Gestionar la calma

La Razón
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La economía española parece retomar el pulso, aunque aún es débil. Al menos, empieza a marcarse el ritmo que lleva hacia la salida de la recesión. La prima de riesgo parece también descontar esa mejora y se ha ido reduciendo progresivamente. Hace un año era más del doble de la actual y la situación era de considerable tensión. Ahora hemos entrado en un terreno de calma que conviene aprovechar. Esta menor presión sobre la deuda soberana es consistente con el apoyo explícito del Banco Central Europeo, pero también con la mejora relativa en algunos indicadores que muestran, sobre todo, un avance significativo en la competitividad de la economía española y un sentimiento positivo generalizado en los inversores internacionales respecto a nuestro país. Todo ello en el marco del avance de la economía de la eurozona en su conjunto, que ha salido de la recesión con algo más de brío de lo esperado, especialmente en países como Alemania, Francia y Portugal, de cuya evolución puede también beneficiarse España.

Desde luego, estas mejoras no deben llevar en absoluto a lanzar las campanas al vuelo ni a la complacencia, porque a lo que estamos asistiendo es al posible comienzo de la salida de una crisis financiera y ése es, siempre e ineludiblemente, un camino lento y duro. En todo caso, sí que parece que se abre un escenario para gestionar esta calma relativa de los mercados y las mejores expectativas, algo con lo que no se ha contado en los últimos años. Se trata de un margen para insistir en las reformas y profundizar en ellas, pero también para aumentar la interlocución con Europa y exigir programas verdaderamente ambiciosos para fomentar el empleo y recuperar el crédito a las empresas. Cuanto mayor sea el apoyo europeo menos arduo será el camino.

**Catedrático de Economía de la Bangor Business School (Reino Unido) y de la Universidad de Granada e investigador de Funcas