Duran percibe que Esquerra «se va a ir despegando de CiU»

El líder de Unió reclama que la consulta se haga conforme a la Ley y buscando consensos

Los desayunos informativos suelen colgar el cartel de «aforo completo» pronto pero, en algunos casos, hacerse con un sitio es directamente imposible. Algo así ocurrió ayer en la tribuna Fórum Europa. El portavoz de Convergència y Unió (CiU) en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, reunió a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, al ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, al socialista Manuel Chaves, al presidente del Tribunal Constitucional, Pascual Sala, y al empresario Florentino Pérez, entre otros.

Como es habitual, el líder de Unió se mostró más moderado que alguno de sus compañeros de viaje y aseguró que, a pesar de tener que ser «leal» a su socio, tiene «la impresión» de que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) «se va a ir despegando de CiU». Como ejemplo, recordó el distanciamiento público que el partido de Oriol Junqueras mostró por «la reducción del presupuesto de la corporación catalana de medios de comunicación». También dejó entrever futuras desavenencias por la consulta soberanista, al apostar por su «viabilización». «El compromiso es hacerla en 2014 y, si las circunstancias económicas, sociales o políticas lo requieren, aplazarla», añadió, antes de defender que se realizará «bajo el marco de la Ley» y buscando «las mayorías políticas más amplias posibles».

Además, Duran Lleida recalcó que «la vocación más intensa de Cataluña ha sido siempre regenerar España y no la creación de un Estado propio», aunque lamentó que «hay un muro» que fomenta el cambio de la tradicional frase «Escolta Espanya» –acuñada por Joan Maragall– por la de «Adeu Espanya». En su opinión, esta crisis territorial es «un problema» que requiere «diálogo, acuerdo y pactos», al igual que las otras dos crisis que vive España: la económico-social y la político-institucional.

En concreto, el presidente de Unió incidió en que la economía española sufre las consecuencias de «una bacanal» y pidió que se rectifiquen las políticas «consecuentemente». Así, defendió la necesidad de realizar un «tránsito del Estado del bienestar hacia la sociedad del bienestar», en la que la sociedad civil gane protagonismo y la familia figure como «garante y motor». Al mismo tiempo, celebró que se haya reforzado la percepción de España en el exterior por la mejora de la productividad, la internacionalización, la contención del déficit y la reforma laboral, pero reclamó más reformas estructurales y alertó de los riesgos de la excesiva austeridad exigida por Europa.

En relación con la crisis política, Duran Lleida advirtió de que «las instituciones están todas tocadas» y que los partidos se están equivocando con su «cainismo». Quizá por ello, no mentó las polémicas que salpican a otras formaciones. Eso sí, no pudo esquivar las preguntas sobre lo que ocurre en su casa. Mostró su respeto por la decisión personal de Oriol Pujol de no abandonar su escaño tras ser imputado, aunque dejó la puerta abierta a que los partidos acuerden otro tipo de medidas para estos casos. También aseguró que no se sentía víctima de espionaje y que «jamás, jamás, jamás, jamás en su vida» ni él ni su partido habían encargado informes sobre terceros a ningún detective.

El socio de Mas pide explicaciones

El socio de gobierno de CiU, la formación independentista ERC, se tomó muy a pecho las palabras de Duran Lleida sobre su previsible distanciamiento. De hecho, varios de los dirigentes de la formación capitaneada por Oriol Junqueras salieron ayer a la palestra para dejar claro que siguen comprometidos con el pacto suscrito tras las últimas elecciones catalanas. En concreto, el diputado de ERC en el Congreso Alfred Bosch aseguró que su partido «no se despegará» del compromiso que adquirió tanto con CiU como con Cataluña. A su juicio, el pueblo catalán pidió «mejorar» su situación y decidir su futuro en una consulta antes de 2014 al votar y Esquerra debe ser «fiel» a estas ideas. Además, Bosch emplazó a Duran Lleida a aclarar si habló a título personal o lo hizo en nombre de CiU. En el segundo caso, según añadió, pedirán al presidente de la Generalitat, Artur Mas, si comparte esta postura. Por su parte, el diputado de ERC en el Parlament Oriol Amorós remarcó que el pacto de legislatura con CiU tiene «plena vigencia» y que es el acuerdo que «necesitaba Cataluña». «Seremos leales y no nos moveremos ni un milímetro de este acuerdo y esperamos que nuestro socio haga también lo mismo», aseveró Amorós, según informa Efe.