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Puigdemont asalta un PDeCAT roto

Se endurecen las posturas y se apuesta por la vuelta a la «unilateralidad» y a «la república».

David Bonvehí (i), felicitado por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra. EFE/Marta Pérez
David Bonvehí (i), felicitado por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra. EFE/Marta Pérezlarazon

Se endurecen las posturas y se apuesta por la vuelta a la «unilateralidad» y a «la república».

El golpe de mano dado por Carles Puigdemont a su propio partido durante el fin de semana ha dejado temblando a la principal fuerza política catalana, heredera de la Convergència omnipresente de Jordi Pujol desde su creación en 1974. Con la sala de máquinas ubicada en Berlín, el ex president Puigdemont ha movilizado a sus afines para apartar a Marta Pascal de la coordinación general e iniciar un proceso que acabe con el PDeCAT diluido dentro de la Crida Nacional per la República. Una maniobra a ojos de todos y con los altavoces mediáticos retransmitiendo el minuto a minuto de un congreso que ha resultado ser una guerra civil para los neoconvergentes.

El resultado es una formación dividida en tres familias –los «pascalistas», la corriente del ex president y los que censuran este tipo de movimientos subterráneos–, roto y a la deriva, con David Bonvehí de presidente de una ejecutiva diplomática que mezcla partidarios de la ex coordinadora general con dirigentes de la órbita de Puigdemont.

Concretamente, la nueva ejecutiva pactada entre los afines al ex president y el equipo de Marta Pascal se ha impuesto con el 65,27% de los votos de la Asamblea Nacional del partido, con un significativo voto de castigo del que se ha beneficiado la candidatura alternativa liderada por David Torrents (28,9%).

Eso sí, la comisión delegada que constituirá el PDeCAT para pilotar su integración total dentro de la Crida Nacional per la República, con la práctica disolución que esta maniobra implica, estuvo respaldada por el 93,9% de los votos. Este órgano estará formado por los presos Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn; el huido Lluís Puig, y los nuevos presidente y vicepresidenta del partido, Bonvehí y Nogueras, todos de la corriente de Puigdemont.

«Soy consciente de que hemos tenido un 65% de votos. ¿Qué ha pasado? Lo primero es que no tengo la trayectoria del president Artur Mas [presente en la última jornada del congreso] y también porque hay cosas que no hemos hecho bien», lanzó Bonvehí, nuevo presidente de la formación demócrata.

El ex president, eso sí, no ha podido consumar su asalto definitivo al PdeCat por el régimen de compatibilidades existente en la formación, que los afines a Pascal decidieron mantener hasta el final pese a la retirada de su jefa de filas. Por ello, ni Damià Calvet (consejero de Territorio) ni Miquel Buch (de Interior) ni Albert Batet (portavoz del grupo parlamentario de Junts per Catalunya), los tres pertenecientes al círculo más intimo de Puigdemont, han podido ocupar un puesto en la nueva ejecutiva.

En la candidatura de Bonvehí están la práctica totalidad de los miembros que formaron parte de la dirección de Pascal, incluidos dos hombres muy de partido como Marc Solsona o David Font. El sector crítico, por el contrario, queda reducido a unos pocos nombres pese a lograr una dirección «plana» y una vicepresidencia en manos de Míriam Noguera. Diputada en Madrid, tendrá la influyente tarea de coordinar el grupo del PDeCAT en el Congreso, muy afín a los postulados de Marta Pascal.

En este sentido, desde el entorno de la ex coordinadora general mantienen que la decisión de votar a favor de la moción de censura del PSOE –negociada activamente por Pascal con los nacionalistas vascos– acabó por romper las relaciones con Puigdemont y el entorno de Junts per Catalunya, claramente en contra de facilitar la presidencia del Gobierno a Pedro Sánchez. Ayer, de hecho, se pudo ver a una emocionada Marta Pascal recibiendo con mucha complicidad al presidente del órgano ejecutivo del PNV, Andoni Ortuzar, quien estuvo presente en la clausura del congreso del PDeCAT.

Para certificar esta nueva etapa, la asamblea neoconvergente acordó la posibilidad de bloquear la agenda del Gobierno de Pedro Sánchez si se considera que el Estado «no ha frenado la represión» contra los líderes independentistas.

También durante la jornada de ayer, el PdeCat recuperó para su hoja de ruta el concepto de «unilateralidad» –enterrado en los últimos tiempos por la vía más pragmática y centralista de la anterior dirección– y aprobó un punto de la ponencia política que propone hacer efectiva la república «lo más pronto posible». Sólo por un estrecho margen de diferencia, quedó rechazada una enmienda del sector afín a Puigdemont que proponía hacer efectiva la república «de forma inmediata».

Puigdemont, quien finalmente grabó un vídeo para dirigirse a la asamblea en su clausura, necesita la implantación territorial del Pdecat para su nueva formación. También ha influido el hecho de que Esquerra y la CUP hayan dado calabazas al ex president con la Crida, un movimiento que no podía dejar escapar a los herederos de la extinta Convergència. Queda por ver ahora si el ex president aprovecha su influencia en Torra y convoca elecciones en otoño.