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Arrimadas doblega a Marín: «Todo el día criticando a Podemos y ahora les invitamos a merendar»

La fotografía de Juan Marín con los líderes de la izquierda andaluza, en la estación de tren de Jerez, hizo saltar todas las alarmas

  • El candidato de Cs Juan Marín con Podemos e IU en la estación de tren de Jerez / El independiente
    El candidato de Cs Juan Marín con Podemos e IU en la estación de tren de Jerez / El independiente

Tiempo de lectura 4 min.

27 de diciembre de 2018. 12:20h

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Pilar Ferrer 27/12/2018

Ella fue clave en los resultados electorales en Andalucía, y ella ha sido la mujer que ha desencallado el pacto en esa tierra. El martes a media mañana, las alarmas saltaron con alto voltaje en la sede de Ciudadanos en Barcelona. «No podemos estar todo el día en el Congreso criticando a Podemos y ahora invitarles a merendar». Fue el mensaje rotundo que Inés Arrimadas y la cúpula de la formación naranja en Cataluña le hicieron llegar a Albert Rivera nada más conocer esa imagen que inundaba todas las redes sociales. Su candidato, Juan Marín, un «verso libre», en palabras de algunos dirigentes de Cs, se sentaba en la estación ferroviaria de Jérez, nada más y nada menos, que con los líderes de la izquierda andaluza, la podemita Teresa Rodríguez, y el cabeza de lista de Izquierda Unida, Antonio Maillo. «Hasta aquí hemos llegado», comentó Arrimadas en su círculo interior, muy molesta y sabedora de lo que esto le puede acarrear electoralmente en Cataluña.

Han sido horas de vértigo y, sobre todo, la primera gran brecha en el seno interno de Ciudadanos. «La ambigüedad tiene un límite», dicen altos dirigentes naranjas catalanes, ante lo mal que, en su opinión, ha batutado Marín estas negociaciones. Algo que, tras la foto en la cafetería azulejera de Jérez, han logrado salvar la propia Inés Arrimadas y el secretario general del partido, José Manuel Villegas. Este, de inmediato, viajó a Sevilla para intentar cerrar el fiasco. Esa postura veleta de Ciudadanos, esa mano tendida a Podemos y a los separatistas que combaten con furor Inés Arrimadas en Cataluña y el propio Albert Rivera en el Congreso de los Diputados, ¿Cómo se explica en el resto de España? Según ha sabido este periódico la tensión fue enorme frente a lo que el propio Marín pretendía: un cordón sanitario contra Vox, la única fuerza política decisiva para el cambio, pero mientras Susana Díaz alardeaba por toda Sevilla ante los suyos con una frase: «Tranquilos, este Marín es de los nuestros».

Así las cosas, la lideresa catalana se plantó. ¿Qué hacemos ante la humillación de Pedro Sánchez en Cataluña? ¿Cómo podemos sentarnos con quienes aquí venden a España?, fueron sus preguntas a la cúpula del partido, máxime cuando los buenos resultados en Andalucía se deben, en muy buena parte, a esta jerezana de nacimiento y catalana de adopción. Según fuentes de la formación naranja en Cataluña el enfado ha sido enorme, y su presión definitiva para que Vox tenga finalmente un puesto en la Mesa del Parlamento andaluz. Pero las veleidades de Marín, por cierto nunca desautorizado del todo por Albert Rivera hasta ver las orejas al lobo de unas nuevas elecciones ante el enojo de Santiago Abascal, pueden pasarles factura. Es lo que se temen, y ahora piensan en disfrazar como pueden, los dirigentes más sensatos como el propio secretario general, José Manuel Villegas, presente en Sevilla para rubricar el pacto con el PP, y la mano derecha de Arrimadas en Cataluña, Carlos Carrizosa.

El acuerdo de gobierno PP-Ciudadanos está hecho, pero las negociaciones con la Mesa del Parlamento andaluz van a dejar una fuerte costura. Nadie entiende, en el resto de España, que un partido constitucionalista como Ciudadanos, con un discurso en Madrid y Cataluña, se pliegue ante los podemitas en Andalucía y haga una afrenta contra Vox. «Pero, ¿de qué va este naranjito?», se preguntan destacados empresarios andaluces. «Pasamos por el arco de Susana Díaz y este ahora quiere entregarse a Podemos», aseguran dirigentes del tejido empresarial andaluz, que ven un atisbo de cambio pero no confían para nada en el desenlace final. La foto de Juan Marín con los podemitas la consideran negativa, innecesaria, fruto de enormes complejos. «El postureo absurdo de un partido veleta», afirma un importante financiero andaluz, que no ve claro el término de esta historia política.

De momento, mucha foto y mucho pacto, pero la investidura andaluza sigue en el aire. Lo único cierto es que Ciudadanos, una vez más, ha sido como la noria en el horizonte. Sus complejos hacia derecha e izquierda, sin definir. Y una mujer, Inés Arrimadas, a quien se la acusa en Cataluña de haber sido inútil su victoria, esta vez se ha plantado de lleno. El llamado Juanito Marín, a quien en su barrio siempre apodaban como «el que sabe reir», gaditano y sanluqueño, se sentó a mendigar con quienes defienden su ideología contraria. El mismo a quien muchos en el partido le acusan de verso suelto, vete a saber cómo acaba.

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