El errejonismo busca castigar a Iglesias y Montero en la consulta

La dirección morada trata de hacer frente a este escollo con una campaña para movilizar a las bases

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, en una imagen de archivo
Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, en una imagen de archivo

La dirección morada trata de hacer frente a este escollo con una campaña para movilizar a las bases.

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, ha anunciado la consulta para explicar el proceso de votación al que someterá el partido a sus bases para decidir si su secretario general, Pablo Iglesias y su portavoz parlamentaria en el Congreso, Irene Montero, deben o no seguir al frente de la organización tras la polémica por la compra de la pareja del chalet de 660.000 euros en Galapagar.

La consulta arrancará a las 17 horas de mañana y concluirá a las 14 horas del domingo.

Los resultados de la consulta podrían anunciarse en la rueda de prensa del próximo lunes, 28 de mayo, según ha dicho Echenique en su comparecencia tras la ejecutiva, hoy, de Podemos.

La consulta ya cuenta con uno de sus grandes problemas: la estrategia que orquesta el sector errejonista, liderado por Íñigo Errejón, para buscar el voto del castigo de los inscritos en ella, según ha podido saber LA RAZÓN. Es el guante que ahora lanzan para vengarse por la posición que se han visto obligados a aceptar tras el congreso de refundación del partido, «Vistalegre 2», cuando Iglesias logró el aval de sus bases para imponer su liderazgo ante el sector crítico. Tras la perdida de poder, los errejonistas se vieron obligados a preparar, alejándose de la dirección nacional, el asalto a la Puerta del Sol de Madrid.

Ante esta situación y las dudas sembradas incluso en el seno del partido, que critica abiertamente la decisión de Iglesias y Montero de comprar una casa de campo de alto precio tras las acusaciones que ambos han vertido al resto de políticos que han hecho algo similar, la dirección morada ha tratado de presentar estos días la polémica como una campaña orquestada por el poder para anular la credibilidad de sus líderes. Ahora deberá ser valorada esta actuación por parte de sus bases, que avalarán o no la continuidad de ambos.

Las bases, principal instrumento de Podemos para valorar las políticas y estrategias en las que se implica el partido, han sido en estos días las principales voces críticas que han inducido, incluso a sus principales líderes, a dimitir de su cargo a través de las herramientas de participación que tienen habilitadas, como Plaza Podemos, donde se han registrado varias iniciativas para lograr este fin.

El escollo principal al que se enfrenta ahora Podemos es el volver a movilizar a sus bases, que desde «Vistalegre 2» han perdido 78.489 apoyos hasta la última llamada (en la que preguntaban si la marca Podemos debía estar en las papeletas de las próximas elecciones de 2019, frente a la de IU).

Por su parte, el núcleo de la dirección nacional –con el objetivo de tratar de blindar a Iglesias y Montero– se ha puesto manos a la obra tras el anuncio de ambos líderes de poner sus cargos a disposición de sus inscritos, para lograr, a través de las redes sociales, movilizar a sus bases para que se impliquen en la consulta. Bajo el hashtag #EnPodemosdecidelagente, el partido trata de blindar a sus principales líderes. Cargos afines al partido han animado a los simpatizantes con argumentos a favor, vídeos y declaraciones para lograr la continuidad de ambos al frente de Podemos. Ejemplo de ello fue el número tres de la lista de Íñigo Errejon para las elecciones a la Comunidad de Madrid, Ramón Espinar (afín a Pablo Iglesias), que en Twitter escribía el sábado: «#EnPODEMOSdecideLaGente y está bien que sea así.Todo mi apoyo a @Pablo_Iglesias_ e @Irene_Montero_. Que nadie escoja por nosotr@s quien está al frente, que ninguna campaña de los poderosos golpee lo mejor que tiene la gente para cambiar las cosas».

En la última consulta sólo 76.511 personas de las 473.678 con las que contaba el partido en marzo acudieron a la llamada de su secretario general para decidir sobre el futuro de la marca. Una cifra que ya se consideraba entonces escasa respecto a la última pregunta estatal, cuando en 2017 Podemos consultaba sobre sí debía o no plantearse una moción de censura a Mariano Rajoy. Una cuestión a la que contestaron 87.674 personas. Estas cifras chocan con la consulta que se hizo en 2016, cuando logró reunir a 144.569 personas para avalar el acuerdo al que había llegado con su socio en la coalición electoral, IU, para acudir a las generales. 147.511 personas participaron en la votación telemática cuando el partido preguntaba si debían o no participar del acuerdo PSOE-Ciudadanos en 2016.