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Los 308 inmigrantes del Open Arms... y otros 55.621 más

Un centenar de ellos son menores sin acompañamiento. En lo que va de año, casi 12.000 han llegado solos

  • El buque «Open Arms» a su llegada al puerto de Crinavis de San Roque, en la Bahía de Algeciras (Cádiz)
    El buque «Open Arms» a su llegada al puerto de Crinavis de San Roque, en la Bahía de Algeciras (Cádiz) / Efe
Madrid.

Tiempo de lectura 2 min.

29 de diciembre de 2018. 04:38h

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Belén Tobalina Madrid. 28/12/2018

Tras siete días en alta mar, los 308 inmigrantes del Open Arms llegaron ayer al puerto de Crinavis, en San Roque (Cádiz), donde fueron atendidos en el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) con capacidad para acoger a 600 personas. «Atracaron a las 08:45 de la mañana y a las 10:30 bajaron los primeros», explica Miguel Domingo, de Cruz Roja. «Se les prestó atención sanitaria, y se les entregaron zapatos, ropa, mantas y alimentos».

«La sensación a bordo del barco era entre ilusión e incertidumbre», afirma Laura Lanuza, portavoz de Proactiva Open Arms, y una de las integrantes de la ONG que ha estado a bordo del buque del que el primer día fueron evacuadas «tres personas: una mamá y su bebé, que había dado a luz un día antes de subirse a la barca y que fueron trasladados a Malta, y un menor de 14 años somalí que fue derivado a Lampedusa por la brutal paliza que había recibido a Libia justo antes de subir a la barca».

El resto de integrantes llegaron a un puerto seguro, lejos del horror que muchos han sufrido en sus respectivos países y del temor de haber podido morir en el mar. «De ellos, 137 son menores de edad y 70 mujeres». Proceden de 19 países: «Más de un centenar son de Somalia, 62 de Costa de Marfil, de Nigeria, Eritrea, Egipto, Sudán, Palestina.... Han huído de sus países por temas bélicos, por violación de los derechos humanos... Muchos de los somalíes son piel y hueso, es terrible», afirma Lanuza, que hace hincapié en que lo que lo que quieren es trabajar, se sienten muy agradecidos. Ayer, uno de ellos decía justo eso, «espero dar lo mejor de mí».

«De los menores, más de un centenar han venido solos, sin acompañamiento, sobre todo adolescentes somalíes», afirma Manuel Sobrino, uno de los portavoces de Save The Children. «Se tienen fundados indicios de que muchas de las niñas adolescentes somalíes han sufrido abusos sexuales por el camino. Por desgracia, es algo habitual. De hecho, lo raro es que no hayan sufrido violaciones...», explica Sobrino, del equipo de la ONG en Algeciras. Ni ellos ni ninguna otra ONG han podido entrar al CATE, «cuando lo habitual es que nos dejen acceder».

«Muchos menores migran solos, se enfrentan a abusos y violencia y no tienen acceso en sus lugares de origen a servicios básicos como la atención médica y la escuela. España ha registrado casi 12.000 niños y niñas migrantes que han llegado solos a nuestro país en el último año», señala Vicente Raimundo, director de Programas en España de Save the Children. Una cifra que habla por sí sola. De hecho, según los últimos datos del Ministerio del Interior, hasta el 16 de diciembre han llegado 55.621 migrantes irregulares a España por medio de embarcaciones, un 161,6% más que en 2017. Por vía terrestre: 6.505, un 8,5% más que el año pasado. A ellos no se les pone el foco, aunque también llegan con hambre, con sed... y con ganas de labrarse un futuro.

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