El fin del cautiverio más duro

Las dos cooperantes españolas llegan a España con evidentes secuelas físicas

Blanca Thiebaut  y  Montserrat Serra ya en España
Blanca Thiebaut y Montserrat Serra ya en España

Las dos cooperantes españoles, Montserrat Serra y Blanca Thiebaut, liberadas ayer tras permanecer secuestradas desde octubre de 2011, han aterrizado en torno a las cuatro de la tarde en la base de Torrejón de Ardoz.

Débiles, muy débiles, pero con la alegría de estar en libertad. Casi sin fuerzas ni para bajar la escalerilla del avión de la Fuerza Aérea Española que las había traído hasta su casa, después de pasar 644 días secuestradas en Somalia, Montserrat Serra y Blanca Thiebaut, las dos cooperantes españolas de Médicos Sin Fronteras (MSF) pisaron por fin el suelo español de la base aérea de Torrejón de Ardoz pasadas las 16:00 horas, según confirmó la organización humanitaria. Con aparentes secuelas físicas que deja un año y nueves meses de libertad, agradecieron a los tripulantes del avión fletado por el Ministerio de Defensa y bajaron las escalerillas acompañadas de dos de sus familiares. Primero Mone. Luego Blanca, que inclusó llegó a saludar. Secundadas por un médico y un psicólogo de MSF que han viajado con ellas desde Yibuti, saludaron a continuación a la representación del Gobierno, encabezada por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que quiso acudir a la base aérea para estar con las familias.

Media hora después del aterrizaje, los familiares de Blanca Thiebaut abandonaban la base en una furgoneta negra y de lunas tintadas, como habían anunciado, sin hacer declaraciones y demostrando una vez más el hermetismo con el que han afrontado este duro calvario.

Por la mañana, el presidente de Médicos Sin Fronteras, José Antonio Bastos, ofreció una rueda de prensa para explicar algún dato más sobre el estado de salud de las cooperantes. Aunque Bastos rehuyó en varias ocasiones ofrecer datos sobre la liberación y, sobre todo, el posible pago del rescate porque con ello se pondrían «en peligro las vidas de muchas personas», entre ellas las que han participado en las negociaciones y el propio personal de MSF en la zona, sí explicó que la organización humanitaria supo con antelación de que la liberación de las cooperantes, que «siempre han estado en Somalia», estaba muy próxima, por lo que «hemos podido preparar la liberación». Además, alabó la «sinergia y colaboración» del Gobierno español, en especial del CNI, pero también de otros gobiernos occidentales que han mostrado su solidaridad con MSF y las familias.

No dudó en reconocer que temieron por la vida de las dos voluntarias españolas. «Claro que temimos por la vida de ellas dos. Hemos tenido siempre una gran preocupación por su salud y bienestar y tuvimos miedo por sus vidas», aseguró, antes de desvelar que la ONG que preside recibió «varias» pruebas de vida durante estos 21 meses, aunque llegaron con mucho tiempo entre una y otra. Sobre el estado de salud de las cooperantes españolas afirmó que «la primera valoración es que están completamente bien», aunque necesitarán «tiempo y tranquilidad para recuperarse de esta pesadilla».

Por último, Bastos aseguró que MSF va a llevar a cabo «una reflexión importante» en los próximos días sobre la continuidad de su labor humanitaria en Somalia tras lo sucedido. «Nuestro compromiso con los somalíes sigue muy vigente», porque «la población somalí no puede ser víctima», pero es necesario «analizar hasta qué punto podemos exponer riesgos», concluyó.

Un camino difícil hasta la liberación

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, quiso acudir personalmente a recibir a las dos cooperantes españolas, liberadas tras casi dos años de cautiverio. «Celebramos esa liberación, que las tengamos en España, que estén con sus familias», dijo Sáenz de Santamaría en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, y destacó que «a lo largo de todos estos meses hemos tenido una total comunicación y coordinación y lo que hemos hecho, como Gobierno, es ponernos a su disposición y tratar de ayudarles en todo aquello que nos han pedido y nos han reclamado», afirmó.