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Rajoy, a los líderes del PP: «Si el socio pega hay que defenderse»

Aunque no formaba parte del orden del día del almuerzo en Génova, algunos dirigentes trasladaron al presidente su inquietud por el auge de Ciudadanos. A puerta cerrada no se abordó la corrupción, pero el PP respaldó a Cifuentes

  •  Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal, Juan Vicente Herrera, Cristina Cifuentes, Alberto Núñez Feijóo, entre otros, posa para la foto de familia antes de la reunión
    Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal, Juan Vicente Herrera, Cristina Cifuentes, Alberto Núñez Feijóo, entre otros, posa para la foto de familia antes de la reunión / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

13 de febrero de 2018. 05:36h

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Carmen Morodo.  12/2/2018

Más del 60 por ciento de la reunión que ayer celebró la cúpula del Gobierno y del PP con sus dirigentes territoriales estuvo dirigida a buscar cómo unificar posiciones en materia de financiación autonómica. Pero al final del todo, después de haber hablado del agua, de los Presupuestos o de la Conferencia de Presidentes, salió a relucir el nombre de Ciudadanos (Cs) a instancias de algunos de los líderes regionales del partido.

Aunque Génova oficializó el mensaje de que el PP se había reunido para hablar de los problemas de España y no de ellos mismos o de otros partidos, antes de que acabara el almuerzo de trabajo algunos de los intervinientes hicieron de portavoces de la preocupación que existe dentro del PP por la situación de Cs en las encuestas y por la respuesta para frenar su crecimiento. Los líderes regionales y provinciales afrontarán dentro de poco más de un año unas elecciones decisivas, las autonómicas y municipales, y desde fuera de Madrid demandan respuestas y estrategias para frenar a la formación naranja.

Rajoy escuchó la reflexión de sus dirigentes territoriales de que había sido un error dejar crecer tanto a Cs, que había sobrado confianza, y que ahora urgía hacer pedagogía y responder a su discurso. También criticaron la «incoherencia» del partido de Albert Rivera y plantearon la necesidad de denunciar esa incoherencia y dar la vuelta a su mensaje. Y hubo alguna reflexión sobre la conveniencia de que el Gobierno y la dirección del partido tengan una presencia permanente en las provincias. El presidente del PP de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, fue uno de los que ayer planteó la necesidad de tomar la iniciativa y de dar la batalla política. Y en el debate sobre esta cuestión también aportaron sus opiniones otros dirigentes regionales como la presidenta de PP valenciano, Isabel Boning, o la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

La respuesta de Rajoy fue bastante elocuente. El presidente vino a justificar la estrategia que ha seguido hasta ahora con Cs en el hecho de que «cuando se firma un pacto, lo lógico es no pegar al socio». «Y si el socio empieza a pegarte, entonces sí tienes que defenderte». No obstante, el discurso oficial puso especial hincapié en negar que hubieran convocado este almuerzo de trabajo para discutir sobre quien hoy es su principal adversario electoral. Tanto Génova como varios de los líderes territoriales negaron que Cs formara parte del orden del día. «No se ha hablado de ninguna estrategia frente a nadie ni nada por el estilo. Ni un minuto, ni un segundo, nada», comentó el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, al ser preguntado en varias ocasiones por si el avance del partido de Albert Rivera había centrado las conversaciones de ese almuerzo de trabajo. «No era una reunión para hablar de ningún partido salvo de nosotros y del interés de los españoles», añadió.

A puerta cerrada la corrupción sí que no ocupó ni un segundo. No formó parte de las intervenciones oficiales, ni de Rajoy, ni de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, o del titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, pese a que la jornada había quedado marcada por la declaración judicial del ex secretario general del PP madrileño y principal imputado del «caso Púnica» Francisco Granados, en la que implicó en la presunta financiación ilegal del PP a Esperanza Aguirre e Ignacio González, pero también a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

La cúpula popular y los dirigentes territoriales obviaron esta cuestión, a pesar de que internamente se opine que los casos judicializados siguen limitando la capacidad del PP para crecer electoralmente, sobre todo entre los votantes más de centro y los más jóvenes. Ya en rueda de prensa Maíllo sí escenificó un cierre de filas absoluto con la dirigente madrileña. Tanto apoyó a Cifuentes como ignoró a Aguirre o a González. Respecto a Cifuentes, la dirección popular tachó de «bazofia pura» las palabras de Granados, y expresó el apoyo y el cariño de todo el partido hacia ella. El PP encuadra las acusaciones de Granados en la estrategia de defensa de un acusado, que cambia tantas veces de versión como le interesa, y en lo relativo a Cifuentes sostiene que su acusación es «profundamente injusta».

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