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Iván Redondo: «La política es el arte de lo que no se ve»

El nuevo jefe del Gabinete del Gobierno ha sido decisivo en la llegada de Pedró Sánchez a la Moncloa y ha comprobado que, como siempre le dice su madre, «uno no sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta».

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Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

09 de junio de 2018. 03:35h

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Jesús Rivasés.  Madrid. 9/6/2018

Pedro Sánchez confirma que «el éxito es la capacidad de ir de un fracaso tras otro hasta alcanzar la victoria», como ya explicó Winston Churchill. El triunfo inesperado del socialista, que ha asombrado en todo el mundo, es también el de su último, más reciente y más eficaz asesor, Iván Redondo, ya convertido en Jefe de Gabinete del Presidente del Gobierno. No es ministro, pero quizá tenga más poder que muchos miembros del Gabinete y, desde luego, más influencia. Ha sido decisivo en la llegada imprevista, tras una muy audaz operación, de Sánchez a la Moncloa. Ahora ya trabaja –además del día a día– con el horizonte en las próximas elecciones generales, sean cuando sean. Redondo estaba convencido, antes de la moción de censura y lo explicaba, de que el PSOE puede ganar esos comicios. Ahora todavía más, pero como buen estajanovista del trabajo, evita hacer castillos en el aire: «He ganado y perdido elecciones», repite con frecuencia y precisa: «sé que el fracaso enseña lo que el éxito oculta».

«Estrategia más que táctica»

Iván Redondo Bacaicoa (San Sebastián, 1981) asesora a Pedro Sánchez desde septiembre de 2017. Antes, de manera más informal, le aconsejó en las primarias que ganó a Susana Díaz. Redondo –lo decía ante el pasmo de sus interlocutores– siempre creyó que Sánchez ganaría esos comicios internos. Desde septiembre vivía inmerso en la estrategia para llevar al líder del PSOE a la Moncloa. Trabajaba con aplicación, no sin despertar escepticismo en el entorno del secretario general socialista: «La política –defiende– es el arte de lo que no se ve. Hay que priorizar para que luego la ejecución funcione. Estrategia más que táctica».

Redondo, desde que se incorporó al equipo de Sánchez, se centró en la estrategia, pero no olvidó la táctica. Como adelantó LA RAZÓN el martes 29 de mayo, fue el principal impulsor, el jueves 24, de que el PSOE presentara la moción de censura contra Rajoy. Muchos en el cuartel general socialista no lo veían claro y, en cualquier caso, pensaban en una «moción para perder». Todavía más, fue quien convenció a Sánchez de dar el paso adelante. No improvisó. Lo tenía todo listo, a la espera el momento oportuno. Guardaba un as en manga. Vasco, con familia peneuvista, tenía indicios de que el PNV de Ortúzar y Urkullu, con los Presupuestos despejados, podrían apoyar la moción de censura Apostó a esa carta y ganó.

Hace un par de meses Redondo deslizaba que el PSOE presentaría una moción de censura a lo largo de la legislatura. No daba más detalles. Cuando se le sugería que no saldría adelante, sonreía en la sobremesa en un popular restaurante de pescado del barrio de Salamanca de Madrid. Un lugar, más o menos discreto, que le encanta y que, en ocasiones, frecuentan personajes tan dispares como José Bono, Antonio Garamendi, presidente de Cepyme, o el jefe del CNI, el general Sanz Roldán, que elige una mesa en un rincón, a salvo de curiosos. Esos días, en uno de sus informes periódicos «Desk Research Abril », Redondo defendía que «el resultado de las elecciones municipales y europeas quedará lejos de la igualdad a tres que pronostica la media de encuestas». Y añadía: «El PSOE está en condiciones de ser 16 años después el partido más votado en España». Un texto en el que también vaticina que «el PP dejará ser el partido más votado, pero resistirá por encima de lo que auguran las peores encuestas», y que ahora cobra más validez.

Iván Redondo, licenciado en Humanidades y Comunicación por la Universidad de Deusto, también estudió en la George Washington University. En 2009, con 27 años, fundó Redondo y Asociados, consultores políticos y de comunicación, S.L. Asesoró a García Albiol y Antonio Basagoiti, del PP. También a José Antonio Monago, al que aupó a la presidencia de la Junta de Extremadura, tras hilar un complicado pacto con Izquierda Unida. Entre 2012 y 2015, dejó su empresa para ser Jefe de Gabinete del presidente extremeño. Luego, tras la dimisión de Monago, refundó su compañía y tuvo una intensa actividad, como politólogo, en medios de comunicación, sobre todo en Espejo Público de A3Media, en el semanario Tiempo y en el diario Expansión.

El consultor improvisa poco y trabaja mucho. Las pruebas están ahí. El 10 de abril, el diario Expansión publicaba una entrevista con Pedro Sánchez, en la que el socialista, al que nadie imaginaba en la Moncloa, respondía a la pregunta de si tendría un ministro de Industria: «Sí, tendría un ministro o ministra de Industria y otro de Ciencia. Y otro de Transición Ecológica de nuestra economía». Nadie prestó atención a aquellas palabras.

América, Iglesias y la «amá»

Redondo es un obseso del estudio, también sobre el terreno, de las campañas electorales americanas. Una de sus preferidas es la de Harry Truman en 1948. Ocupaba la Casa Blanca tras la muerte de Roosevelt. Su partido, el Demócrata, estaba dividido en tres fracciones. La suya, la liberal izquierdista de Henry A. Wallace, y la derechista de Strom Thurmond. Los tres se presentaron a las elecciones, además del republicano E. Dewey, gobernador de Nueva York. Dewey era tan mimado en las encuestas como ahora Rivera. Truman sorprendió a todos y, como escribió Redondo, «su mayor logro fue entender que ganar sin los extremos ideológicos era la campaña con la que se identificaba la mayoría». Truman venció con el 49,5% de los votos, frente al 45% de Dewey. Los otros demócratas de los extremos del partido, Wallace y Thurmond, no pasaron del 2%. Quizá por eso, Iván Redondo no se atreve a dar por liquidado el bipartidismo, aunque en su transversalidad mantiene una excelente relación con Pablo Iglesias. Participó en La Tuerka en varias ocasiones y hubo algún amago de colaboración. Iglesias lo respeta y sabe que con Sánchez y su estratega en la Moncloa, el PSOE puede reverdecer su fuerza electoral y eso enerva al líder podemita.

Iván Redondo es uno de los hombres de moda. Sin embargo, inmediatamente se apartará de los focos y se dedicará al día a día, en un muy segundo plano, sin fotos, sin declaraciones, sin llamar la atención, al lado de Pedro Sánchez. Ha logrado lo que muchos pensaban que era imposible, pero él siempre que en su vida se le han planteado un reto de esas características recordaba a su madre: «Tanto lo personal como lo profesional –decía– se lo dedico a mi ‘amá’ –madre en euskera–. Como ella siempre me ha dicho, uno no sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta». Ahora Redondo ha comprobado que su «amá» tenía razón.

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