España

Encarnación Roca: «Lo primero es cumplir la Constitución; no cambiarla»

Vicepresidenta del TC

Acaba de recibir el Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio por su trayectoria profesional. Fue la primera mujer que accedió a la Sala Civil del Supremo, en 2012, la primera mujer en acceder a una cátedra de Derecho Civil y también la primera mujer en acceder a la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Ahora es la número 2 del Tribunal Constitucional.

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Con esta trayectoria, ¿con qué momentos se queda?

Con la actividad desarrollada en la Universidad de Barcelona, con el rectorado de José María Bricall, que fue de 1986 a 1993; mi paso por el Supremo, claramente, desde 2005 hasta 2012. Y luego, pues con las clases, porque aunque es lo más aburrido he podido influir en gente y en alumnos para que tuvieran una carrera un poco más interesante.

Veo que se queda con su anterior etapa en el Supremo más que con la actual, en el Constitucional...

Definitivamente, sí. Y además, lo digo siempre. Mis compañeros lo saben.

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Una de sus especialidades es el Derecho de familia. ¿Cree que en el tema de separación o de divorcio con hijos menores sería necesario ir a la custodia compartida?

Lo normal, lo lógico sería mantener una custodia compartida, siempre y cuando esto sea posible, claro; lo natural sería que el niño pudiese tener relaciones normales, de la manera que se pactara o el juez decidiera, con los dos progenitores. Es indispensable fomentar la mediación porque quien acaba sufriendo las consecuencias es el niño.

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A la vista del alto número de recursos de inconstitucionalidad con las comunidades autónomas –más de la mitad afectan a leyes catalanas– ¿considera que al Estado de las autonomías «hay que darle una vuelta?

Sí, sería posible darle una vuelta, pero bueno, mi posición personal es que no soy demasiado partidaria de cambiar la Constitución. No soy demasiado partidaria porque en España tenemos dos vicios. El primero es que, puestos a modificar, lo modificamos todo, y no tenemos en cuenta las cosas que han funcionado bien. Y entonces aparece, el segundo vicio, que el único remedio sea el cambio de la ley. Creo que lo primero que habría que hacer con la Constitución es cumplirla. Cumplirla en todos sus aspectos. Y a partir de aquí yo creo que es bueno que haya conflictos en el TC, porque se determinan los campos de juego.

¿Los políticos influyen en las resoluciones judiciailes?

No, no. Radicalmente, no. Los jueces son absolutamente independientes. Son independientes pero poco atrevidos, en el sentido de que, por el sistema que tenemos, necesitarían tomar decisiones un poco más arriesgadas. Cuando digo esto no quiero decir innovar por innovar, sino tener en cuenta que la interpretación de una ley se debe hacer de acuerdo al tiempo en el que se aplica. Innovar por innovar no es función de un juez, pero sí interpretar las leyes.

¿Apoya que en la Justicia se tenga que aplicar con «perspectiva de género»?

No sé si el Derecho está hecho ya teniendo en cuenta que hay hombres y mujeres. Si no es así, es la Ley la que falla. Sí, debería aplicarse teniendo en cuenta esa perspectiva, porque es lo que demanda la sociedad.

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Usted reclama más mujeres en la Justicia. Ahora, en los nombramientos, parece que tiene que existir la «cuota mujer». ¿Es partidaria de las cuotas para acelerar la llegada de mujeres a los escalafones altos de la Justicia?

No creo en las cuotas, pero es la única manera de que haya más mujeres. Esto es así y está, además, probado. No creo en las cuotas porque es una indignidad para la mujer, pero si no hay cuotas no hay manera de que lleguen a altos cargos.

En relación con Cataluña, ¿el TC debe ser el encargado de resolver los conflictos?

No. En Cataluña hay un conflicto político y, como dijo el anterior presidente del TC
–Francisco Pérez de los Cobos–, y estoy de acuerdo con él, las soluciones tienen que ser políticas. Tirarse las sentencias es tan malo en el conflicto catalán como entre dos progenitores que no se aclaran con los niños. El Tribunal Constitucional no debe ser la solución.

¿No es excesivo que después de siete años no esté resuelto el recurso contra la Ley del aborto?

Pero hay otra virtud de los jueces, que es la oportunidad y la prudencia. Ya lo discutiremos.

¿Habría que legalizar la gestación subrogada?

No, no. Me parece bien que esté prohibida, porque además aquí hay un problema de dignidad de la mujer; pero, si en contra de lo legislado los interesados acuden a la maternidad subrogada, en esos casos lo que hay que hacer es establecer sistemas de protección del menor, no de los derechos de los progenitores.