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Carlos Olazabal: «El PNV siempre navegó entre dos aguas para ver qué sacaba de provecho»

  • Carlos Olazabal: «El PNV siempre navegó entre dos aguas para ver qué sacaba de provecho»
Bilbao.

Tiempo de lectura 4 min.

20 de abril de 2015. 14:48h

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Bilbao. 19/4/2015

Carlos Olazabal llegó a la política desde la economía y comenzó a investigar la historia contemporánea del País Vasco en los largos fines de semana en los que prefería no salir de casa, ya que la otra opción era la vida social con escoltas. Diecisiete años en régimen de libertad vigilada para protegerse de la amenaza de ETA le proporcionaron aislamiento suficiente como para recopilar documentos que en su momento fueron secretos, pero que ahora están en archivos públicos al alcance de cualquier historiador. El hecho de que Iñigo Urkullu le insultara tras la presentación de esa recopilación no ha impedido que siguiera investigando y haya escrito ahora un libro (Atxular Atea SL), en el que cuenta la historia que queda al descubierto a través de testimonios escritos que nadie más ha tenido interés en airear.

–¿Qué hace un economista, que ha sido durante casi dos décadas portavoz del PP en las Juntas Generales de Vizcaya, publicando un libro de Historia?

–Me interesa mucho y empecé investigando si era o no verdad que los cuarenta años de terrorismo de ETA que hemos sufrido tenían su origen, como sostienen los nacionalistas, en la represión que había sufrido el País Vasco por parte del franquismo. Me encontré con que ni el País Vasco, ni el PNV, habían sido especialmente perseguidos por Franco, no más, al menos, que otros grupos políticos en el resto de España. De hecho, durante la Guerra Civil estuvieron negociando.

–Fueron conversaciones secretas, ¿no?

–Efectivamente, pero están muy bien documentadas, porque se conserva la correspondencia que, sobre ellas, mantuvo el cardenal Gomá con monseñor Pacelli y con el Papa Pío XI. También las contaron, por conductos secretos, Onaindía a José Antonio Aguirre y el embajador de Italia, a Ciano y a Mussolini. Todo ese intercambio de información sobre esas negociaciones está en el archivo Gomá, en el del Estado Mayor Italiano y en el del Vaticano. Cada una de las partes ha expurgado documentos, pero los que han sido eliminados por una de las partes aparecen en los archivos de otra, de forma que, engarzando una cereza tras otra, se va completando el puzle.

–¿Qué tuvo que ver El Vaticano con las negociaciones entre el PNV y Franco?

–El Vaticano intentó reconciliar al PNV, partido ultra católico, con los nacionales en un momento en que el Frente Popular perseguía a la Iglesia católica. No lo consiguió, porque hubo una serie de sacerdotes nacionalistas vascos que lo impidieron, pero, a pesar de ello, El Vaticano extendió su manto protector sobre el PNV, llegando incluso a mandar un obispo para supervisar el pacto de Santoña.

–¿Por qué no se han interesado los historiadores vascos por estos documentos?

–Posiblemente por conveniencia. Aquí ha habido 900 muertos y adoptar actitudes enfrentadas al nacionalismo imperante ha sido muy difícil. Afortunadamente ahora estamos en otra situación, pero durante 40 años están contra el nacionalismo dominante conllevaba hasta que te pegasen tres tiros. No podemos esperar que los historiadores estuviesen dispuestos a correr ese riesgo.

–¿Pero a ningún profesor de Historia Contemporánea se le ha ocurrido ir a los archivos que usted ha visitado?

–El miedo teje un manto de silencio. A partir de la muerte de Franco se produjo una persecución del centro derecha en el País Vasco, con asesinatos pueblo por pueblo, descabezando cualquier posibilidad de hacer una alternativa no nacionalista, y entonces la sociedad se refugió en el PNV. Cuando murió Franco, esta zona era vasca, pero no nacionalista. En mi libro demuestro que en Álava y en Guipúzcoa el nacionalismo no era el pensamiento dominante, en Vizcaya sí, pero con muchísima pluralidad. Los asesinatos de los dirigentes de UCD hicieron desaparecer el partido del País Vaco y cuando llegó Aznar, intentaron hacer lo mismo, aunque entonces no lo consiguieron.

–El PNV le acusa de tergiversar la historia

–No ha podido demostrar que ni un solo documento de los que he recopilado fuera falso. Otra cosa es que al PNV le moleste que mis investigaciones saquen a la luz una realidad diferente de la versión de la historia que les conviene. Lo cierto es que los nacionalistas estuvieron implicados en el alzamiento y no cumplieron; por eso les llamaron traidores. Tenían un pacto con los carlistas para sublevarse y aunque el PNV quiere pasar a la historia como si hubiera estado por encima del bien y del mal, los documentos demuestran que traicionó primero a los nacionales y después al Frente Popular. La actitud del PNV ha variado poco desde entonces, siempre navegó entre dos aguas para ver qué es lo que sacaba de provecho.

–¿Entre qué dos aguas navega ahora?

–En estos momentos tiene que reconstruir un discurso moral que haga olvidar a la gente que no tomó una postura clara, fuerte y decidida frente al terrorismo de ETA, lo mismo que se inventó una historia de cuál fue su anti franquismo, cuando estuvo colaborando y pactando en secreto con ellos.

–Al PNV le ofenderá que cuestione su opinión frente al terrorismo.

–Nadie duda de que el PNV reprobase moralmente la violencia de ETA o la violencia en el 36 o en los años ochenta, pero jamás se comprometió, ni antes, ni ahora, en hacer una lucha contra esa violencia. Sin arriesgar, el PNV obtiene ventajas y ese juego le salió bien en la guerra civil y parece que también en el tema de ETA.

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