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Asedio a la sede de Economía: “Ni con el Séptimo de Caballería habríamos entrado en la Conselleria”

Jordi Sánchez se quejó del dispositivo al jefe de los antidisturbios de los Mossos: “Esto no es lo que hemos acordado. Voy a llamar al president y al conseller y te vas a largar”

  • Imagen tomada de la señal institucional de Tribunal Supremo de Jordi Sànchez durante una nueva jornada del juicio del "procés"
    Imagen tomada de la señal institucional de Tribunal Supremo de Jordi Sànchez durante una nueva jornada del juicio del "procés" /

    EFE

Tiempo de lectura 4 min.

06 de mayo de 2019. 13:44h

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Ricardo Coarasa 6/5/2019

Después del angustioso relato de la secretaria judicial y tras el testimonio de varios mandos policiales y agentes de la Guardia Civil, nadie hubiera dicho que la testifical clave sobre el asedio a la Conselleria de Economía el 20 de septiembre de 2017 se escucharía por boca de un mando de los Mossos propuesto, además, por la defensa del ex conseller de Interior Joaquim Forn. Muy lejos del ambiente festivo y pacífico que se han empeñado en esbozar los abogados de los acusados ante el tribunal del “procés”, el responsable de las unidades antidisturbios de la Policia autonómica, la Brimo, se ha referido a la fuerte resistencia que se encontraron en su intento de acceder al departamento que dirigía Oriol Junqueras para auxiliar a la comitiva judicial encargada de los registros. “Ni con el Séptimo de Caballería habríamos entrado en la conselleria”, aseguró el mando de los Mossos, que justificó que desistiera de llegar al edificio porque “el riesgo ante la ciudadanía no se podía asumir”. De hecho, ha precisado, fue él mismo quien desaconsejó a los 150 mossos de orden público a su cargo que usaran sus porras para abrirse paso, pese a que “en algún momento estaba justificado”, para evitar que se produjera una “avalancha”. “No era oportuno, congruente ni proporcional” y en todo caso, ha precisado, “aunque las hubiéramos utilizado, no habríamos llegado a la consejería”.

El relato del responsable de las Brimo ha dejado tambaleándose la credibilidad de Jordi Sánchez, quien en su declaración insistió en que se limitó a colaborar con la Guardia Civil para que la comitiva judicial pudiese salir de la sede de Economía. Según ha recordado, cuando llegó al lugar le comunicaron que voluntarios de la ANC y de Òmnium Cultural iban a montar un cordón “que nos permitiría avanzar con la cápsula de seguridad hasta la consejería”. Pero el pasillo “no estaba montado”, por lo que no tuvieron más remedio que “avanzar” en medio de la gente entre “lanzamiento de botellas y objetos”. La “presión de los ciudadanos” doblegó finalmente el cordón y un mosso recibió el impacto de una botella en la cabeza, por lo que optó por replegarse.

Sobre las nueve y cuarto de la noche, ha explicado, la Brimo se encontraba “bloqueada”. Entonces “aparecen los señores Jordi Sànchez, Jordi Cuixart y Lluís Llach”. Del entonces presidente de la ANC ha dicho que su actitud fue “altiva, prepotente y complicada para mí”. “Me exigió que quitara la Brimo, que nos largáramos”. "Esto no es lo que hemos acordado, salid de aquí", le exigió Sánchez. Ante su insistencia, le amenazó: “Voy a llamar al president y al conseller y te vas a largar”.

“Le dije a un compañero: "Graba"”. El mando de los Mossos le escuchó decir a Sánchez: “Trapero está loco, ha perdido la chaveta. Saca a la Brigada Móvil de aquí”. “Me dice que en breve Trapero recibirá una llamada y nos iremos”. “Puede llamara al papa de Roma, que si no recibo una llamada de mi cadena de mando, yo no me muevo", le plantó cara el responsable policial, que a continuación llamó a su comisario, quien según ha explicado le insistió en que la orden esa llegar a la consejería.

Posteriormente, ha recordado, “me vuelve a llamar el subinspector para decirme que quiere hablar conmigo Jordi Sánchez”. Su actitud, ha precisado, “ha cambiado, es más conciliadora, ya no es altiva. Me ofreció colaboración y ayuda: él intentaría calmar a los ciudadanos para que yo pudiera llegar a la consejería”.

Posteriormente, a las 22:40, volvió a hablar con el presidente de la ANC para pedirle ayuda para despejar al Coliseo (el teatro por cuya azotea acabaría abandonando la conselleria la secretaria judicial), porque la gente había confundido a dos agentes de mediación de los Mossos con guardias civiles y les habían perseguido y lanzado una lluvia de objetos.

El mando de los Mossos ha admitido que “el mal sabor de boca que me queda de aquel día es que no pude sacar antes a la letrada y a los compañeros de la Guardia Civil”, aunque ha asumido una intervención de orden público en la que, ha admitido, el “riesgo era tan grande (cuando algunos concentrados “estaban saqueando” los vehículos policiales con armas en su interior) que cuando intentaron llegar hasta los coches y recibieron “una lluvia de latas de cerveza” ordenó “el uso contundente de la fuerza” por la “mucha resistencia” a la que se enfrentaban los agentes.

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