Los paquetes bomba también pudieron ser enviados desde León o Galicia

Valladolid centraliza los sobres y paquetes depositados en esta provincia y en la comunidad autónoma

Un cartero recoge cartas de un buzón
Un cartero recoge cartas de un buzón Shooting

Una mueva complicación para los agentes encargados de dar con el autor del envío de seis paquetes bombas a distintas personalidades de Madrid y a una empresa de Zaragoza. Los artefactos pudieron ser depositados en cualquier punto de Galicia o de León.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del caso, las primeras pesquisas han permitido determinar que por el centro distribuidos de Correos de Valladolid pasan los envíos que proceden desde Galicia y León, donde son matasellados. Algunos, unos pocos, si tienen el indicativo de que han pasado por el centro de la empresa estatal en Santiago de Compostela, pero la mayoría no. En el caso de León, todos llegan a la capital vallisoletana.

En esta provincia, hay alrededor de 85 buzones y estafetas y las pesquisas podrían haberse centrado en estos puntos. Aunque hubiera sido una labor muy compleja, se podría haber intentado determinar los puntos en los que hay videocámaras de vigilancia, oficiales o particulares, y examinar su contenido en periodo de tiempo en el que, por la hora de llegada a su destino en Madrid y Zaragoza, pudieron haber sido depositados los paquetes. Ahora, con lo de León y Galicia, el asunto se complica.

Todo ello, según las mismas fuentes, no significa que estén cegadas las vías para dar con el terrorista (el móvil parece claro) y los análisis que realicen los expertos de la Policía Científica y los TEDAX pueden aportar pistas decisivas.

El individuo, un actor-lobo solitario, según todos los indicios, que fabricó los seis artefactos, idénticos y tuvo la osadía de escribir a mano la dirección a la que los dirigía, debió adquirir los productos en algún lugar, desde la madera de las cajas hasta la pólvora cloratada, los muelles y los pistones, que se suelen utilizar para armas simuladas o, incluso, de juguete. En internet, se ofrecen: 288 fulminantes, al precio de 11,90 euros.

La pólvora cloratada fue utilizada en dos acciones criminales, cometidas en julio de 2009 contra dos entidades bancarias de Vigo y que se atribuyeron a grupos independentistas. Pero también en otros atentados perpetrados a lo largo de la geografía nacional.

Tal y como informó ayer LA RAZÓN, los expertos consideran que se enfrentan a un individuo que tiene conocimientos para la confección de artefactos explosivos que pasan más allá de los que se puedan aprender en los tutoriales que circulan por las redes sociales. Además, el hecho de que hiciera coincidir su envío con la salida hacia Ucrania del equipo de la Policía y de la Guardia Civil que va a investigar los crímenes de guerra parece demostrar una clara intencionalidad de mandar un aviso, una amenaza, en definitiva.

Si, al final, cuando sean analizados todos los componentes de los artefactos, no se hallan huellas digitales o rastros de ADN, se demostraría que el autor trabajó con extrema precaución. Si a ello, unimos que el ámbito geográfico de búsqueda es más amplio que la provincia de Valladolid, las pesquisas se complican.

Sin embargo, como ocurrió en Estados Unidos con el famoso caso “Unabomber”, un individuo que aterrorizó a la sociedad norteamericana durante años con el envío de artefactos, la publicación de un manifiesto remitido por el criminal a algunos medios informativos (publicado a petición del FBI) ofreció las pistas sobre el terrorista, que es escondía en una cabaña del estado de Montana. ¿Nadie puede reconocer la escritura del autor de las bombas de ahora en España? Es cuestión de intentarlo. Aparentemente, es un fallo que ha cometido, seguro de que nadie podrá identificar dicha escritura...o sí.