Ferraz y el PSC pactan incluir a una catalana en la gestora del PSOE

Teresa Cunillera será la representante de los socialistas de Cataluña en la dirección interna para reducir las tensiones

El presidente de la gestora, Javier Fernández, y Miquel Iceta, el líder de los socialistas catalanes, están poniendo aguja al hilo para coser las heridas entre el PSOE y el PSC, que se agudizaron tras el cese de Pedro Sánchez y la ruptura de la disciplina de voto en el Pleno del Congreso que invistió a Mariano Rajoy presidente del Gobierno.

El trabajo de ambos dirigentes se inició desde el primer momento, desoyendo las voces que clamaban por la ruptura y tratando de volver a establecer lazos. La gestora socialista no acudió al congreso del PSC con la aquiescencia de Iceta para evitar que se evidenciara una «pitada» general que hubiera puesto en la picota las maltrechas relaciones. Iceta lanzó mensajes de «unidad y fraternidad» con los compañeros del Partido Socialista Obrero Español y las enmiendas que pedían un grupo parlamentario del PSC en Madrid fueron eliminadas de las resoluciones del conclave. Por su parte, Fernández puso paños fríos a quienes exigían la ruptura con el PSC y lanzó mensajes de entendimiento.

Los dos líderes pasaron una semana sin hablarse. Algunos lo interpretaron como frialdad. Al contrario, fue una estrategia para evitar más tiranteces. De hecho, Iceta recibió la llamada de Fernández en pleno congreso del PSC mientras charlaba con periodistas. Allí cerraron un encuentro para la semana que viene. Sin embargo, esa llamada no fue la única. En las últimas horas no sólo han cerrado día y hora para verse –el lugar será, evidentemente, la sede federal del PSOE en la calle Ferraz–, sino que han llegado a un acuerdo para que el PSC tenga un representante en la gestora socialista.

Cuando el Comité Federal eligió la gestora presidida por Javier Fernández se echó en falta que un miembro del PSC estuviera presente. Iceta lo justificó afirmando que no era el momento y que el PSC «tomará sus decisiones tras el congreso». Y así ha sido. En sus múltiples conversaciones telefónicas, Iceta comunicó a Fernández quién era la persona elegida y ésta ha tenido su respaldo. La elegida es Teresa Cunillera. Los miembros catalanes del Comité Federal se reunirán este viernes y oficializarán el nombramiento que será bendecido la próxima semana en la reunión que mantendrán en Madrid Iceta y Fernández.

Cunillera no es una desconocida para Fernández con el que tiene una buena relación personal y política, según ha manifestado la dirigente leridana a LA RAZÓN. Se conocieron en el Congreso de los Diputados al que Cunillera llegó en 1982. La ex diputada leridana ha sido de todo en el Congreso. En la última legislatura formó parte de la Mesa, cargo que desempeñó también en anteriores periodos de sesiones, y fue vicepresidenta de la Mesa con José Bono de presidente. En su perfil de whatsapp se puede leer «sempre a punt» (siempre a punto), y a punto se ha mostrado para aceptar el encargo de Iceta y de Fernández. «Hay que esperar a que mis compañeros y compañeras del Comité Federal me elijan el viernes pero estoy comprometida y hay que estar a las duras y a las maduras», afirmó Cunillera. La dirigente socialista considera que tiene un perfil adecuado porque «quiero al PSC y quiero al PSOE, conozco muy bien al PSC y por mis años en Madrid conozco muy bien al PSOE y, lo más importante, el PSOE me conoce a mí». Además, Tere, como la conoce todo el mundo, piensa que a sus 65 años «todo el mundo sabe que no tengo aspiraciones. Estoy dispuesta a arrimar el hombro en estos momentos complicados pero que no quiero estar, de ninguna manera, en la próxima ejecutiva federal», dice con determinación. Siempre está a punto, como dice su perfil, y siempre ha sido una pieza «determinante en otros conflictos con el PSOE y en el PSC», como recuerda un dirigente socialista que dice mostrarse «encantado» con la llegada de Cunillera a la gestora porque «ahora estamos en tiempos de sumar y no de restar».

Con el nombramiento de Cunillera, el PSC tendrá voz y voto en la gestora y el PSOE se garantiza que la inflamación de sus relaciones con los socialistas catalanes se reducirá. Las costuras que se rompieron empiezan a coserse de la mano de Iceta y Fernández. La entrada de Cunillera aún está por cerrar, pero los flecos de la negociación no parecen escollos para que no se cierre.