El Rey estará en segundo plano para «que otros hagan política»

Según establece la agenda «regia», Felipe VI y Mariano Rajoy se reúnen una vez a la semana para despachar los asuntos de Estado: cita oficial que no se anuncia públicamente y no se informa posteriormente de su contenido. Y eso sucedió ayer, salvo por un significativo detalle: la Casa tuvo la iniciativa de mandar una imagen del Jefe de Estado y del líder del Ejecutivo en el despacho del Rey a los medios de comunicación.

Aunque desde Zarzuela no se informó de la intención de este gesto, es obvio que implica un «recordatorio» de que, aunque es el Gobierno el encargado de presentar el recurso ante el Tribunal Constitucional y éste el órgano responsable de suspender la resolución, el Jefe de Estado está cumpliendo con la obligación que establece la Carta Magna de estar informado de todos los asuntos del Estado. Tras mantener su encuentro con el líder de la oposición, Pedro Sánchez, Rajoy visitó al Rey para informarle de la hoja de ruta que llevará a cabo su Gobierno con el apoyo del PSOE para hacer que la Generalitat cumpla la Ley.

LA RAZÓN ya informó de que el Rey y Rajoy han estado y están en «comunicación permanente» para abordar el desafío independentista, que este lunes ha dado un paso hacia la insurgencia. Un contacto que se ha acentuado tras ganar la formación de Juntos por el Sí los pasados comicios y continuar por la vía de la ilegalidad. Siendo Príncipe de Asturias, Don Felipe se desplazó de forma privada en numerosas ocasiones a Cataluña para tomar el pulso a la sociedad civil, política y empresaria. Ahora, siendo Jefe de Estado, Moncloa y Zarzuela han diseñado una línea de actuación en la que el Monarca ocupa un «segundo plano» público para que, según dicen fuentes cercanas al Rey «sean los políticos los que hagan política». Don Felipe escucha y asesora en sus reuniones para garantizar que se mantenga la estabilidad y la concordia de la nación.

Esta función no es muy agradecida en el sentido de que no trasciende públicamente ni se informa de ella, por lo que es difícil para la opinión pública hacer una valoración de la gestión del Rey como puede hacer de un político –salvo en ocasiones como el encuentro del Monarca con el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que tras una audiencia con el Jefe de Estado rompió el silencio habitual y comunicó a los periodistas que Don Felipe consideraba la postura de Mas «irreconducible»–. Son los mensajes y los discursos que realice los que explican su postura ante esta crisis de Estado, y la escenografía de los actos que se desarrolla: ha visitado en 13 ocasiones Cataluña desde su proclamación como Jefe de Estado. Como ya informó este periódico, Zarzuela no ha informado aún de cuándo se desplazará de nuevo: «Estará cuando se le necesite», pero es inevitable que su agenda esté ceñida tanto al calendario electoral como a los próximos pasos del órdago secesionista. Sin embargo, el Monarca no ha dudado en modificar su agenda matinal prevista para hoy para seguir atento el desarrollo del Consejo de Ministros que recurrirá la declaración soberanista. Felipe VI tenía previstas para hoy varias audiencias en Zarzuela que han sido aplazadas y se ha retrasado otro acto para la tarde. De este modo, el Rey despeja su agenda para poder estar pendiente de lo que decida en Gobierno.