Pedro Sánchez

Celaá, una ministra para la FP

María Isabel Celaá Diéguez será ministra de Educación y portavoz

Fotografía de archivo de la exconsejera de Educación del Gobierno Vasco con Patxi López, Isabel Celaá. EFE/Luis Tejido
Fotografía de archivo de la exconsejera de Educación del Gobierno Vasco con Patxi López, Isabel Celaá. EFE/Luis Tejidolarazon

Una de sus máximas ha sido siempre que “la política se tiene que trabajar dialogando y acordando, no se puede decidir la complejidad de los asuntos a cara o cruz”. Puede que por eso siempre haya tratado de tener una voluntad negociadora y de escucha cuando ha ocupado puestos de responsabilidad. Los más cercanos la consideran, de hecho, una persona con gran capacidad de persuasión para llevar al “contrincante” a su terreno.

La nueva ministra de Educación (Bilbao, 1949) conoce el terreno que pisa. Comenzó en sus responsabilidades institucionales en 1987 en educación. Por eso es, desde siempre, el referente PSOE en esta materia en el País Vasco y persona de confianza de Patxi López, con quien fue consejera de Educación, Universidades e Investigación entre 2009 y 2012. Catedrática y Licenciada en Filosofía, Filología Inglesa y Derecho, casada y con dos hijas, no sólo está considerada una buena gestora, sino que también ha tenido la habilidad de rodearse de un buen equipo cuando ha tocado negociar asuntos espinosos de la educación vasca. Ha sido impulsora del trilingüismo, de la introducción de la tecnología en los centros escolares y de llevar a las aulas la tragedia de las víctimas del terrorismo para fomentar la convivencia.

Los más cercanos resaltan de ella su capacidad de escucha, que a buen seguro va a necesitar para restaurar el diálogo en el camino hacia una nueva que reúna el consenso suficiente para derogar la Lomce, sobre la que se ha mostrado abiertamente en contra. Una cuestión, no obstante, imposible de abordar porque matemática parlamentaria no suma votos suficientes para derogar una ley orgánica de golpe y sin recambio.

El escenario que se encuentra no es fácil. No tiene competencias sobre universidad. Un peso menos. No tendrá que abordar la reforma que exigen los rectores, que pasa a manos de un ex astronauta. Pero el trabajo que tiene por hacer no es pequeño. Se encuentra con una ley educativa sin consenso que fue desmontada por su antecesor Méndez de Vigo, el “pacificador” de la educación, pero también se encuentra con un pacto educativo encallado después de que el último intento de acuerdo lo dinamitara su propio partido hace muy poco después de meses de trabajo y pese a que es la demanda más clamorosa del sector educativo en España. Como su antecesor en el cargo, será ministra portavoz y también ministra de FP, como figura ahora en su cargo, lo cual ya da alguna pista más sobre por donde va a ir su labor educativa.

Los retos

-Sentar las bases para el alumbramiento de un pacto educativo, una reivindicación histórica de la comunidad educativa que ha tenido dos intentos frustrados: con el ministro socialista Ángel Gabilondo y con el popular Íñigo Méndez de Vigo.

-Transición hacia una nueva ley de educación que cuente con consenso después de que la LOMCE haya salido adelante sin apoyos.

-Aumento de la inversión en Educación. El PSOE defiende que debe ser al menos el 5% de lPIB, pero retormará los presupuestos del PP que estinan un 3,7% del PIB a este fin.

- Fin de los recortes: Anulación del Real Decreto 14/2012 que la izquierda cree que han lastrado el funcionamiento del sistema educativo durante los años de gobierno del PP.

- Impulso a la Formación Profesional

- MIR docente, uno de los puntos sobre el que todos los grupos políticos están de acuerdo.

- Abordar la situación del profesorado y su futuro profesional.

-Garantizar la escolarización en castellano como lengua vehicular en Cataluña.

-Vertebrar y cohesionar el sistema educativo,

-Elaborar un Plan Nacional de Mejora de la Convivencia Escolar que permita la mejora de la convivencia en los centros educativos.

- Hacer frente al desafío que supone educar en un mundo digital y globalizado en el que los alumnos deben dominar los idiomas.