Juan José Imbroda: «El pobre de solemnidad no salta la valla, tiene que pagar a las mafias»

Presidente de Melilla (PP)

El presidente del Gobierno autónomo de Melilla, Juan José Imbroda (1944) recibe a LA RAZÓN en su despacho del Palacio de la Asamblea, uno de los emblemas modernistas en el corazón de la Plaza de España. Encuentro matutino. Los melillenses hacen footing por la playa del Hipódromo. Calma chicha en la ciudad, que parece ajena a los conatos de saltos masivos de inmigrantes de los últimos días.

-La valla y la inmigración ejercen una gran sordina sobre Melilla, la segunda ciudad representante del modernismo en España. ¿Cómo se puede combatir esta imagen?

-Es muy difícil combatirla porque la noticia es la valla y los saltos de la valla. Que Melilla sea una ciudad mediterránea, española, con un gran patrimonio histórico y arquitectónico, ejemplo en la mezcla de culturas no vende. Desgraciadamente es así. Además, hay que puntualizar que la valla es la valla de Europa, no es la valla de Melilla. La única forma de actuar es frenando la inmigración ilegal y difundiendo una imagen más acorde con lo que realmente es la ciudad.

-Hay una discusión amplia en torno a la reforma normativa que prevé el Gobierno para dar cobertura a las denominadas devoluciones en caliente.

-De lo que se trata exactamente es de rechazo en fronteras. Se produce en tanto en cuanto no se ha entrado en España. Si se ponen vallas en la frontera es para que no se entre, si no, que no se pongan. El concepto rechazo estaba bien contemplado, pero para que haya más seguridad, después de las críticas de algunas ONG y de algún partido hipócrita como el PSOE, pues está bien que se modifique la Ley de Extranjería para dotar de mayor apoyatura jurídica todavía.

-Las objeciones no sólo parten del PSOE o de alguna ONG, sino también de la ONU y de la Unión Europea.

-Sí, pero viene de la mano también de un comisario de inmigración que no sabe los problemas que hay aquí. Todos estos señores lo que quieren es que se deje pasar a la gente. Entonces yo lo que pediría es que se ordene legalmente el paso. Deberían irse a los países de origen, ayudarles a crecer, a desenvolverse, para atajar el problema y frenar la inmigración. Les invitaría a que se fueran allí porque es donde está el problema.

-Siempre se esgrime la actuación en origen como una gran coletilla política, como la panacea para frenar la inmigración.

-No es la panacea ni un latiguillo de discurso, es la realidad. Los países que producen la inmigración son los países subsaharianos y la producen por los problemas sociales y de todo tipo que padecen. Habrá que ayudarles. Pasó igual en España. España producía inmigrantes porque no estábamos desarrollados económicamente. Lo que ocurre es que ir allí, al origen, es muy difícil, pero mientras los países occidentales tengan a estos países como productores de materias primas y no le importe nada lo demás, pues tendremos este problema.

-¿Qué tendría que hacer Europa?

-Apoyar más. Con fondos, porque mantener una frontera vale mucho dinero y lo está apoyando fundamentalmente España. Que apoye al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) y a la ciudad de Melilla

-¿En qué situación está el CETI después de las últimas avalanchas de inmigrantes?

-Tenía unos quinientos inmigrantes y ahora hay 1.300 aproximadamente. Está mejor que cuando había 2.600, que fue el pasado mes de marzo. Está saturado y ahí es donde esas ONG que hablan de la inmigración y de Europa... que se los lleven a estos inmigrantes a Europa, que es donde quieren estar, que abran las puertas de sus casas, de sus centros.

-¿Se pueden evitar las avalanchas de inmigrantes o es parar el océano con las manos?

-Insisto en que hay que actuar en origen y si no se hace pues al menos que se regule la inmigración. De fondo hay un problema de seguridad enorme. No sé quién está saltando la frontera, si es o no un terrorista, si es un refugiado político, o si es uno que viene a buscar el pan. Entonces, quien quiera entrar en la casa que llame y entre por la puerta. Que los países subsaharianos lleguen a un acuerdo con los países importantes y organicen cupos.

-¿El perfil del inmigrante que salta la valla ha cambiado? Hay quien argumenta que ya no sólo salta el pobre de solemnidad.

-El pobre de solemnidad es difícil que venga porque tiene que pagar a las mafias. Antes solían venir familias, ahora no. Son gente joven, atlética, que tiene acceso a las redes sociales, ve este mundo, ve el suyo, y se decide a venir.

- ¿En qué medida están influyendo en la presión migratoria hacia Melilla conflictos internacionales como el de Siria?

-Los sirios han buscado una espita por aquí, a través de las mafias. Tienen unos centros de reuniones, fundamentalmente en Alemania más que en España, y lo que quieren es pasar por Melilla y llegar a Alemania. Los sirios no saltan la valla. Compran pasaportes marroquíes y burlan a la Policía por el puesto fronterizo. Ahora la mitad de los que están en el Centro de Inmigrantes son sirios.

-¿Qué podría hacer el Gobierno central más de lo que hace?

-Siempre se puede hacer más. Ahora se ha arreglado el puesto fronterizo, se han puesto más medios técnicos. Más medios en definitiva y apoyar con una Policía especializada que hable árabe e idiomas cercanos a esta zona.

-La frontera es un punto caliente para el ébola. ¿En qué medida le preocupa este asunto?

-Sí que me preocupa, pero la vía de penetración es difícil. Un enfermo de ébola que sale de Camerún antes de llegar a Melilla ya ha muerto porque no tiene asistencia de ningún tipo y es una enfermedad muy cruel. Ahora bien, si penetrara el ébola en Marruecos, eso sí sería un factor a tener muy en cuenta. Entre tanto, estamos preparándonos con tareas preventivas.

-¿Qué interlocución hay entre el Gobierno autónomo de Melilla y la Junta de Andalucía?

-No existe. Si Javier Arenas hubiera ganado las elecciones la situación sería muy diferente y no tendríamos este problema. A la Junta lo que le pediría es que cuando quiera apoyar un puerto en concreto lo apoye como nosotros apoyamos aquí. Los barcos o los aviones vienen a Melilla pero también vuelven a Andalucía. Y parece que somos nosotros los únicos que tenemos que tirar de ese carro.

-La ampliación del puerto, por cierto, ¿para cuándo y qué impacto puede suponer?

-En una ciudad como la nuestra, de 13,5 kilómetros cuadrados, y que se encuentra en un enclave tan singular, todo lo que sea fomentar la actividad portuaria es importantísimo. El puerto en este momento es uno de los grandes motores de la economía de la ciudad y tiene que serlo más. Calculo que en cuatro, cinco años, estará acabado. Ahora mismo está en estudio del impacto medioambiental. A lo largo de 2015 tendremos los proyectos acabados y por tanto a finales de ese año o principios de 2016 es probable que podamos echar las primeras piedras.

-¿Felipe VI estará en Melilla?

-Vendrá, vendrá porque es el Rey de todos los españoles y Melilla es parte de España. Ahora, el momento exacto no lo sé.

-¿Cómo encara una posible reelección?

-La encaro bien porque he dicho que estoy dispuesto a presentarme. Tengo un bagaje de ilusión, de fuerza, y de capacidad. Y, sobre todo, lo importante es que soy conocido; conmigo incertidumbre no puede haber. Nadie puede esperar otra cosa de la que ya me han visto. Saben que es una apuesta segura a una forma de hacer política.

-¿Cuál es su gran proyecto de cara a los próximos años?

-Empleo y educación.

-Tiene un 30,49 por ciento de paro, según la última encuesta de la EPA.

-La EPA para Ceuta y Melilla no vale, sino los parados inscritos sobre la población activa que tengamos. En términos reales rondará el 26 por ciento. No obstante, el objetivo es bajar esa tasa y uno de los proyectos más importantes es la ampliación del puerto.

-¿En qué medida afectaría a su hoja de ruta que el PP perdiera a nivel nacional las próximas elecciones?

-Es una hipótesis que no creo se vaya a producir. Rajoy conoce Melilla perfectamente y es un gran amigo de la ciudad. Si fuera otro el que cogiera el testigo, tendríamos también apoyo, pero yo no quiero que se vaya Rajoy.