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Génova señala al «cocedero de casos» de la etapa Aznar

Sitúa el problema en una responsabilidad individual del pasado. «Shock» interno al conocerse la noticia.

  • Génova señala al «cocedero de casos» de la etapa Aznar
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

23 de mayo de 2018. 02:21h

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C. Morodo.  Madrid. 23/5/2018

El sentido de la alerta con la que conviven en el PP desde que las encuestas no les sonríen mudó ayer bruscamente de dirección cuando el partido de Mariano Rajoy se vio sorprendido con la noticia de que el ex ministro y ex presidente de la Comunidad Valenciana Eduardo Zaplana había sido detenido por presunto blanqueo, malversación y prevaricación. En una operación llevada a cabo por la Guardia Civil.

La dirección nacional respondió de inmediato para contener los daños colaterales y el «shock» interno. Fue el coordinador general del PP, Fernando Martínez- Maillo, quien anunció su suspensión inmediata de militancia de forma cautelar. Medida que también hicieron extensiva a Joaquín Miguel Barceló Llorens, detenido en la operación y ex alto cargo valenciano en la etapa de Zaplana. Cuando haya sentencia definitiva de absolución o condena Génova decidirá si hace firmes las expulsiones.

Además de esta decisión de apartarle del partido, ratificada por el Comité de Derechos y Garantías a petición del PP valenciano, la cúpula popular respondió con el discurso de que aunque Zaplana haya sido una persona «muy importante» en el PP en otro tiempo, «cada uno tiene que responder de sus propios actos». O dicho de otra forma: es el «caso Zaplana» y no otro «caso PP». El ex ministro de José María Aznar lleva diez años alejado de la política, se encargó con toda intención de recordar el coordinador general para marcar distancias entre el PP actual y los hechos por los que Zaplana ha sido detenido. Martínez-Maillo no cruzó la frontera de verbalizar oficialmente lo que ayer sí se escuchaba en el nivel superior del partido y en el ámbito territorial. No señaló directamente, por tanto, a la etapa del ex presidente Aznar como «cocedero de casos» de corrupción que todavía hoy siguen complicando la vida a su partido. Pero ahí apuntaban en Génova fuera de micrófono.

Este movimiento de Génova para delimitar el problema a un «problema del pasado» no calmó los nervios, sobre todo entre los cuadros autonómicos y provinciales. Y es que aunque no lo reconozcan en público, en el PP son plenamente conscientes de que Zaplana es un símbolo del PP, como lo es también Rodrigo Rato, y que su imagen dentro del coche de la Guardia Civil sólo puede restarles en su carrera para recuperar espacio frente a Ciudadanos. La dirección del PP sostiene que la corrupción ya la han pagado en las urnas, pero no hay dirigente territorial que no avale la tesis de que la corrupción en la agenda no les suma nada.

La detención de Zaplana llegó en una jornada en la que en un primer momento la preocupación del PP estaba en el PNV y en si hoy verían confirmarse su compromiso de apoyar los Presupuestos de 2018, a pesar de que siga en vigor el artículo 155 en Cataluña porque hoy no tomará posesión el nuevo Gobierno de la Generalitat. El presidente catalán, Quim Torra, no modificó el decreto que incluye en su lista a los ex consejeros en prisión y fugados, y Moncloa no publicó ese decreto ni dio nuevas explicaciones a Torra a las ya alegadas.

En la oficialización de la ruptura total con el ex ministro de Aznar, Martínez-Maillo también incidió en que el PP «no acepta ningún tipo de comportamientos de esta naturaleza» y «se comporta de forma enérgica» contra quienes utilicen «las siglas del PP en su beneficio». «El PP tiene que ser tajante y claro en la lucha contra la corrupción».

A la detención de Zaplana reaccionó el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. A la espera de «que se aclaren los hechos», señaló que «está muy claro que en España no hay personas privilegiadas frente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ni frente a la Justicia». Rajoy evitó hacer declaraciones sobre Zaplana y solamente contestó que está «muy bien» ante la pregunta de «cómo estaban los ánimos» tras conocerse la operación de la Guardia Civil contra quien fue portavoz parlamentario suyo en su primera etapa al frente de la oposición.

Zaplana formaba parte del núcleo duro del «aznarismo» que Rajoy tuvo que mantener a su lado en su primera legislatura tras suceder a Aznar.

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