Renuncia

Estupor en la Guardia Civil ante la dimisión de María Gámez tras la imputación de su marido

Aunque la directora general dijo que era por "razones personales" en el Cuerpo creen que pudo haber sido inducido desde la cúpula de Interior

Estupor y perplejidad eran los sentimientos que se respiraban ayer en el seno de la Guardia Civil, al tener conocimiento de la dimisión de su directora, María Gámez. Y por las razones aducidas: la implicación de su marido en un caso de supuesta corrupción que se conocía desde hace meses, pero que, es verdad, ahora entra en otra fase judicial.

Gámez convocó a los medios para realizar una declaración institucional «urgente» donde destacó su renuncia como una decisión «dura» que había comunicado al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska tras conocer que su marido había sido citado en una declaración ante el juez «sin entrar en el derecho a la presunción de inocencia» que dijo, también tiene su marido. Tomaba ésta decisión porque para ella «los valores y la ética» están por encima de cualquier proyecto. «No permitiré ni por asomo que alguien pretenda utilizar esto para dañar a la Guardia Civil». También, porque «pienso en salvaguardar y proteger a mi familia». Dijo que abandonaba la dirección del Instituto Armado «satisfecha» por haber puesto su «granito de arena» como una de las instituciones «más valoradas».

Aunque María Gámez insistió en que se trataba de una decisión personal, en medios próximos al Cuerpo comentaron a LA RAZÓN que podría tratarse de algo inducido desde la cúpula del Ministerio del Interior ante las supuestas dimensiones que puede alcanzar el caso del marido de la directora en el que, al parecer, estarían implicados varios hermanos del mismo.

En cualquier caso, estas fuentes admitían la «inoportunidad» al escoger la fecha del anuncio que coincidía en el tiempo con la derrota de la moción de censura presentada por Vox y defendida en el Congreso de los Diputados por Ramón Tamames. Esto supuso, claramente, desviar el foco de la noticia a lo que realmente interesaba a La Moncloa.

La posible dimisión de María Gámez era algo que se sospechaba y se comentaba en las últimas semanas en los pasillos de la Dirección General, no sólo por el caso de su marido, sino por una supuesta mala gestión del «caso cuarteles» que ha permitido que pudiera ser utilizado para tapar el escándalo del «Tito Berni».

Una de las preguntas que se formulaban en voz alta miembros de la Guardia civil era la de quién se había ocupado de «filtrar» tan oportunamente lo de los cuarteles, algo que era y es una investigación que realiza, de manera ejemplar, el departamento de Asuntos Internos y en el que van a ser depuradas hasta las últimas responsabilidades. Es decir; que algo que marchaba por los caminos reglamentarios, bajo mandato judicial, servía para tapar un escándalo en el que, es cierto, está también implicada supuestamente un general de la Benemérita.

A este respecto, se considera en estos medios que la directora ya dimitida (o invitada a hacerlo, según algunas fuentes) debía haberse puesto «al frente de la manifestación» y dejar las cosas claras porque nada hay que ocultar. Si no lo hizo por el asunto de su marido o por otras razones es lo que causa la referida perplejidad. En un Cuerpo jerarquizado como es la Benemérita, los integrantes del mismo siempre miran hacia arriba, hacia sus mandos, en los que tienen confianza y de los que esperan las decisiones y respuestas precisas en los momentos oportunos, sin dilaciones. No ha ocurrido en este caso. Y se generó el lógico malestar, tras el estupor inicial.

El ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska compareció ante los medios tres horas después de la dimisión de la directora general de la Guardia Civil para asegurar que había aceptado la renuncia «conmovido por su gesto» algo que subrayó simbolizaba la «lealtad y decencia democrática» que debe extenderse a todos los ámbitos. El titular de Interior ensalzó su figura de quien considera la «mejor directora» que ha tenido la Guardia Civil en los 178 años de historia, incluyendo al Duque de Ahumada, por haber «sabido transformar» la Institución «en lo que es hoy» actualizándola «a las necesidades reales». Marlaska ve su marcha «injusta pero necesaria» fruto de los «altos estándares de profilaxis y decencia democrática que practicamos en este Gobierno».

Entre los méritos de la ya exdirectora general del Cuerpo destacó su perseverancia para alcanzar la «igualdad real» en el seno de la Guardia Civil que, dijo, «permitirán al Cuerpo estrechar el sólido vínculo que le ata a la sociedad española».

Marlaska aseguró que desde que Gámez ha sido directora de la Guardia Civil «España es un país un poco más seguro» y lamentó su dimisión porque «perdemos un poco todos». Además, destacó entre los méritos el haber impuesto «criterios objetivos de ascenso basados en la profesionalidad quedando abolidos el nepotismo y el amiguismo».

Asimismo, subrayó que la dimisión de Gámez no tiene nada que ver con el «caso cuarteles» y que lo reiterará las veces que haga falta.

El PP, por su parte, pidió ayer la comparecencia de Marlaska por la dimisión de la directora general de la Guardia civil.