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Julio Lleonart: «UPyD también es ‘‘hipster’’»

Julio Lleonart toma el relevo de Toni Cantó en UPyD con sus barba cuidadosamente descuidada y su pendiente... Es la sensación mediática

  • Julio Lleonart, a las puertas del Congreso.
    Julio Lleonart, a las puertas del Congreso.
  • Julio Lleonart: «UPyD también es ‘‘hipster’’»
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

18 de abril de 2015. 21:09h

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Madrid. 18/4/2015

Golpe de efecto, o no, de un debilitado UPyD, la formación de Rosa Díez ha tenido esta semana un poquito de oxígeno con la irrupción –por ahora, hay que decir que sólo estética, acaba de estrenar su cargo de diputado en sustitución de Toni Cantó– de Julio Lleonart, un valenciano de la cosecha de 1979, que ha sorprendido, normal en un parlamento tan correcto, cuando no aburrido, estéticamente. Lleonart ya lleva colgada la etiqueta de «hipster» por su barba cuidadamente descuidada, el destierro de la corbata, un pendiente en la oreja izquierda, gafas de pasta, traje «slim fit» y un calzado más apropiado para pisar el pavimento que las moquetas de la Cámara Baja. Aquí está Julio Lleonart. «Mira, si buscas la palabra en la ‘‘Wikipedia’’ se puede comprobar que esta estética es la más común entre los hombres entre 26 y 40 años. Somos gentes a la que no nos gusta las etiquetas, que dudamos de lo establecido, iconoclastas... Es más, con estas características diría que UPyD es ‘‘hipster’’», dice con retranca.

«Ni soy mejor ni peor que Cantó»

Dice que desde que ha estrenado escaño su ocio se limita a dormir las ocho horas pertinentes porque es un pluriempleado en una formación que acusa la fuga de representantes. «No he dejado de llevar la estrategia de las redes sociales, las nuevas líneas de acción en las distintas comunidades autónomas, soy portavoz en nueve comisiones y subcomisiones... Sí, cuando me lo propusieron pensé: ‘‘¡Ay, Dios mío!». Aunque entra en casi todos los juegos, no lo hace en el de compararse con Toni Cantó físicamente: «Es irrelevante pero sí, somos distintos. No sé si más guapo que él, aunque a mi esposa le gusto más». Casado desde 2013 con la diseñadora de trajes nupciales Raquel Ferreiro, un enlace que fue publicado en «Vogue Novias», vive en Chueca, cuelga fotografías en Instagram de la unión civil de unos amigos homosexuales –«realizan unos espléndidos vídeos sobre bodas, incluida la nuestra»–y admite que su mujer le marca el paso en su atuendo. «Sí, es una experta y como tal respeto su opinión. Hago lo mismo con lo que me sugieren en las redes sociales», afirma.

Sobre la situación de su partido es optimista, debe serlo, toca sacar pecho, y hace suyo el discurso de que de las crisis se sale fortalecido, «porque te fuerza a salir de la zona de confort; todo riesgo y se convierte en una oportunidad; habrá que comunicar mejor a la gente lo que hemos hecho en los últimos años». Y para eso está él, entre otros, para que el mensaje de UPyD llegue a los ciudadanos. «Yo vengo del mundo de las redes sociales, en las que la gente quiere mensajes directos, de 140 carácteres, también hablo el lenguaje de la calle y es lo que haré en el Congreso». ¿Algo que decir de Rosa Díez y su supuesto ego? «No, es una mujer de carácter, que sabe lo que quiere. A veces... yo no llamaría discutir, pero sí que debatimos. Una veces me convence y otras lo hago yo».

A Lleonart no le importaría estar ahora mismo en el Salón del Cómic de Barcelona, una de sus grandes pasiones: «Me gusta el cómic europeo, el estadounidense, también el de superhéroes», comenta. Entre ellos su favorito es Batman, ya que «a través de las distintas reinvenciones se ha ahondado en su faceta de redescubrimiento personal y su compromiso con lo que la sociedad le demanda: justicia ante una sociedad corrupta». Eso sí, a diferencia de otros líderes políticos, léase Pablo Iglesias, no se mira en su espejo. «Eso es una tontuna. Si su visión de la política es la de ‘‘Juego de Tronos’’ –en la que la gente no duda en matar y sacrificar a sus amigos y familia por el poder– es justo lo que jamás debe ser la política, pero él sabrá», afirma rotundo. Tranquilos, no va a regalar ninguna colección de series a nadie, «no creo que sea mi cometido», pero puestos a elegir, prefiere «The Newsroom», «El Ala Oeste de la Casa Blanca» –«tiene un espíritu muy quijotesco de la labor pública»– y «House of Cards», «que te enseña justamente lo que no se tiene que hacer».

Como buen «hipster», Lleonart no oculta que él y su esposa son muy cosmopolitas. «Madrid nos encanta y Manhattan, donde fuimos en nuestra luna de miel nos alucinó... Ese ritmo, el cruce de culturas, será un tópico, pero es la ciudad que nunca duerme. Lo pudimos comprobar», explica. También les gusta perderse por ciudades como Londres, Oporto o ¿Bruselas, con tantos funcionarios por metro cuadrado? «Sí, tiene una mezcla de modernidad y decadencia que nos gusta mucho. Fachadas del siglo XVIII con edificios vanguardistas». ¿Y el Congreso? «El hemiciclo impresiona, da igual que se haya visto por la televisión una y mil veces. Creo que mis viajes en los próximos meses serán de comisión en comisión», bromea.

Un sibarita de la comida

El nuevo diputado de UpyD y su esposa son, no tanto de buen comer, como de comer bien. Así se refleja en su cuenta de Instagram (en la imagen), donde no oculta sus preferencias por un buen «brunch», como tampoco reniega, al contrario, de la cultura del gin-tonic, sobre todo después de comer. «Uno, que luego exagera todo». También le gusta el sushi, como a casi toda su generación, y no desprecia la buena comida étnica. «Pero tampoco lo considero tan excepcional, soy un tipo normal y me gusta llevar una vida común, aunque claro que he caído en las redes de la buena gastronomía».

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