Anuario

2022: el año en el que la OTAN fijó su rumbo en Madrid

España acogió la Cumbre de la Alianza en la que se aprobó el nuevo Concepto Estratégico en plena guerra

Los líderes de la OTAN se fotografiaron ayer alrededor de "Las Meninas" de Velázquez
Los líderes de la OTAN se fotografiaron ayer alrededor de "Las Meninas" de VelázquezDavid JarLa Razon

Durante tres días, del 28 al 30 de junio, Madrid se paró completamente y se convirtió en una ciudad blindada en la que las autoridades incluso pidieron a los ciudadanos que teletrabajaran. Durante esas 72 horas, los ojos de todo el mundo estuvieron puestos en los pabellones 12 y 14 de Ifema, donde la OTAN celebró una de sus cumbres más importantes de los últimos años. «Histórica» y «crucial» fueron los adjetivos más usados para definir dicho cónclave. Y es que no fue una Cumbre más, pues en nuestro país la Alianza Atlántica marcó su rumbo para los próximos diez años y aprobó un nuevo Concepto Estratégico que lleva como apellido «de Madrid». Y todo, en medio de la guerra en Ucrania.

Así que España, básicamente, se la jugaba como anfitrión de los más de 40 jefes de Estado y de Gobierno que llegaron acompañados de sus ministros de Exteriores y Defensa. Entre ellos, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden; el de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; el de Francia, Emmanuel Macron; el de Canadá, Justin Trudeau, y el ya ex de Reino Unido, Boris Johnson, además del secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg. Pero también ante la Prensa mundial: 2.000 periodistas acreditados para cubrir las maratonianas jornadas en las que los aliados definieron los riesgos emergentes a los que se enfrenta el mundo y definieron a Rusia como «la amenaza más significativa y directa para la seguridad, la paz y la estabilidad». En total, 5.000 personas se dieron cita en los 50.000 metros cuadrados habilitados en Ifema.

Y nuestro país se la jugaba no solo por acoger la Cumbre, por imagen (donde cumplió con actos como la cena oficial en el Museo del Prado), sino porque su celebración coincidía con el 40º aniversario del ingreso de España en la OTAN. Así que era el momento de demostrar ese compromiso con la seguridad y la defensa aliada en aras de ganar más prestigio internacional. Sobre todo, porque el Gobierno llegaba también con peticiones, como la de que los aliados miraran más al flanco Sur, donde además de las clásicas amenazas, Rusia también está ganando influencia. Por ello, involucró a todos los ministerios, a los que incluso pidió que aportaran fondos.

El 1 de julio, una vez concluida la Cumbre, el balance no pudo ser más positivo para España, pues los aliados tuvieron en cuenta muchas de las reivindicaciones que el Gobierno de Pedro Sánchez puso sobre la mesa para ser plasmadas en el Concepto Estratégico. Principalmente, la de reconocer las amenazas del flanco Sur. Pero también incluyó las amenazas híbridas como la presión migratoria y el chantaje energético como arma de presión política que podría desembocar en la invocación del artículo 5.

Y para conseguir esas menciones, nuestro país tuvo que esforzarse desde principios de año para ser visto como ese aliado «serio, responsable y fiable». Así que desde que arrancó la guerra en Ucrania, las Fuerzas Armadas españolas reforzaron las fuerzas permanentes de disuasión en el flanco Este con más medios y personal. Este año, el Ejército del Aire ha llevado a cabo cinco despliegues en las policías aéreas de la OTAN, en el Báltico y en el Mar Negro, aportando también un radar de largo alcance; la Armada ha participado, con diez buques, en las agrupaciones navales aliadas en el Mediterráneo, y el Ejército de Tierra ha aumentado las tropas en el batallón liderado por Canadá en Letonia y ha desplegado artillería antiaérea y una batería de misiles. Además de comprometerse a aumentar el gasto militar hasta el 2% del PIB. De hecho, pocos días después de la Cumbre aprobó un crédito extraordinario para Defensa de 997 millones.

Y Defensa se comprometió a gastar más

Tras años instalados en la cola de los aliados, el Ministerio de Defensa aprovechó la Cumbre de la OTAN y el compromiso de alcanzar el 2% del PIB en gasto militar para prometer al resto de los aliados que iniciaría la senda del crecimiento. Y así ha sido al menos de momento, pues de cara a 2023 el Ejecutivo ha presupuestado 12.825 millones, un 26% más que los fondos con los que arrancó 2022. La intención del Gobierno es llegar a ese 2% en 2029, cinco años más tarde del compromiso inicial.