Alberto López Simón: Defender la tradición

El torero expone que «la tauromaquia bebe de valores muy profundos y verdaderos, y sé que no son sencillos de entender porque requieren un conocimiento, pero esto nunca ha sido una fiesta de bárbaros, sino de entrega, de lealtad y de verdad»

El torero expone que «la tauromaquia bebe de valores muy profundos y verdaderos, y sé que no son sencillos de entender porque requieren un conocimiento, pero esto nunca ha sido una fiesta de bárbaros, sino de entrega, de lealtad y de verdad».

El respeto a las tradiciones, los surcos por los que ha caminado nuestra cultura a lo largo de los años y que conforma la idiosincrasia de cada lugar es otro de los grandes desafíos de cara al nuevo año que comienza mañana. Las tradiciones que han definido con el paso de los años el ADN de nuestro país incluyen la tauromaquia.

La fiesta de los toros goza de buena salud en taquilla, casi un millón de espectadores pasaron por las de la Monumental de Las Ventas durante la pasada Feria de San Isidro. Sin embargo, hay determinadas actitudes de desprecio, como la manifestada por la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, –la cual afirmó ser partidaria de aniquilar la caza y los toros– que resultan altamente preocupantes.

Para plantar cara a este desafío, levanta la voz el torero Alberto López Simón, que este año abrió la Puerta Grande de Las Ventas y lo hizo por quinta vez en su carrera. «Creo que en la actualidad se están confundiendo muchas cosas y son temas muy difíciles de gobernar y de discernir con las personas que tienes delante. En primer lugar, estamos ante una crisis de la tauromaquia en el sentido político, porque hace años que adoptaron la Fiesta como arma arrojadiza entre los partidos.

Eso nos ha hecho un daño terrible. Tanto como para sentir que no estamos a merced de los gustos del público ni de los cambios sociales, que es lo que debería ser, sino de algo mucho más caprichoso», dice.

A sus 28 años, y antes de encarar su octava temporada como matador, López Simón tiene las cosas claras: «La tauromaquia forma parte de nuestra cultura, de nuestra tradición. Yo soy torero, amo mi profesión y me encantan los animales, los cuido y los respeto. Pasa como en la caza: yo no soy cazador, pero sí sé que existen muchas reglas en el ecosistema que a mí se me escapan. Es fácil juzgar, criticar y tirar por tierra las cosas, sobre todo cuando las creamos desde una base tan tenebrosa como la ignorancia», concluye el diestro madrileño.