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El padre del último muerto de ETA: «Dicen que mi hijo está bien asesinado por ser del Cuerpo»

El asesinato de su hijo aún no tiene autor material y está seguro de que estará «pisando moqueta».

  • El padre del último muerto de ETA: «Dicen que mi hijo está bien asesinado por ser del Cuerpo»
Madrid.

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02 de mayo de 2018. 11:54h

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C.S. Macías Madrid. 1/5/2018

Han pasado nueve años desde que la banda terrorista ETA asesinara con un coche bomba adosado a su todoterreno a los guardias civiles Carlos Saénz de Tejada y Diego Salvá. Diez años desde que sus vidas saltara por los aires, diez de un crimen aún impune sin culpables .

El padre de Diego Salvá, Antonio, recuerda que en su caso no se ha hecho justicia porque «no sabemos quién es, ni quiénes son los autores materiales, los autores intelectuales –que yo supongo quiénes son– ni tampoco los autores intermedios, no se sabe nada. De justicia nada». Dice que la Guardia Civil hizo su trabajo pero a día de hoy no sabe nada más. «El asesinato de mi hijo forma parte de los 358 asesinatos sin resolver, están todos sueltos».

Salvá siente indignación cada vez que la banda terrorista golpea con una nueva ocurrencia teatral con la que pretende blanquear su historial macabro. Por ello, «no me creo en absoluto el fin de ETA. Esta escenificación es porque han sido derrotados, pero políticamente han ganado», asegura. Dice que «suena a paradoja», pero que esto es algo típico de «todos los gobiernos de derechas porque los de izquierda ya sabíamos que eran así», afirma. Considera que los etarras y sus seguidores tienen a toda la sociedad vasca «subyugada». «Ellos han ganado de goleada, porque ya pisan moqueta».

Asegura que este final de la banda terrorista, en el que no cree, «está pactado. «No lo puedo probar, pero es un final pactado, estoy seguro». Y es que para todas las víctimas del terrorismo el único final posible es una disolución a cambio de nada, sin impunidad, sin contrapartidas, en el que colaboren con la justicia a resolver los crímenes, pero advierten de que ellos, políticamente van ganando territorio y «mantienen la cultura del odio intacta». «Que no nos hagan creer que han perdido, porque han ganado y de goleada», insiste.

Salvá advierte de que «sigue intacta la cultura de odio, lo hemos visto en Alsasua» y considera que sólo se solucionaría transfiriendo las competencias de Educación del País Vasco al Gobierno central. «No hay otra manera porque el PNV está por medio y el sindicato LAB y esto sigue intacto», y avisa de que mientras no se erradique la cultura del odio no hay nada que hacer.

El padre de una de las últimas víctimas de ETA está convencido de que en la entrega de armas «se quedarán con alguna, y con que se queden sea una sola será suficiente» para demostrar que todo «es una pantomima». «La historia la escriben ellos», dice notablemente indignado.

Cree que lo que quieren los políticos es que las víctimas «caiga en el olvido» porque «cuanto más olvidadas, mejor para ellos, somos una china en los zapatos». Salvá, médico de profesión, considera que lo del etarra Bolinaga fue otro «paripé» y una gran mentira que se une a la de las sentencias de Estrasburgo, la «doctrina Parot», lo de Alsasua... «La cultura del odio sigue igual y todo sigue igual».

Para él, la escenificación que quieren llevar a cabo los etarras «del paripé» no es más que «una payasada y una cosa obscena para las víctimas». Dice que a día de hoy se considera víctima de todo el sistema además de los terroristas que le quitaron a su hijo. «Ya no me creo nada, me siento traicionado por todos». Está convencido de que algún etarra con delitos de sangre, e incluso quien asesinó a su hijo Diego está en política. «Es asqueroso, y repugnante, estamos en un país que es demencial, que lo permite y no los ilegaliza. Porque no son sólo los que disparan, también los que aplauden, los que señalan... Seguro que alguno de los que mataron a mi hijo está en política».

¿Y el perdón selectivo que da la banda? «A mí no me lo piden porque mi hijo está bien asesinado, otros no. Mi hijo cometió el delito de entrar en el Cuerpo», dice con irónica indignación. «Son unos falsos y cínicos». Salvá afirma que el «nuevo desarme» que van a presentar llega para escenificar «que son todos muy majos», «todo es un paripé para en cinco años dejar sueltos a los presos» a pesar de que el Gobierno diga que no habrá contrapartidas.

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