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Casado llevará al Parlamento el "espíritu de Colón"

Génova responderá al éxito de la movilización con una ofensiva de iniciativas a nivel nacional y autonómico para arrastrar hasta las elecciones la presión a Sánchez por Cataluña

  • Pablo Casado saluda ayer a algunas de las personas que asistieron a la manifestación en la plaza de Colón por la unidad de España / Efe
    Pablo Casado saluda ayer a algunas de las personas que asistieron a la manifestación en la plaza de Colón por la unidad de España / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

11 de febrero de 2019. 12:27h

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Carmen Morodo 11/2/2019

El resultado de la protesta de ayer en Colón superó con creces las buenas previsiones que manejaban los partidos convocantes y marca el arranque de una larga campaña electoral, en paralelo al juicio del «procés» y que concluirá en las próximas generales. El PP las sitúa en otoño de este año, y en Ciudadanos tampoco ven posible que la legislatura pueda estirarse más tiempo. Es evidente que las imágenes de la multitudinaria concentración desgastan a Pedro Sánchez, pero dentro del PP son conscientes de que también le pueden ayudar a movilizar y concentrar el voto de la izquierda. La primera conclusión evidente es que al presidente del Gobierno «le toca ahora decidir el momento más oportuno para sus intereses» para convocar las elecciones.

Ése es el reto de Sánchez, mientras que el de los partidos convocantes es intentar «arrastrar el ánimo» que ayer se dejó sentir en la calle hasta las próximas elecciones. Sin que muera ni decaiga. En el caso del PP, fuentes de la dirección nacional confirmaron a este periódico que el «éxito» de la primera movilización contra la política del Gobierno con los independentistas tendrá su continuidad de inmediato en toda una ofensiva de iniciativas parlamentarias, en el Congreso, en el Senado, y también en los Parlamentos autonómicos. En una entrevista publicada ayer por este diario, el líder del PP, Pablo Casado, confirmó que no descartaba una moción de censura, y se remitió a cómo saliese el acto de Colón. Pero también precisó que Ciudadanos ya había anunciado que no la apoyaría y que no tenía sentido registrar una moción para perderla y reforzar al PSOE.

En el análisis a medio plazo, PP y Ciudadanos ya cuentan con que Sánchez intentará ahora abrir otra etapa en la que buscará disfrazar sus «cesiones» con el discurso de que si no puede sacar adelante los Presupuestos de 2019 es porque su Gobierno no ha cedido a los soberanistas. Pero en contra de esta estrategia se va a encontrar la determinación del principal partido de la oposición de mantener en primera línea la presión contra el Ejecutivo por el tema catalán. Saben que a su favor tendrán la propia ofensiva con la que el independentismo acompañará el desarrollo del juicio en el Tribunal Supremo contra los responsables políticos de la organización del referéndum de autodeterminación y de la declaración de independencia. Los partidos secesionistas mantienen profundas discrepancias estratégicas y tienen intereses electorales opuestos, pero coinciden en el mantra de que el juicio del «procés» es un juicio político y que, por lo tanto, ellos tienen que volcarse en hacer política para que marque un segundo punto de inflexión en el clima emocional de los catalanes, como dicen que lo hizo la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Cataluña. El independentismo no va a bajar el pistón ni va a rectificar, aunque ahora lo haga el jefe del Ejecutivo. La tensión irá en aumento, «y eso es lo que el PP tiene que capitalizar», explican en Génova.

Para conseguirlo tendrán que imponerse en la carrera que en paralelo libran con Vox y con Ciudadanos, porque estos dos partidos también dirigirán su estrategia a rentabilizar a su favor la imagen de un independentismo de nuevo subido al monte dialéctico y político, aunque no se salten líneas rojas legales porque ahora sí son conscientes de hasta dónde puede llegar el Estado en su defensa. El consejero de Justicia de la Generalitat, Carles Mundó, llegó a dirigirse al entonces ministro de Justicia, Rafael Catalá, en plena efervescencia del «procés», para preguntarle si de verdad iban a tener consecuencias penales las decisiones que estaban adoptando. Hasta ese punto estaban fuera de la realidad. En cualquier caso, ahora ya saben el alcance de las mismas, pero que no traspasen el límite legal no quiere decir que en los próximos meses no vayan a radicalizar hasta el extremo su discurso, en lo que es el inicio de la campaña para las próximas autonómicas catalanas. El objetivo es la autodeterminación y para ello, como explican bien en ERC, necesitan ampliar la base social, en lo que creen que puede ayudar mucho la utilización política que hagan del juicio que sentará en el banquillo, entre otros, a su máximo líder, Oriol Junqueras.

«Colón ha sido el reflejo de un clamor social por elecciones que el PP debe liderar», dice el balance que por la tarde hacían ayer en Génova. Es lo que han bautizado como el «espíritu de Colón» y que irá acompañado de un durísimo discurso contra la política del Gobierno, que el PP no tiene intención de matizar a pesar de que Sánchez no haya tenido más remedio que romper la negociación con la Generalitat ante el clamor social y la convulsión del PSOE por haber aceptado sentarse a dialogar sobre sus exigencias en una mesa de partidos Al terminar el acto, la dirección popular sentenció que los españoles le han dicho a Sánchez que «con la democracia española no se juega y que la unidad nacional no se trocea para venderla al mejor postor».

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