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El PDeCAT se planta ante Puigdemont por un Govern «legal»

  • El PDeCAT se planta ante Puigdemont por un Govern «legal»
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

15 de febrero de 2018. 13:13h

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T. Bolaño/J. Gallego - .  Barcelona. 15/2/2018

Las tensiones en el seno del soberanismo son evidentes desde hace semanas, pero en los últimos días se están acentuando. Un frente es ERC y Junts per Catalunya. La reunión de la Mesa del Parlament en la que Roger Torrent se negó a aceptar el trámite de cambio de la Ley de Presidencia y destapó la caja de los truenos por recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para desbloquear la investidura de Puigdemont fue un punto de inflexión que agudizó la crisis en el independentismo. Ayer, ambas formaciones intentaron poner agua al vino para evitar males mayores apostando por que al final «habrá acuerdo», como dijo en el Congreso Joan Tardà.

El segundo frente es en el seno de Junts per Catalunya. Algunos de sus miembros pusieron sobre la mesa el nombre de Elsa Artadi como sustituta de Puigdemont, provocando las iras del núcleo duro de Junts per Catalunya que llegó a afirmar en un comunicado que «no estamos en el momento de buscar otros nombres. El único candidato es Puigdemont». Hasta la propia Artadi tuvo que negar la mayor y cerrar filas con su líder. Y el tercero y último, el frente entre el PDeCAT y Junts per Catalunya,

evidenciando que Carles Puigdemont está cada vez más solo. Los neoconvergentes han mantenido un discreto silencio tras el 21-D. Un silencio sumiso a Puigdemont que ha menospreciado de forma ostensible a su antiguo partido. Mejor dicho, al partido en el que todavía milita. Ahora, el PDeCAT según ha podido saber LA RAZÓN quiere romper su silencio. Lo hará personalmente Marta Pascal, la coordinadora general del partido que asumirá las conclusiones de la reunión que mantuvo el lunes la plana mayor del PDeCAT. Y lo hará, según fuentes consultadas, a lo largo del día de hoy.

Los máximos responsables del PDeCAT se reunieron el lunes por espacio de más de cuatro horas. Se produjeron un sinfín de intervenciones abogando por la necesidad de un gobierno efectivo que levante el 155 y que empiece a gobernar «actuando dentro de los márgenes de la legalidad». De hecho, según fuentes presentes en la reunión citadas por Efe, el hecho de presentarse a las elecciones ya implicaba acatar el marco legal actual, y hacer lo contrario no haría más que agravar la situación de los presos y de quienes están citados a declarar ante el Supremo.

En la reunión se insistió en seguir acompañando a Puigdemont y buscar una fórmula para reconocer su legitimidad, sin que eso sea incompatible con formar un gobierno de manera «urgente». Y lo más importante, porque significa un cambio sustancial en la estrategia del PDeCAT, los allí reunidos reivindicaron el papel del partido en la toma de decisiones y destacaron que estuvo en la base del acuerdo que permitió constituir la candidatura de JxCat y que, por tanto, su criterio debe ser tenido en cuenta en el proceso de decisiones que pongan en marcha en la legislatura. Todo un toque de atención a Puigdemont, que mantiene unas relaciones superficiales con la dirección neoconvergente, que no les reconoce ningún papel político, ni siquiera el de ser una pieza clave en su victoria porque «algunos ponían los discursos y nosotros poníamos la

gente, los que iban a los mítines, los que enganchaban carteles». Es decir, el PDeCAT se ha cansado de estar callado, de ser menospreciado por Puigdemont y por su círculo más íntimo, y reivindica un nuevo papel del partido. A esta música, le pondrá letra la propia Pascal para romper definitivamente este silencio para poner negro sobre blanco que el PDeCAT es el «partido del president Puigdemont» y que es un «partido vivo». En su intervención en el debate, Pascal abrió la caja de los truenos al afirmar que el PDeCAT tiene su «propio criterio» y que cualquier cambio de candidato debe ser propuesto por el propio Puigdemont y ratificado por el Consell Nacional del PDeCAT. Un criterio que no ha sido consultado en estos días desde Bruselas y que puede situar a la propia Marta Pascal en una situación delicada porque declara ante el Supremo el próximo lunes día 19.

Esta concepción coincide con el planteamiento de ERC. Primero investir un presidente efectivo, formar un gobierno con competencias repartidas entre las formaciones independentistas y plasmar un plan de gobierno para los próximos cuatro años. Esto no significa que los independentistas renuncien a sus planteamientos, ni tampoco que

renuncien a que Puigdemont tenga un papel de representación de la Generalitat legítima, pero al tiempo reconocen que Puigdemont no puede bloquear “sine die” la formación de gobierno. Tanto el PDeCAT como ERC han mostrado su preocupación por la incapacidad de alcanzar un acuerdo sobre la investidura.

Según las fuentes consultadas por este diario, Pascal se ha decidido a dar el paso, abandonar la prudencia y romper su silencio marcando un perfil propio al margen del núcleo duro de Puigdemont, que amaga constantemente con elecciones si los grupos independentistas no alcanzan un acuerdo para investirlo. En esta posición coinciden con aquellos que han planteado abiertamente a Elsa Artadi, cosa que no gustó en el núcleo duro que reaccionó poniendo encima de la mesa a otros nombres como Marc

Solsona, alcalde de Mollerusa, o Albert Batet, alcalde de Valls, para debilitar la figura de Artadi.

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