Cataluña

Illa pendiente de los presupuestos y de la posible vuelta de Puigdemont

El presidente catalán trabaja desde la última semana de agosto para cerrar los presupuestos del próximo ejercicio; tarea complicada pero para la que cuenta con el apoyo de Sánchez

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, comparece en el debate de Rodalies en el Parlament de Cataluña
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, comparece en el debate de Rodalies en el Parlament de CataluñaAgencia EFE

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha puesto en marcha a su gobierno en la última semana de agosto con un objetivo: cerrar los presupuestos de 2026. No ha esperado ni a septiembre ni a que celebre la Diada del 11 de septiembre, momento en el que los gobiernos de la Generalitat se ponían las pilas para afrontar el curso político.

Illa sabe que no lo tiene fácil aunque contará con el apoyo de Pedro Sánchez para convencer a Oriol Junqueras que preside una incómoda Esquerra Republicana que necesita exhibir un éxito para que las bases no se incomoden por el apoyo a los socialistas. En este escenario debe enmarcarse la aprobación por el Consejo de Ministros del anteproyecto de ley que regula la condonación del Fondo de Liquidez Autonómica. Algunas fuentes apuntan que la aprobación llegará en el próximo Consejo. Para ERC este paso es fundamental porque es la antesala de un nuevo sistema de financiación autonómica. Cataluña podría ver reducida su deuda en 17.104 millones, un 19,9%, y tendría las puertas abiertas para financiarse en los mercados. Pero, no solo Cataluña.

Sánchez sabe que este movimiento activará la oposición del PP que ya la ha calificado como “amnistía contable al separatismo”, en boca de Dolors Montserrat, lo que enrarecerá más el ambiente político, aunque al mismo tiempo, el Gobierno aspira a que afloren la diferencias entre comunidades gobernadas por los populares. El presidente es consciente que los presupuestos del Estado para 2026 son casi un imposible por las posiciones encontradas de Junts y, sobre todo, de Podemos. Por eso, hace este movimiento en favor de Illa para fortalecer su posición en la negociación presupuestaria de la Generalitat y así mantener abierto el melón de la financiación singular, exigencia fundamental para el apoyo de los de Junqueras.

En paralelo, las negociaciones con los republicanos avanzan en otros frentes como el traspaso de Rodalies o el modelo de gestión del aeropuerto de El Prat. Unas negociaciones, de momento informales y complejas que se encaminaran a un modelo de cogobernanza aunque AENA, como empresa cotizada siempre tendrá una posición dominante. Illa también ha movido pieza ampliando la plantilla de la Agencia Tributaria Catalana.

Junts no moverá un dedo por la estabilidad del ejecutivo

Illa, hoy por hoy, no tiene garantizado el apoyo a las cuentas pero está empecinado en conseguirlas porque son el puntal básico para su proyecto de construcción de 50.000 viviendas y porque le permitirán desarrollar políticas. Si los presupuestos no salen, una posibilidad cierta porque Junts no moverá un dedo por la estabilidad del ejecutivo y porque los Comunes también exigen contrapartidas como la agencia de inspectores que vigilen el cumplimiento de la Ley de Vivienda, Illa no podrá llevar la iniciativa como quisiera pero su gobierno no caerá. Ni ERC, ni Junts, están por hacerlo caer. Los sondeos electorales son sombríos.

Illa ganaría unas elecciones pero no tendría garantizada una mayoría de izquierdas, y los independentistas tendrían mayoría solo aliados con la extrema derecha de Aliança Catalana, algo que hoy rechazan ERC y la CUP. El silencio de Junts es ensordecedor porque no descarta acuerdos con los de Silvia Orriols. Y otro elemento a tener en cuenta. La derecha más españolista de PP y Vox tendría su mayor representación de la historia democrática en el Parlament de Cataluña.

En este endiablado sudoku hay que tener en cuenta una nueva variable. ¿Volverá Puigdemont a España este año? Todo parece indicar que el Constitucional aprobará en el primer pleno de septiembre la toma en consideración de Carles Puigdemont para que se analice su situación aunque es improbable que adopte las medidas cautelares que solicita el prófugo. Así el Tribunal quedaría a la espera de que se pronuncia el Tribunal Superior de Justicia Europea sobre la consulta del Supremo. Si el TJUE da un revés al Tribunal Supremo Puigdemont tendría vía libre y el Constitucional lo avalaría. Con estas perspectivas, los independentistas han iniciado su enésima campaña afirmando que Puigdemont volverá antes de final de año. Y, Salvador Illa, sabe que su vuelta marcará un antes y un después en la estrategia de Junts. De hecho, Puigdemont está moviendo piezas para prescindir de su líder en el Parlament, Albert Batet, y sus nuevos elegidos son Mónica Sales en la cámara catalana y Antoni Castellà en el partido.

Junts tiene otra asignatura pendiente en este inicio de curso. La elección de su candidato a la alcaldía de Barcelona. Su pérdida es la espina que tiene clavada Puigdemont y que ha provocado que Junts juegue a la inestabilidad permanente, tanto en Cataluña como en Barcelona, pero también en España. Su vuelta, con la consiguiente anulación de la orden de detención, podría dar un giro en la política de Junts pero al mismo tiempo agitaría la oposición al Gobierno de Sánchez por PP y Vox. Illa y Sánchez tienen que jugar una partida de billar a tres bandas que hace imposible saber su final.