Juan Lanzas, un cliente «de alto nivel y solvencia»

La Razón
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Madrid- Juan Lanzas, el «conseguidor de los ERE», tenía también la «habilidad» de ganarse la confianza de los responsables de las entidades bancarias en las que tenía sus cuentas. Ninguno de los directores observó nada extraño en los movimientos realizados en las mismas, ya fuesen en efectivo o mediante transferencias realizadas desde otras entidades.Y es que Lanzas estaba considerado un cliente «vip» del que no había porqué dudar de sus operaciones.

Así, Ángel A. S., actual director de una sucursal bancaria en Mancha Real (Jaén), aseguró el pasado tres de octubre ante la Guardia Civil que, cuando en 2006 entró a desempeñar ese cargo, Juan Lanzas era ya un cliente «con capacidad económica solvente», que, con el paso de los años, «ha ido incrementando progresivamente sus ingresos» económicos.

En su declaración, en calidad de testigo, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, señaló que lo que conocía de Lanzas era que ostentaba «un cargo en algún sindicato y que asesoraba a empresas».

Posteriormente, se refirió a los movimientos de una cuenta de la que era titular el «conseguidor de los ERE», en la que se realizaron abonos por más de 615.000 euros (en efectivo y mediante transferencias a su favor del propio Lanzas o su mujer) y de adeudos por más de 572.000 euros (productos financieros varios, acciones y planes de pensiones). Sobre esta cuestión, el director de la sucursal bancaria manifestó que algunas de esas operaciones se efectuaron en efectivo, pero que no se sospechó que pudiesen provenir de operaciones presuntamente fraudulentas.

Y ello, aseguró al respecto, porque Lanzas «era considerado un cliente de alto nivel», motivo por el que «no se consideró que dichos movimientos fueran susceptibles de operativas relacionadas con el blanqueo de capitales».

En alguna ocasión le preguntó por la procedencia del dinero, cuando realizaba el ingreso en efectivo, a lo que el ex sindicalista le constaba que procedía de otras cuentas de su titularidad o de «las actividades comerciales que había realizado (venta de aceite, asesoramiento de empresas, etc), sin llegar a realizar ninguna comprobación al respecto, dado que Juan Lanzas era un cliente conocido con solvencia económica».

En otro momento de su declaración, se refiere a la cuenta en la que aparecía como titular la empresa Magina Solutions. Esta sociedad, según los investigadores, fue creada por Lanzas y puso al frente de la misma a su cuñado Ismael Sierra para «encubrir su actividad delictiva y dotar a sus actos de una mayor apariencia legal. Sin embargo, el director aseguró que no realizó ninguna indagación sobre esa cuenta porque la misma no registró «movimientos llamativos que le hicieran sospechar de una procedencia ilícita» el dinero que había en ella.

«Influyente»

La Guardia Civil también interrogó como testigo a quien ocupó la dirección de la sucursal hasta 2006. Francisco José G. C. manifestó que conoció a Lanzas porque se lo presentó un empleado de una consultoría, el cual lo definió como una «persona muy influyente en la negociación de los ERE complejos» de empresas, y que tenía «vinculaciones sindicales importantes y contactos influyentes».

A raíz de ahí, se preocupa de «captarle» como cliente para la entidad en laque trabajaba, con el resultado final de que contrató varios productos financieros. Además, aseguró en su declaración que Juan Lanza era un cliente «muy despreocupado por las finanzas personales».

10 ERE y 12 millones de sobrecomisiones

El pago de comisiones en la tramitación de distintos ERE parece algo que difícilmente puede ponerse en duda a estas alturas de la investigación. Pero, además, las comisiones pagadas a las mediadoras estaban muy por encima de lo que era la «media en el mercado» por ese tipo de actuación. Así, en sólo diez Eres, en los que intervinieron «responsables sindicales de cada una de las empresas», se pagaron comisiones a los mediadores por algo más de 18 millones de euros, del total de la prima, 120 millones, un 13,60 por ciento, «mientras que la media de mercado en promedio habría sido del 4,60 por ciento, lo que implica que se han pagado sobrecomisiones por un importe de 12.176.626 euros».