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Bases frente al «aparato»

El PP sigue dando por favorito a Feijóo y ve a «Cospedal más de partido y a Santamaría más popular»

  • El ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy, en la última Junta Directiva del PP / Alberto R. Roldán
    El ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy, en la última Junta Directiva del PP / Alberto R. Roldán

Tiempo de lectura 4 min.

17 de junio de 2018. 04:36h

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Carmen Morodo.  17/6/2018

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Sin que todavía se haya presentado ninguno de los candidatos en principio favoritos a la sucesión de Mariano Rajoy es muy difícil calcular cómo se reparten los apoyos internos a las posibles opciones que se manejan. Ahora bien, en el «aparato» sí tienen claro que la elección la determinarán, sobre todo, Andalucía, Valencia y Madrid. Los compromisarios dependen de los militantes, pero no es una proporción exacta. Al convocar el Congreso se ha fijado un mínimo por provincia, más una variable por militancia y voto. Pero aunque lo simple sea hacer una división territorial por comunidades autónomas, dentro del partido saben que no votarán en bloque, al menos en alguno de estos feudos. No se trata por tanto de una batalla sin más por territorios, aunque, por supuesto, el control del «aparato» puede tener su influencia en la votación final.

En este Congreso se estrena el sistema de doble urna que el PP aprobó en su última reforma de los Estatutos como sistema para elegir al nuevo presidente nacional. Hasta ahora sólo se ha aplicado a nivel regional y local. Es previsible que la negociación de Génova con los líderes regionales puede tener sus efectos en el voto de los compromisarios. Pero la votación directa de los militantes está libre de todo control. Si llegara a haber una batalla entre la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y la ex vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, la primera tendría más poder en el «aparato», y la segunda, sin embargo, entre las bases. O así hacen los cálculos dentro del partido. Aunque con sus matices, porque también consideran que a la número dos del PP la apoyarían sobre todo los «más obligados», mientras que Sáenz de Santamaría es «más popular fuera que dentro del partido porque todavía entre algunos sectores de la estructura sigue apareciendo como alguien ajeno al PP, más tecnócrata que militante de raza».

En el caso de los feudos clave, de partida no se les puede alinear de un lado o de otro. Sobre todo porque la presencia del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, altera cualquier previsión. Aunque él mantiene su silencio, hay bastante coincidencia en las direcciones regionales sobre que contra Feijóo es difícil que llegase a haber realmente batalla. Si no, «Cospedal es más aparato, y Sáenz de Santamaría más popular». Pero internamente, al menos si la elección se tiene que resolver entre este triunvirato, Feijóo es el favorito. Por eso extrañan tanto dentro del PP los rumores sobre sus dudas, e incluso sobre sus serias reticencias a dar un paso al frente.

Además de los tanteos que está realizando la dirección nacional, en teoría para mantener la unidad y propiciar una candidatura de unidad, también los aspirantes a candidatos han empezado a tantear sus apoyos a nivel provincial y regional. El voto de la militancia es completamente inmanejable, aunque el de los compromisarios sí puede estar bastante orientado por las directrices de la cúpula. Entre el lunes y el miércoles se formalizarán las candidaturas con el único requisito de contar con cien avales. De momento, ya han anunciado que darán el paso el ex ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García Margallo y ayer confirmó sus intenciones el dirigente nacional José Manuel García, encargado de tareas internacionales del PP. El ex presidente de Baleares José Ramón Bauza ha hecho también guiños a la alternativa pero bajo la bandera de la necesidad de promover un debate ideológico. Si en la primera urna alguno de los precandidatos consigue más del 50% de los votos de los inscritos, es el preferido en más del 50% de las circunscripciones electorales u obtiene una diferencia de al menos 15 puntos sobre el segundo, se convertirá automáticamente en el candidato único. Sólo si no se cumple ninguno de esos requisitos serán los compromisarios los que decidirán entre los dos mejor situados.

En los movimientos que se han empezado a producir de manera preventiva para frenar el paso a la ex vicepresidenta se han aliado Cospedal y sus fieles en Castilla-La Mancha y en Génova. Madrid es una incógnita porque no hay una dirección fuerte. País Vasco y buena parte de Andalucía se colocarían del lado de Sáenz de Santamaría. La posibilidad de una candidatura de integración que liderase Feijóo y llevase como número dos a Sáenz de Santamaría no se ve factible dentro del partido aunque se le dé aire externamente como posible salida de consenso. Y en la pelea con Feijóo, lo lógico es que Sáenz de Santamaría esté midiendo que aunque pueda pasar la primera votación, luego es prácticamente imposible que supere la de los compromisarios. Ahora bien, todas estas cábalas se hacen sobre la hipótesis de que el presidente de la Xunta acabará anunciando en plazo su candidatura. Si no fuera así, todas las especulaciones quedarían arrasadas por la nueva situación y la hipotética batalla directa entre Cospedal y Sáenz de Santamaría. En el nuevo escenario que surgirá tras el Congreso, una vez superada la batalla por el poder del partido, dicen en el entorno de Cospedal que podría encontrar su sitio en alguna responsabilidad europea. Las candidaturas de Madrid también entran en las quinielas sobre la salida de Sáenz de Santamaría. Pero no está claro que ella quiera optar a esos destinos.

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