El día que Moratinos entregó Gibraltar a los británicos

Costará años recuperar las concesiones hechas en el Foro Tripartito

Peter Caruana, Miguel Ángel Moratinos y David Milliband
Peter Caruana, Miguel Ángel Moratinos y David Milliband

Naciones Unidas ha dicho, por activa y por pasiva, que los llanitos –los británicos residentes en Gibraltar– no tienen no tienen ni voz ni voto en el tema del futuro de Gibraltar. El Reino Unido cuando le convino se los reconoció, pero no para optar por la independencia –estación término de toda colonización– sino exclusivamente para oponerse a la reintegración del territorio gibraltareño a la soberanía española a la que por historia y geografía pertenece.

Así estaban las cosas cuando un ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, decide reconocerles no sólo voz y voto sino, por si fuera poco, un derecho de veto.

Esto y no otra cosa es el significado del Comunicado Conjunto que firma en octubre de 2004 con su colega británico Jack Straw y que da origen al llamado Foro de Diálogo sobre Gibraltar. En dicho comunicado Moratinos –España– acepta que no negociará ningún tema relativo a la soberanía sobre Gibraltar sin el consentimiento de dichos llanitos.

Uno se pregunta por qué el Reino Unido aplica este criterio a Gibraltar y no lo aplicó en Hong Kong o en a Islas de Diego García. En el primero, los «hongkongers» fueron entregados, si o si, a las exigencias chinas. En el segundo, a las americanas siendo los habitantes simplemente desalojados a otros territorios.

El referido Foro no significaba otra cosa que dar por bueno el consejo inglés a España de que la fórmula para recuperar la soberanía en el caso de Gibraltar era mediante: «woo the Gibraltarian». Cortejen o gánense a los gibraltareños que yo como a los perros de la historieta los tengo atados con las longanizas de su modus vivendi . En efecto, Madrid realiza una serie de concesiones en dicho Foro: (1) España tenía bloqueado el uso del aeropuerto gibraltareño con su derecho de veto en la Unión Europea. Moratinos lo levanta a cambio de que se construya un terminal conjunta en el istmo, no cedido en Utrecht y ocupado militarmente por el Reino Unido. Ulteriormente no se permite la construcción de dicha terminal cuando España ya había desbloqueado el tema en Europa. (2) Se consigue que Gran Bretaña pague la cantidades debidas a los pocos obreros supervivientes que habían trabajado en Gibraltar antes del cierre de la Verja en 1969. El contencioso sobre este tema estaba ya virtualmente ganado en los tribunales. (3) Se había conseguido que el prefijo de los teléfonos gibraltareños fuera el de la provincia de Cádiz. Pues bien los ingleses consiguen para Gibraltar un prefijo internacional y además, que a pesar de la escasez de líneas en la zona, le asignemos generosamente setenta mil nuevas líneas. (4) Obtienen que España se comprometa a facilitar el tránsito por la Verja mediante una fuerte inversión en instalaciones financiadas por supuesto por bolsillo de los españoles. (5) Por si todo esto no bastara, les regalamos un Instituto Cervantes en Gibraltar para que los llanitos no tengan que molestarse en recorrer un kilómetro largo hasta La Línea donde aprender la lengua sin lo que no pueden vivir en su entorno.

El resultado es que del tema de la soberanía ni siquiera han consentido los ingleses volver a hablar. España les ha resuelto su problema del sostén económico de la Colonia. ¿De qué más hay que hablar? La reacción de los cortejados llanitos a la vista está: prepotente expansión territorial, vampirización de la Hacienda española e inquina rampante hacía España.

Los acuerdos contraídos en el Foro no tienen rango de convenio Internacional. El Tratado de Utrecht sí lo tiene. Entre otras cosas, en el mismo, ambas partes se comprometen a que no haya comunicación por tierra entre Gibraltar y España y que no haya comercio entre ambos territorios. La salida a este aparente impasse creado por el Foro no es otro que el cumplimiento por España de dicho Tratado y la exigencia de la otra parte haga. A partir de aquí negociar una salida acorde con el derecho internacional.

*Ex Delegado Especial del Ministerio de Asuntos Exteriores en el Campo de Gibraltar