El PDeCAT evitó que el President declarase la DUI el 1-O

Los consellers y la ANC han planteado que se estudie convocar elecciones con una única lista soberanista que declare la secesión si logra la mayoría en las urnas.

Carles Puigdemont reunió ayer a sus consejeros de manera extraordinaria en el Palau de la Generalitat para analizar el referéndum ilegal
Carles Puigdemont reunió ayer a sus consejeros de manera extraordinaria en el Palau de la Generalitat para analizar el referéndum ilegal

Los consellers y la ANC han planteado que se estudie convocar elecciones con una única lista soberanista que declare la secesión si logra la mayoría en las urnas.

Puigdemont salió a la Sala Gótica del Palau de la Generalitat, acompañado de todo su gobierno, a realizar una declaración institucional tras el referéndum. Eran las 22.30 de la noche. El Govern de Puigdemont se sentía ganador de la jornada. La actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional se había convertido en el eje informativo de una jornada en la que miles de ciudadanos acudieron a votar. Los resultados de la consulta, declarada ilegal por el TC, eran un elemento colateral. Lo importante eran las imágenes que estaban dando la vuelta al mundo, que para el independentismo eran «una victoria que internacionalizaba el procés».

Antes de salir, el presidente catalán había mantenido diferentes reuniones. Hubo varias y afirman los que las conocen que intensas. Primero, Carles Puigdemont se reunió con la cúpula del soberanismo. Por Esquerra acudieron Marta Rovira, secretaria general, y Oriol Junqueras, y por la CUP el diputado Benet Salellas y el coordinador de los anticapitalistas, Quim Arrufat. El objeto de los encuentros era marcar la hoja de ruta tras el referéndum. También estuvieron presentes los líderes de la Asamblea Nacional, Jordi Sánchez, y Òmnium Cultural, Jordi Cuixart. Cuando acabó la reunión, Junqueras acompañado de Sánchez y Cuixart se reunió en la sede de UGT y CCOO para intentar convencer a los sindicatos para que apoyaran la huelga general de hoy martes.

Dicen dos fuentes conocedoras de la reunión consultadas por LA RAZÓN, que la CUP enfatizó en la necesidad de realizar esa misma noche una Declaración Unilateral de Independencia que ratificaría el Parlament en el plenario de esta semana. Esta opción cuenta con el entusiasta apoyo de Jordi Cuixart, el líder de Òmnium Cultural. Marta Rovira, la número dos de ERC, se apuntó a esta opción. Sin embargo, Junqueras estuvo bastante callado en el encuentro. «Escuchó más que habló», coinciden ambas fuentes. Por su parte, Marta Pascal defendió la necesidad de ganar un poco de tiempo porque era necesario ver «qué movimientos se producían en Madrid». En una cosa coincidieron todos los presentes «Rajoy había cometido un grave error con la actuación policial» y que «el referéndum había sido un éxito rotundo».

Después, más entrada la tarde, el presidente catalán se reunió con los consellers del PDeCAT de su gobierno, el expresidente Artur Mas, y Marta Pascal, la coordinadora de su partido. En esta reunión Marta Pascal, con el apoyo del consejero de empresa, Santi Vila –que cuentan con el respaldo de Jordi Sánchez, líder de la ANC– defendió la prudencia. En los días previos al 1-O, Pascal ha intensificado sus contactos telefónicos con el PSOE y Podemos buscando un «nuevo escenario». Este grupo defiende que Puigdemont convoque elecciones autonómicas. De esta forma, el Estado no podrá suspender la autonomía y se abre un nuevo período tras el pulso del 1-O. Estas elecciones serían el fin del camino porque el independentismo se presentaría con una única candidatura –de todos los partidos más independientes, incluida la CUP, que por su parte aboga por una lista civil– en la que sólo habría un punto en el programa: la proclamación de la independencia si se obtiene la mayoría absoluta. Esta posición es rechazada de plano por el sector más duro que considera una traición a «la voluntad del pueblo de Cataluña y un paso atrás que podría significar el fin del independentismo». La fecha de esta consulta sería a partir del 19-N.

Después de los discretos encuentros y de escuchar a sus interlocutores, Puigdemont tomó la decisión de seguir lo marcado por la Ley del Referéndum. En caso de victoria del Sí, se proclamaría la independencia en 48 horas. Con este movimiento, Puigdemont ganó tiempo y los partidarios de esta opción también, aunque el president se mantuvo en la equidistancia de ambos sectores.

La declaración de la DUI abre un claro enfrentamiento con el Estado que podría aplicar el artículo 155. Parece que este tiempo no se consideró suficiente y ayer se amplió. La Mesa del Parlament, presidida por Carme Forcadell, decidió retrasar su decisión sobre la fecha del pleno al día 4 por lo que podría celebrarse el día 6 o como máximo a principios de la próxima semana. Pero, todo indica que el pleno se puede fijar para el seis de octubre. Dos días más para efectuar movimientos y hacer coincidir la fecha con la declaración de independencia de Lluís Companys el 6 de octubre de 1934.

El presidente catalán movió la primera ficha anunciando la petición de una «mediación internacional» para restablecer «la normalidad institucional». Su propuesta no parece que haya tenido mucho recorrido tras el comunicado de la Comisión Europea que considera que este no es su papel. Por su parte, el presidente del Gobierno presentó en el Congreso su comparecencia para explicar su posición ante la crisis abierta en Cataluña que no podrá sustanciarse hasta la próxima semana.