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El terrateniente de la CUP

Mientras la formación antisistema abre la puerta a la «okupación» de segundas viviendas, su diputado Benet Salellas posee un piso, otro al 50 por ciento, dos locales y varias fincas rústicas

  • El terrateniente de la CUP
Barcelona.

Tiempo de lectura 5 min.

05 de junio de 2016. 17:45h

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Barcelona. 6/6/2016

«Una cosa es que el patrimonio provenga del trabajo y del esfuerzo y otra que el patrimonio provenga de la especulación y la corrupción». De esta forma trataba de justificarse, y de hacer frente a la tormenta política, el diputado de la CUP Benet Salellas. Mientras su compañera Eulalia Reguant abría la puerta de la CUP a ocupar segundas viviendas, el registro de bienes publicado en la web de transparencia del Parlament de Cataluña indicaba que Salellas es propietario de un piso en herencia, del 100% de dos locales, de tres fincas rústicas al 100%, de dos al 50% y de una al 25%. Además, el diputado Salellas –filólogo y abogado– tiene la propiedad del 50% de un piso sobre el que pesa una hipoteca, ni más ni menos que de 206.648,48 euros, según el registro de bienes publicado por el Parlament de Cataluña.

Benet Salellas justifica todo este patrimonio como una herencia familiar proveniente del «trabajo de sus padres y abuelos». Ciertamente sus abuelos, afincados en Viladamat, en el Empordà, eran una familia de leñadores y tenían pequeñas propiedades agrícolas. Su padre, Sebastià Salellas, era un conocido abogado que militó en el anarquismo, en el PSC, Esquerra Republicana y, al final de sus días, se presentó al Senado primero por Izquierda Unida y Alternativa –partido federado a Izquierda Unida– y, después, por el partido troskista Lucha Internacionalista, hoy integrado en la CUP. El padre Salellas participó en la defensa de los militantes de Terra Lliure detenidos en la «operación Garzón» durante los Juegos Olímpicos de Barcelona –hoy presentados por el secesionismo como independentistas perseguidos por la dictadura, cuando los hechos ocurrieron en 1991–, defendió a grupos islamistas, a personas acusadas de quemar imágenes del Rey y banderas españolas y, también, intervino en el conocido caso del secuestro de la «farmacéutica de Olot». En sus declaraciones, Benet Salellas habla de sus padres como una familia pero, de hecho, estaban separados. Sebastià Salellas fue, durante años, pareja de la que fue consejera de Enseñanza con Artur Mas –y procesada por el caso del 9-N– Irene Rigau. La profesora Rigau tuvo de alumno en P-4 a Benet y los hermanos Salellas se refieren a ella, aún hoy, como «la tieta».

Esta herencia familiar la comparte Benet Salellas con su hermano Lluc, también abogado, que encabezó las listas de la CUP en Girona en 2012 –no consiguió el acta– y actualmente es concejal cupero en la ciudad de Gerona. Salellas compagina su actividad como diputado con la de administrador de Salellas y asociados, el despacho de abogados de Gerona que ha sido protagonista en la defensa de los acusados de rodear el Parlament e impedir el acceso de los diputados a la Cámara, agrediendo y vejando a algunos de ellos.

El caso más significativo de los diputados cuperos es Benet Salellas, pero no es el único. La concejal de Ripollet Pilar Castillejo, miembro del Colectivo Obrero Popular, integrado en la CUP, comparte al 50% la propiedad de un piso sobre el que pesa una hipoteca de 235.000 euros. También ha sido beneficiada por una herencia la diputada Mireia Vehí: dos fincas rústicas, una propiedad al 100 por ciento y otra al 33%-. La diputada Gabriela Serra –una veterana militante que ya en 1979 encabezó las listas del Movimiento Comunista de Cataluña en Santa Coloma de Gramanet– adquirió un piso en el año 2014 por un valor de 140.000 euros. En el registro parlamentario no se especifica si éste es el valor de compra o el valor cadastral, pues sólo exige que se especifique el más elevado. No consta ninguna hipoteca sobre esta compra. Curiosamente, Serra es titular de Bonos del Estado –español, «off course»– por valor de 4537 euros.

También son propietarios al 50 por ciento los diputados Mireia Boya y Joan Garriga. No tienen propiedades inmobiliarias Eulalia Reguant, Anna Gabriel, Sergi Saladié y Albert Botrán. Este último, líder de Poble Lliure –el grupo más genuinamente independentista de la CUP–, también ha recibido una herencia de 100.000 euros.

Hace cinco años, en 2011, el que fuera diputado de la CUP David Fernández publicó en su libro «Golpe de CUP» una encuesta realizada a los regidores de la organización para conocer cuál era su perfil. En lo referente a la vivienda un 36 por ciento de los concejales «cuperos» vivía de alquiler –6 por ciento solos, 17% en pareja y 13% en piso compartido–; un 6 por ciento lo hacía en la vivienda familiar y un 38% vivía en un piso de propiedad y pagaba hipoteca. Cinco años después, la situación de los diez diputados de la CUP en el Parlament contrasta con esa encuesta. De todos ellos, sólo dos –Salellas y Vehí– mantienen actividades privadas. El resto se dedica solamente a la actividad parlamentaria.

Jaque a Colau

En las dos últimas semanas, tras el desalojo del «Banco Expropiado» del barrio de Gràcia, la CUP ha tenido un papel protagonista en las manifestaciones okupas, algunas de ellas violentas, que pretendían recuperar el banco del que habían sido desalojados por orden judicial.

La CUP está utilizando este conflicto para poner en jaque a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, incapaz de dar una solución, y al Gobierno de la Generalitat, que ve cómo peligra la aprobación de los presupuestos ante la negativa de los independentistas radicales y antisistema a negociarlos y darles su apoyo si no se devuelve el local desocupado y se cesa al director de los Mossos, Albert Batlle.

De momento, todos los grupos –PP, Ciudadanos, PSC, Catalunya Sí que es Pot, y la CUP– han presentado enmiendas a la totalidad que se verán en el pleno del próximo miércoles. En esta situación de inestabilidad, Barcelona está padeciendo una huelga de metro y ya se han anunciado paros en el servicio municipal de autobuses. La CUP también está detrás de estas movilizaciones. Josep Garganté, concejal cupero de Barcelona, muy activo en las manifestaciones de Gràcia, fue líder sindical en Autobuses de Barcelona y sigue trabajando, aunque sólo el 25 por ciento del tiempo, conduciendo el autobús que hace el recorrido entre el barrio de Horta y el Cementerio de Collserola.

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