MENÚ
viernes 16 noviembre 2018
01:20
Actualizado
  • 1

Barcelona es aún objetivo prioritario de los yihadistas

Las imágenes de la ciudad todavía aparecen en todos los manuales que manejan y difunden los yihadistas en los que tratan de instruir a los potenciales terroristas para evitar que cometan «errores» como los de la célula de Ripoll

  • Agentes de la policía autonómica catalana patrullando en Las Ramblas de Barcelona
    Agentes de la policía autonómica catalana patrullando en Las Ramblas de Barcelona

Tiempo de lectura 8 min.

15 de agosto de 2018. 13:45h

Comentada
J.M.Zuloaga 15/8/2018

Barcelona sigue siendo uno de los principales objetivos del Estado Islámico (Daesh) ya que, además de los atentados de hace un año, se tiene información de que intentaron una acción criminal contra un centro comercial de la Ciudad Condal. El templo de la Sagrada Familia se ha convertido en una auténtica obsesión de los islamistas, por ser un edificio emblemático de la villa y por ser un centro de oración de la Iglesia Católica.

Expertos antiterroristas, consultados por LA RAZÓN, señalan que no se puede descartar en estos días el ataque de un actor solitario («lobo») y, si pudieran, de otra célula, lo que, de momento, resulta más complicado. Tal y como adelantó este periódico, se mantiene la alerta en nivel 4 reforzado y otros puntos donde se cree que se podrían producir atentados son Madrid y la Costa del Sol. De hecho, en estos lugares se han incrementado los servicios de información de las Fuerzas de Seguridad.

El Estado Islámico ha decidido, además del reforzamiento de la acción criminal de los actores solitarios la de sus células como la que actuó hace un año en Cataluña y que tenía su sede en Ripoll. Las fuentes consultadas llaman la atención sobre esta circunstancia ya que, según un manual distribuido entre los yihadistas, todo hace pensar que se prepara una ofensiva en occidente. De hecho, en ese documento, se corrigen algunos errores de los cometidos por el grupo que encabezaba el imán de la citada localidad.

La fecha del 17 de agosto, aniversario de los atentados de Cataluña, pero también de la muerte de la mayoría de los miembros de la citada célula (que para los terroristas fueron «asesinados», cuando fueron ellos los que provocaron lo que ocurrió) hace temer que la «yihad» intente una nueva acción criminal, que no tiene por qué ser en Cataluña y, en concreto, Barcelona, sino en cualquier otro lugar de España. La presencia de Su Majestad el Rey al frente de las autoridades que asistan a los actos conmemorativos es una ocasión «inmejorable», pero también muy difícil para los terroristas por la vigilancia que extenderán las Fuerzas de Seguridad.

Es cierto que la Ciudad Condal se ha convertido en una auténtica obsesión para el Estado Islámico; en casi todos los carteles que publica con amenazas a España incluye las imágenes de la Sagrada Familia. Si pudieran, el ataque sería en esta ciudad para marcar el reinicio de las actividades de sus células, sometidas a una reestructuración en las reuniones que los cabecillas de la banda han celebrado en Afganistán.

En ellas, según las citadas fuentes, se ha incidido en la importancia de la seguridad, ya que, como ocurrió con el grupo que cometió la masacre del 11-M en Madrid, y la de Ripoll, se trata de utilizar cada «comando» para varios atentados.

En el manual, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, se señala que «el principal peligro aquí es que las reuniones de la célula sean atacadas por la policía secreta, servicios de inteligencia y todos sean encarcelados o asesinados» (sic). En este contexto, los yihadistas distinguen entre dos tipos de reuniones: «La reunión fija, en la que se reúnen más de tres miembros para discutir una operación o prepararse para una operación; y la reunión móvil, en la que no más de tres miembros se reúnen para discutir un punto preciso, pero mientras, se mantienen en movimiento». Y aclaran cuestiones relativas a estos encuentros que los potenciales yihadistas deben tener en cuenta:«El tema de la reunión debe ser conocido para no perder demasiado tiempo; definir el momento en que termina la reunión, sin importar cuán importante es lo que está discutiendo. Si tú dices terminará a las dos o’clock, debes respetar ese tiempo. Planifica el tiempo en consecuencia».

Por lo que respecta a la seguridad de los miembros del grupo, el manual subraya que «es vital que, si trabajas como célula, implementes un plan de seguridad sobre qué hacer en algún momento: por ejemplo, qué hacer si atrapan a X o Y o qué hacer, si las Fuerzas de Seguridad asaltan la reunión; Sin duda, si te atrapan se te preguntará: ¿quién estuvo en esa reunión, qué eras tú? Debes saber de antemano lo que vas a decir». Los líderes de la Yihad insisten además en estrechar los plazos entre la preparación de la reunión y el momento en el que ésta tenga lugar: «Si planifica una reunión demasiado temprano, está aumentando las posibilidades de que la información sea conocida por el enemigo. Si puede lograr que los hermanos vigilen desde el exterior en el punto de encuentro, intente hacerlo. Si ustedes son suficientes miembros en la celula, vigilen las carreteras principales que conducen a ella para ver si hay alguna seguridad policial en el camino». Otro aspecto relevante en torno a la seguridad de estos encuentros estriba en el hecho de que las fuerzas de seguridad estén ocupadas en otros asuntos, por ejemplo, «si hay una gran protesta en las calles, una manifestación o algo así. Por supuesto, esto también puede llevar a ser interrogado en la carretera o pedir documentos de identificación, así que intente adaptar estos consejos a la realidad que le rodea».

¿Qué actitud debe adoptar la célula en caso de ser sorprendidos? El manual lo explica: «Siempre tenga un plan pensando en lo peor. Si la reunión es anulada, ¿qué vas a hacer? Podrías elegir enfrentarte con las Fuerzas de Seguridad y luchar, rendirse o intentar un plan de escape. Esto debería ser algo planificado. En Pakistán, algunos hermanos fueron allanados una vez, y su plan era que algunos hermanos mantendrían ocupadas a las Fuerzas de Seguridad intercambiando disparos con ellos y resistiéndose a ellos por la fuerza, y algunos otros destruirían todos los documentos importantes que tenían con ellos. Al final, todos fueron encarcelados, pero al menos el proceso de destrucción de documentos probablemente salvó la seguridad de muchos otros hermanos y operaciones guardadas para el futuro». Aunque el choque con las fuerzas policiales debe ser contemplado por los miembros de la célula, el manual abre la puerta a la «rendición» como una vía factible, eso sí, «planeando lo que cada uno de ustedes dirá e imaginando un escenario completo para engañar al enemigo».

En el caso de que alguno de los participante en este tipo de encuentros «esté bajo vigilancia», debe, según estos escritos, «planificar» cómo unirse a la reunión: «No todos los miembros de la célula deben ingresar a la ubicación de una vez, sino individualmente. No vayas directamente a la ubicación, sino que debes tomar el camino más largo. Si vas en autobús, por ejemplo, no bajes del autobús en la parada más cercana. No aparques tu automóvil frente a la ubicación de la reunión –los de la célula de Ripoll lo hacían ante la casa de Alcanar y los Mossos no les detectaron–, estaciona lejos y camina».

Respecto al lugar en el que deben celebrarse estas reuniones, los manuales dan pistas: «No debe ser solo en la naturaleza, sino también rodeado de muchos otros edificios similares para evitar ser asediado por el enemigo y aumentar las vías de escape». A ello, se une el consejo de que «la ubicación de la reunión debe estar lejos de las sospechas». Y enumera posibles enclaves: «Se pueden utilizar incluso discotecas y lugares con drogas y alcohol. Pese a que a menudo están sujetos a redadas policiales, un club nocturno, debido a la música alta, la gente borracha y la multitud, podría en realidad ser un buen lugar para discutir en secreto los detalles de una operación: si los hermanos están vestidos de forma que no levanten sospechas y no actuando (atacando) en ese momento y lugar».

Últimas noticias