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Unió se queda sin representación parlamentaria

Duran Lleida pone su cargo a disposición del partido tras no superar el umbral del 3% en sus primeros comicios en solitario

  • El líder de UDC, Josep Antoni Duran Lleida, junto al candidato Ramon Espadaler
    El líder de UDC, Josep Antoni Duran Lleida, junto al candidato Ramon Espadaler
Madrid.

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27 de septiembre de 2015. 23:04h

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Madrid. 27/9/2015

Era la primera vez que Unió se presentaba por separado a las elecciones. El tumultuoso divorcio que protagonizaron Convergència y Unió, después de un matrimonio político de casi cuatro décadas pasó factura ayer a los democrata cristianos. Tenían la esperanza de que la propuesta de «sentido común» que defendían calara en un electorado dividido. Llamaron a pasar el «rastrillo» para que ningún voto se perdiera por el camino, pero el electorado les seguía vinculando a la Convergencia desgastada de Mas y Pujol y a las corruptelas. Durante la noche electoral apostaron por la prudencia y no salieron a valorar resultados hasta conocer el veredicto de las urnas. Finalmente se consumaron los pronósticos demoscópicos y no lograron representación. Hasta el último momento mantuvieron la esperanza de los cinco escaños que les permitiera tener grupo propio en el Parlamento catalán. Pero las matemáticas electorales hicieron que UDC no superara el umbral del tres por ciento y con un 2, 51% y más de 102.160 votos se quedaron fuera. De no ser así hubieran librado una curiosa pelea con la candidatura de Juntos por el Sí, y lo que podría haber afectado a los resultados de esa formación.

Unió había apostado fuerte en contra de la hoja de ruta de Mas. Se presentaron como un partido imprescindible para rehacer Cataluña y defensor sobre todo y ante todo del diálogo también como arma para estudiar la necesidad del encaje de Cataluña en España. Afearon incluso a su antiguo socio Artur Mas por no decir la verdad y «jugar con los sentimientos». Pidieron votar en libertad, pero «con la verdad por delante» en referencia a las posibles consecuencias de una independencia no negociada que Mas siempre intentó ocultar. Los democratacristianos de UDC no ocultaron que si negaran al Estado dejaría de ser miembros de la Unión Europea y habría que pedir el ingreso. «Las reglas del juego están escritas no es sólo lo que digan Merkel y Obama» y advirtieron de que la independencia no era solo aprobar una resolución en el Parlamento y salir al balcón. «Hace falta que los demás te reconozcan».

UDC no sólo se jugaba ayer su representación sino también el futuro político de su líder, Duran Lleida, algo que él mismo había ligado a los resultados obtenidos en las urnas. Tras conocer los resultados puso su cargo a disposición del partido en el Consell Nacional que se celebrará el sábado 17 de octubre. «No solo no hemos ganado, hemos perdido», sentenció. «Si uno es el máximo dirigente de un partido, sociedad, entidad o empresa y la cuenta de resultados no va bien, lo normal es que ponga su cargo a disposición» dijo al comparecer ante los medios. «Los que estamos en los cuadritos, en los matices, y no en el blanco o el negro, lo hemos notado». Pero no se rinde: «Pese a no tener ahora representación, sabed que en las próximas elecciones tendremos».

Sobre los resultados de Juntos por el Sí aseguró: No se puede construir un nuevo Estado independiente con el 48% de los votos».

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