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Entrevista a Pablo Casado: “Eso de quiero que gobierne el PP, pero voto a otro, no funciona”

  • Entrevista con Pablo Casado, candidato a las elecciones generales 2019 por el PP / Foto: Alberto R. Roldan
    Entrevista con Pablo Casado, candidato a las elecciones generales 2019 por el PP / Foto: Alberto R. Roldan

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26 de abril de 2019. 17:26h

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Carmen Morodo 21/4/2019

El candidato del PP llega al ecuador de la campaña con un optimismo prudente. Está seguro de sus posibilidades en los debates a cuatro de esta semana y le obsesiona que el centro derecha sume en votos para gobernar, pero no en escaños por su división.

-¿Ofrecerá a Rivera y a Abascal entrar en su Gobierno?

- En las campañas se sale a ganar y a conseguir una mayoría suficiente. Si tenemos que contar con otra fuerza, la opción preferente es Ciudadanos porque el pacto de Andalucía está funcionando muy bien y en las cuatro comunidades en las que también llegamos con ellos a un acuerdo de investidura las cosas han ido también bien. Si fuera necesario el apoyo o la abstención en nuestra investidura de otro partido, el acuerdo deberá hacerse dentro de nuestro programa.

- ¿Está dispuesto a gobernar compartiendo ministerios con Cs y Vox?

- Confío en tener una mayoría suficiente de gobierno. Además, mi intención es aplicar un plan de choque en los cien primeros días tan contundente que a lo mejor son los otros partidos los que no quieren entrar en el gobierno por el desgaste que pueden sufrir.

- ¿Pero qué modelo prefiere si tiene que contar con otros partidos, como dicen todas las encuestas?

- Hay tres posibilidades. El pacto de gobierno como en Andalucía, el pacto de investidura como en el 2016 y el de legislatura de Aznar, en el 96. Es pronto para anticipar escenarios, pero creo que la estabilidad es buena y que un pacto de legislatura en el que se blinden los cuatro Presupuestos y en el que no haya mociones de censura es un buen ejemplo. Es más estable que el pacto de investidura, en el que ya hemos visto que hubo mucha deslealtad por parte de algunos partidos que luego permitieron la moción de censura al anticipar que la Legislatura estaba muerta.

- ¿Está diciendo que Rivera les traicionó con el pacto que firmó con Rajoy?

- Mi adversario político en estas elecciones es Pedro Sánchez. No tengo la intención de atacar ni a Ciudadanos ni a Vox, pero si me preguntan tengo que reconocer que hubo leyes que se paralizaron por la izquierda y por otros partidos como Ciudadanos, como la reforma educativa. Ciudadanos tampoco quería en un primer momento mantener en pie la prisión permanente revisable. En cualquier caso, en Andalucía hemos demostrado que sabemos pactar a derecha e izquierda a diferencia de otras fuerzas nacidas del modelo multipartidista y que no son capaces de hablar entre ellas.

- Quizá porque a ustedes les resulta más cómodo entenderse con un partido como Vox, que Ciudadanos sitúa en la extrema derecha.

- El PP tiene una doble ventaja frente a estos partidos que ni siquiera son capaces de hablar entre ellos. Nuestro balance de gestión, porque somos un partido que llevamos treinta años gobernando en ayuntamientos, comunidades, diputaciones y en el Estado. Y nuestra capacidad de desbloqueo para evitar que vuelva a darse un escenario como el del 15. Hemos demostrado que somos capaces de pactar en condiciones en las que nadie lo creía posible, como en el 16 y en Andalucía.

- ¿En qué explica que a estas alturas de campaña el voto de derechas siga tan fragmentado, al menos según los sondeos?

- El voto útil lo vamos a capitalizar cuando los indecisos salgan de la indecisión. La memoria es frágil, pero cuando en julio cogimos las riendas del partido las encuestas apuntaban a un «sorpasso» de Ciudadanos, y ahora nadie duda de nuestro liderazgo ni se habla ya de «sorpasso». Ahora el centro derecha suma los votos para ser alternativa, pero puede no conseguir los escaños necesarios por la fragmentación. Hay 28 provincias con seis o menos de seis escaños en las que por un 1 o 2 por ciento del voto el escaño si no se lo lleva el PP puede acabar en Podemos, o en Bildu en el País Vasco, porque por debajo del 15 o el 16 por ciento es muy difícil que un tercer o cuarto partido consiga un diputado. La proporcionalidad del sistema penaliza a terceros, cuartos y quitos partidos y esto es una realidad.

- ¿En qué hechos basa la acusación de que el PSOE tiene un «pacto secreto» con el independentismo?

- No me cabe la menor duda. Si casi ya es público y no secreto. ¿Por qué Pedro Sánchez no niega que vaya a indultar a los presos independentistas se le repregunte las veces que se le repregunte? ¿Por qué nunca lo ha negado en el Parlamento? ¿Por qué no ha callado la boca a Otegui cuando dice que sus votos van a ser determinantes en Madrid? Pactó con ellos en la moción de censura, lo intentó en los Presupuestos y Zapatero ya lo hizo antes en 2004.

- ¿Y cuál es el guión que según usted han pactado en secreto? ¿De verdad cree que el PSOE está dispuesto a negociar un referéndum de autodeterminación?

- Insisto, ni siquiera sé si es secreto, yo lo veo declarado. No hay beneficio de la duda cuando un terrorista confeso como Otegui dice que va a ser determinante y nadie le dice nada, cuando Torra contesta al «no es no» a la independencia que el «sí es sí» o cuando Elsa Artadi advierte de que no pagan por anticipado sino al contado.

- Pero todo esto puede formar parte también de la campaña independentista, ¿no? ¿Vale más la palabra de Otegui que la del presidente del Gobierno?

- Sánchez no tiene palabra. Antes de la moción de censura había asegurado que nunca aceptaría los votos de Podemos, porque eran unos populistas peligrosos, ni de los que quieren romper España, y está en el Falcon gracias a ellos. Basta releer las declaraciones de Felipe González en las que advirtió de que le mentía mientras le decía que iba a hacer una cosa y luego hacía la contraria. Y ahí está el programa electoral del PSOE, que habla poco de Cataluña, y lo poco que lo hace es para defender que se aumente el autogobierno. Es decir, avanzar hacia el derecho a decidir.

- ¿Más autogobierno es igual que independencia?

- Los independentistas ya lo han dicho: que nada de autogobierno que es derecho a decidir y referéndum. ¿Por qué me tengo que creer más a Sánchez, que ha mentido en todo en estos nuevos meses, que a los que nunca han mentido? Hay que reconocer que a los independentistas se les puede echar en cara muchas cosas, pero no que mientan. Siempre han dicho lo que iban haciendo.

- Mentiras, y muchas, sí que hubo en el «procés» y las ha seguido habiendo después del «procés», ¿no?

- Pero en sus objetivos han sido descarnadamente sinceros.

- Además del 155, ¿el PP qué ofrece a esa mitad de catalanes que se siente independentista?

- Lo primero es lo que ofrezco a los 45 millones de españoles hartos de que una minoría independentista condicione toda la política nacional. Quiero ser el presidente de todos los españoles, de la España de los «balcones», de la España que en un 80 por ciento declara su apoyo a Felipe VI, de la España sensata y moderada que es mayoría. A los independentistas les ofrezco pedagogía. Hay que explicarles que viven en el Estado más descentralizado de Europa, con una autonomía que tiene casi todas las competencias que puede tener. A la que se respeta su lengua, sus tradiciones y su identidad, pero que forma parte de una Nación cinco veces centenaria que no va a separarse ni a desgajarse por mucha propaganda subvencionada en TV3 y mucho adoctrinamiento que se haga en las escuelas, que, por cierto, llevamos financiando desde que empezaron las corruptelas de Pujol.

- ¿Con «pedagogía» se puede seducir a la mitad de los catalanes que se declara independentista?

- En la ilegalidad no hay nada que negociar y mucho menos que ceder.

- Y dentro de la legalidad, ¿sí se puede hablar de cómo mejorar el encaje de Cataluña, de competencias o financiación?

- El modelo autonómico no puede centrifugarse más. Hace mucho que debió quedar cerrado. Precisamente ha llegado el momento de fortalecer al Estado, que es residual en provincias como Gerona, donde ha quedado reducido a una Oficina de Correos. Por eso planteo una moratoria en la cesión de competencias a las comunidades desleales, una ley de símbolos, reforzar las delegaciones y subdelegaciones, volver a tipificar el referéndum ilegal y una agenda intensa de fortalecimiento del Estado.

- ¿Tampoco explorará la vía de mejorar la financiación a Cataluña si llega a La Moncloa?

- La financiación de Cataluña es la más beneficiosa posible porque la pactó Artur Mas con Zapatero en el famoso cigarrito al anochecer en Moncloa, como ha contado Duran i Lleida. El problema de Cataluña no es que el PP recurriese el Estatuto ante el Constitucional, gracias precisamente a eso los «golpistas» están hoy sentados en el Tribunal Supremo.

- ¿Se siente cómodo cuando va a Cataluña?

- No me sentiré cómodo hasta que cada catalán se sienta libre y con su prosperidad garantizada. Sánchez ha sido el presidente más radical de España con ese disfraz de centro con el que ahora nos intenta engañar. Ningún Gobierno hasta ahora había dependido de radicales independentistas y de batasunos.

- Vox propone servicio militar obligatorio, que los mileuristas vuelvan a pagar el IRPF, cadena perpetua... ¿Se identifica con las líneas generales del programa de este partido?

- Si hace falta negociar un acuerdo de investidura lo importante será el documento que salga de esa negociación, como ocurrió en Andalucía. Allí también partieron de posiciones de máximos y al final tuvieron que renunciar a muchas de ellas. Cada partido se presenta con su programa, y nosotros, con todo el respeto a los otros, e incluso a nuestros votantes defraudados, nos somos un partido equivalente. Eso de que «quiero que gobierne el PP, pero voy a votar a otro y ya pactarán» no funciona. Quien quiera que gobierne el PP y quien quiera echar a Sánchez, que vote al PP, porque el reparto de escaños no es el mismo y tampoco somos lo mismo unos que otros. Hace muchos años que el PP acabó con el servicio militar obligatorio y lo que se está planteando es una subida de impuestos de hasta un 8 por ciento a las rentas bajas porque quieren poner un tipo mínimo del 22 por ciento. Nuestro programa es más completo, audaz y necesario para España.

- ¿Qué piensa cuando escucha a Abascal buscar votos con el argumento de que ellos son más españolistas y patriotas que el PP?

- No conozco a ningún valiente que presuma de serlo. Al final nadie puede negar el coraje del PP contra ETA, que se llevó la vida de 20 compañeros. Hemos sido los más firmes al afrontar la prisión permanente revisable y el cumplimiento íntegro de las penas. Ahora planteamos una ley antiokupas y volver a la inmigración ordenada y regulada. Nosotros frenamos sin complejos el «plan Ibarreche» y el «plan Puigdemont». Y en materia económica hay que tener mucho coraje para presentar una revolución fiscal y un fortalecimiento de la reforma laboral como los que proponemos en nuestro programa. Y, además, ningún partido tiene nuestro balance de gestión ni nuestros equipos ni nuestra credibilidad.

- ¿Hay alguna línea roja que no traspasaría para conseguir el apoyo de Vox?

- La línea roja es la Constitución. Poner en riesgo el Estado autonómico es ir contra la Constitución. Garantizar el proceso de expulsión de los inmigrantes, porque siempre tiene que haber un juicio justo o un procedimiento legal, es obligatorio por la Constitución. La Constitución exige defender la igualdad de oportunidades entre hombre y mujer, incluida la defensa de la mujer víctima de malos tratos o de violencia de género. Ahora bien, la Constitución no es sólo aplicable a Vox. Ciudadanos planteaba suprimir las Diputaciones y el Senado, y eso va contra la Constitución. Por no hablar de lo que plantea el PSOE, que es una federación asimétrica de autonomías, o Podemos, que plantea una República y el derecho a decidir en Cataluña.

- Pero yendo a lo concreto, ¿hay algún punto del programa de Vox en el que no cederá en ningún caso para negociar un acuerdo?

- El foco se pone en Vox y el PP ya ha demostrado que no cede en líneas rojas. Pero el foco también hay que ponerlo en los radicales independentistas y en algunas propuestas de la izquierda, porque ellos sí que están fuera de la ley.

- ¿Rectificará alguna de las medidas incluida en los viernes sociales, aunque votase en contra de ellas en el Parlamento?

- Nosotros vamos a volver al trámite legislativo normal porque el abuso del decreto ley cuando no hay una urgente necesidad es una aberración parlamentaria y una malversación de las instituciones en favor de la campaña electoral de un partido. Por eso votamos en contra, sin entrar en el fondo. Luego, en el fondo, hay que estudiar una a una las medidas. La convalidación de la normativa europea en materia de estiba ya fue pactada por el PP. Y los planes de prestación para los parados de larga duración, no sólo los hemos garantizado, sino que los creamos nosotros en los peores años de la crisis después de que Zapatero destruyese tres millones de empleos. Hay que estudiar una a una las medidas.

- Pues una a una, ¿mantendrá las nuevas ayudas a los parados de larga duración?

- Aquellas medidas que ya estén aprobadas y afecten a colectivos desfavorecidos no deben retrotraerse. Además, sería muy difícil porque la investidura será en torno al verano y ahí la obligación será presentar unas cuentas cuanto antes.

- ¿Tampoco rectificarán la ampliación de los permisos de paternidad?

- Habría que estudiarlo, como la dinámica del salario mínimo interprofesional. La izquierda ha utilizado este tema para plantear que como votamos en contra, es que estamos en contra de los colectivos afectados, y eso es una campaña muy irresponsable. Nosotros no hablamos de retrotraer esas medidas, pero sí de comprometernos a que cuando gobernemos plantearemos estos temas con diálogo social, de forma responsable y sin instrumentalizar las instituciones con fines electorales.

- Por dejar bien claro, ¿lo ya aprobado, no lo cambiarán?

- No se va a recortar lo que está ya en vigor, pero no nos van a dar lecciones de política social. La izquierda siempre hace promesas de política social en campaña que luego tiene que recortar. Recuerdo la oferta pública de empleo de 50.000 plazas que hizo Zapatero en las elecciones de 2008, y el hachazo que luego metió a esa convocatoria porque sólo era una medida de campaña. Ahí están los recortes a los funcionarios o la congelación de las pensiones. La izquierda quiere hablar del fondo cuando lo que le falla es la forma y, sobre todo, poder sostener esas medidas con la destrucción de empleo que genera. Hay 126.000 parados más desde que gobierna el PSOE.

- Su posición en temas tan sensibles como el aborto sirve para que les acusen de promover la pérdida de derechos sociales.

- No hay mayor pérdida de derechos sociales que la de quedarte en la calle. La izquierda es una máquina de destrucción de empleo. Con su expediente en recortes y en paro, que hablen de derechos sociales me parece una broma de mal gusto.

- Si entendemos el feminismo como literalmente se define en el diccionario, como la defensa de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, ¿usted se reconoce como feminista?

- No ha habido Gobierno más desigualitario que el de Sánchez por sus pactos. Alguien sojuzgado por los independentistas y que tiene que presentar unos Presupuestos con un incremento del 70 por ciento para beneficio de Torra ya está siendo desigualitario territorialmente. Por colectivos, no hay más que ver lo que se está descubriendo en Andalucía sobre las redes clientelares y corruptas que durante décadas el socialismo había instalado sólo para beneficiar a su tropa. Y no hay nada más desigualitario que proponer medidas ruinosas que acaban como en Grecia con un recorte del 40 por ciento en las pensiones, con un 30 por ciento menos de sueldo a funcionarios y recortes de las prestaciones por desempleo a la mitad. Nosotros recortamos la brecha salarial un 4,5 por ciento. Y la brecha de las pensiones en las mujeres jubiladas un 22 por ciento. Estos son los hechos. Y no hay mejor garantía de igualdad para una mujer que tener oportunidades de empleo para poder dar un portazo al jefe discriminador, decidir si quiere ser madre, cambiar de pareja o de lugar de residencia. Es tremendamente cínico que la izquierda hable de igualdad cuando en tiempos de Zapatero dos de cada tres empleos femeninos en Europa se destruyeron en España. Con Rajoy, se crearon siete de cada diez.

- ¿No me ha contestado a lo de si usted se considera feminista o no?

- Si ser feminista es defender la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y que mi hija tenga las mismas oportunidades y derechos que mi hijo, claro que lo soy. Pero a mí, en vez de hablar en términos de colectivismos y de «ismos», me gusta más hacerlo en términos de libertad y creo más en un feminismo cordial que no enfrente a hombres y a mujeres por el hecho de serlo, sino que rememos juntos en la misma dirección para evitar desigualdades.

- ¿Le inspira el «aznarismo»?

- En el PP no existe el «aznarismo» ni el «marianismo» ni el «casadismo». El PP es un partido que representa todo lo que está a la derecha del PSOE. Ahora ha visto su espacio fracturado en tres, y yo aspiro a que vuelva a unirse este espacio porque sólo así volveremos a ser una fuerza ganadora. Tengo destacados colaboradores de Aznar y de Rajoy en mis equipos.

- Más de Aznar.

- Si repasamos, en el Comité de Dirección hay tres ex ministros de Rajoy, y una de ellas, Dolors Montserrat, es número uno al Parlamento europeo. Y otros dos ex ministros van en la lista al Congreso.

- Dentro del partido no les salen así las cuentas. Más bien la conclusión es que usted se ha rodeado de personas de su confianza, como hizo Rajoy, por otra parte. Que muchas de ellas son próximas a Aznar, y que ha hecho «limpia» de todos los poderes fácticos del pasado.

- No son cuentas, yo hablo de datos reales. Otra cosa es que sea más noticia que el director de FAES vaya en una lista que estén tres ex ministros. Para mí no es noticia ni una cosa ni la otra porque me llevo estupendamente con Aznar y Rajoy, estoy orgulloso de haber sucedido a los dos y somos un partido unido. A diferencia del PSOE, donde Sánchez ha hecho borrón y cuenta nueva.

- ¿Cómo se está preparando los debates a cuatro de esta semana? ¿Cree que pueden ser importantes en la campaña?

- Creo que son importantes, pero ya llevamos debatiendo con ellos desde hace meses en el Parlamento. Nos hubiera gustado el cara a cara por respeto a todos los electores.

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