Felipe VI: «Es mejor trabajar todos juntos para prosperar»

Saludo cordial pero frío entre el Rey y Puigdemont en la cena inaugural del Mobile World Congress de Barcelona

Carles Puigdemont saluda al rey Felipe VI a su llegada a la cena de bienvenida a los asistentes al Mobile World Congress (MWC).

Saludo cordial pero frío entre el Rey y Puigdemont en la cena inaugural del Mobile World Congress de Barcelona.

La undécima edición del Mobile World Congress (MWC) comienza hoy, pero ayer fue la noche de la tradicional cena de bienvenida a todos los participantes, contando con autoridades, empresarios y un total de 160 invitados en total. Su Majestad el Rey Don Felipe VI fue el encargado de presidir esta suerte de inauguración, pese a que la oficial tendrá lugar hoy. Entre otras autoridades, estaban presentes el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, el ministro de Industria y Tecnología, Juan Manuel Soria, la delegada del Gobierno en Cataluña, Llanos de Luna, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, entre otros.

Se trataba del primer encuentro entre el Rey y Puigdemont desde la investidura de éste como president de la Generalitat. El saludo fue cordial, pero bastante frío. Ambos fueron colocados juntos en la principal mesa de la cena, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona. Fue un apretón de manos en la entrada del recinto, pero poca cosa más, al menos hasta que la Prensa pudo observar a los comensales.

Ellos eran dos de las cinco personas que realizaron discursos, junto al presidente del GSMA, Colau y Soria. Se prestaron atención uno al otro en sus parlamentos, se aplaudieron mutuamente, pero poca cosa más. Más bien se dedicaron a hablar con el vecino del otro lado. Es decir, frialdad total.

En el caso de Forcadell, estaba situada justo delante del Rey. La presidenta del Parlament anunció el sábado que quería aprovechar esta cena para hablar con Don Felipe VI de que «hay mayoría independentista» en el Parlamento catalán, entre otros asuntos de la misma índole. Pero, por lo que se pudo ver, más bien departió con el ministro Soria, aunque luego pudo ocurrir otra cosa. Al otro lado de Soria estaba sentada Colau. En ninguno de los cinco discursos hubo referencias directas al proceso soberanista catalán, y obviamente menos en el del máximo representante del GSMA. Lo más cercano fue una parte del discurso del Rey, por cierto en la parte que pronunció en catalán. Su Majestad habló en inglés –la mayor parte de su intervención–, en castellano y en catalán. Concretamente, dijo, en referencia a la nueva edición del Mobile World Congress, que «éste es el camino para garantizar la prosperidad de todos: trabajar juntos teniendo siempre como objetivo el bien común». Añadió que «este congreso y la capitalidad de Barcelona, aquí y ahora, son buena prueba de ello. Son un ejemplo de cómo el compromiso entre las diferentes administraciones impulsa el progreso colectivo, y, para las grandes cosas, se atiende mejor el interés general de todos los ciudadanos».

Insistió el Rey en que «todos son bienvenidos a una cita que busca, sin duda, aunar esfuerzos e inteligencias para, en definitiva, promover la prosperidad de todos, para impulsar un sector que es fundamental para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en todos nuestros países, un sector que es ya un catalizador o potenciador de casi todos los demás sectores y, por tanto, determinante para el progreso general de nuestro mundo». No hubo ninguna referencia más del Rey, directa o indirecta, al proceso soberanista catalán. El resto de su discurso, en un perfecto inglés, fue dirigido más bien a señalar la importancia de las nuevas tecnologías en el mundo actual, y, sobre todo, elogiar las capacidades de Barcelona como sede, de momento permanente, del Mobile World Congress.

Señaló que España «es un país que apuesta fuertemente por las nuevas tecnologías como mecanismo para mejorar su competitividad, un país abierto a la inversión y al pleno desarrollo de la sociedad de la información. En España contamos con grandes empresas, altamente internacionalizadas y líderes en sus respectivos mercados, que son verdaderos ejemplos de innovación y eficiencia, y también disponemos de un elevado número de empresas más pequeñas pero muy especializadas». En la misma línea se expresó Soria, que también apostó por «trabajar todos juntos».

Por su parte, Puigdemont no hizo ninguna referencia directa al proceso, aunque en su discurso en inglés tildó en diversas ocasiones a Cataluña de «country», que se traduce como «país». No obstante, la mayor parte de su intervención, como las restantes, se centró en el Mobile World Congress, un eventó que ofrece 13.000 puestos de trabajo temporales, y que dejará 460 millones de euros de beneficio en Barcelona.

Puigdemont dijo que con este tipo de eventos la capital catalana aspira a ser una suerte de «Silicon Valley del sur de Europa», en referencia a la concentración de empresas. «Tenemos dificultades de todo tipo» –quizá otra referencia soberanista–, remató.