Bárcenas y la comisión de (no) investigación

El extesorero del PP recrimina a la portavoz de Podemos, Irene Montero, los «fondos de Venezuela» y la regularización fiscal de los ingresos de Juan Carlos Monedero

El extesorero del PP Luis Bárcenas recrimina a la portavoz de Podemos, Irene Montero, los «fondos de Venezuela» y la regularización fiscal de los ingresos de Juan Carlos Monedero.

El ex tesorero del PP Luis Bárcenas cambió ayer la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares por el Congreso de los Diputados para declarar en la comisión de investigación parlamentaria sobre la presunta financiación ilegal del Partido Popular. Aunque acudía a la sala Constitucional en calidad de compareciente, Bárcenas expresó en la apertura de la misma su intención de no responder a las preguntas de los diputados, amparándose en el derecho que le otorga la ley a guardar silencio para no perjudicar sus intereses procesales. Este medido silencio sólo se rompió en contadas ocasiones para matizar las intervenciones de la oposición o incluso para rebatir algunos de sus argumentos, aunque sin aportar ningún dato relevante para el objeto de la investigación. El ex tesorero también exhibió una actitud desafiante e incluso risueña ante la avalancha de preguntas de los parlamentarios que, ante la falta de interlocución, bucearon en sus declaraciones ante el juez Pablo Ruz o en los medios de comunicación para encontrar respuesta a los interrogantes formulados. El momento de mayor tensión se vivió con el portavoz de Ciudadanos, Toni Cantó, que de forma insistente le exigió que se manifestase para explicitar su nula intención de responder, lo que obligó a intervenir al presidente de la Comisión, Pedro Quevedo, para defender la legitimidad del silencio del compareciente.

Fue el Partido Socialista quien abrió fuego acusando directamente al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de estar «desde el origen hasta el fin detrás de la financiación ilegal del PP», porque «no sólo conocía las cuentas B, sino que incluso personalmente recibía alguno de esos donativos, los más importantes, los de más cuantía». Para la secretaria adjunta del Grupo Socialista y portavoz en la comisión, Isabel Rodríguez, está claro que existía «una caja B en el Partido Popular destinada a pagar sobresueldos, a gastos corrientes del partido y a la financiación irregular de campañas electorales».

El hilo conductor de la intervención socialista fue vincular a Rajoy con la supuesta financiación irregular, acusando al jefe del Ejecutivo de ser «el máximo responsable de esta organización criminal». En este sentido, Rodríguez intentó argumentar que el rechazo de Bárcenas a declarar obedecía a un pacto de silencio para no perjudicar los intereses del PP. «¿Ha sido fuerte señor Bárcenas? Su silencio de hoy, su pacto de silencio con el PP, es la prueba de que está intentando ser fuerte, como le pidió el señor Rajoy», le espetó.

Por parte de Podemos fue Irene Montero la encargada de enfrentarse al mutismo de ex senador del PP, un silencio que en un momento determinado logró romper. Fue concretamente cuando la portavoz parlamentaria de Unidos Podemos le preguntó si se había «enriquecido con la gestión de las finanzas del PP» y si era cierto que se había quedado «con casi 300.000 euros de la ‘‘caja b’’ del PP como asegura la Fiscalía Anticorrupción». En ese momento Luis Bárcenas activó el micrófono que tenía delante y dijo: «Esa sí se la voy a contestar. En ningún caso. Ni con 300.000 ni con 8.000, con nada, absolutamente con nada», contestó tajantemente al tiempo que negaba rotundamente haber «utilizado el nombre de Rajoy en vano» y haber pagado sobresueldos a cargos populares . «Yo no me he apropiado de nada absolutamente de nada, yo le estoy hablando en general de fondos del partido», explicó.

Pero el cruce de declaraciones más tensó entre la portavoz de la formación morada y el ex tesorero del Partido Popular se produjo cuando Montero le acusó de haberse enriquecido «fuera de la ley». «En todo caso, algo parecido a lo del señor Monedero, con los fondos que obtuvo de Venezuela», respondió Bárcenas en una de las pocas ocasiones en las que rompió su mutismo. «Gallo que no canta algo debe tener en la garganta», dijo la portavoz morada, poco antes de mostrar su preocupación por desconocer las causas últimas del silencio con el que, a su juicio, el ex senador está protegiendo al Gobierno. «La pregunta clave es cuánto vale su silencio y con quién ha pactado su silencio y si está protegiendo al PP, al Gobierno y al actual presidente del Gobierno», dijo Montero.

Pero, como se apuntó anteriormente, el momento más bronco de la mañana se vivió durante el turno de Ciudadanos a cargo del diputado Toni Cantó, que interrogó con inusitada contundencia al ex tesorero hasta el punto de que Bárcenas le dijo sin ambages: «No voy a contestar a ninguna pregunta y si ése es su tono, mucho menos». El ex senador llegó a aconsejár al diputado Cantó que «no actúe como si estuviese en una obra de teatro». «Es usted muy gracioso. Un poco de respeto», replicó el compañero de filas de Rivera, que comparó a un vaquero que está en un salón «de una película de indios y vaqueros». Cantó cerró su intervención diciendo que esperaba que Bárcenas no pudiera disfrutar de su patrimonio y diciéndole que «había causado mucho perjuicio a España». Por su parte, Joan Tardá vio cómo el ex tesorero popular le recordaba el caso del ex conseller Jordi Ausàs, de Esquerra, condenado a cuatro años por contrabando de tabaco. «Si él no ha pedido perdón, ¿por qué lo tengo que hacer yo?», dijo Bárcenas.