandes patrimonios, al tiempo que impulsa rebajas para la «mayoría» como la del gas (del 21 al 5%) que aprobó el Consejo de Ministros el pasado martes y que ya se abren a prorrogar más allá de diciembre de 2022.