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Junqueras advierte desde prisión: «No quiero nada estrambótico»

ERC propondrá a Romeva si también fracasa Turull. La CUP advierte de que votará en contra.

  • Junqueras advierte desde prisión: «No quiero nada estrambótico»
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

08 de marzo de 2018. 02:56h

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T. Bolaño/J.Gallego.  Barcelona. 8/3/2018

Oriol Junqueras sigue en Estremera, pero no es ajeno a todo lo que está sucediendo en Cataluña y ha transmitido un mensaje claro y conciso a los suyos: «No quiero hacer nada estrambótico». El presidente de los republicanos no está viendo con buenos ojos los acontecimientos que están marcando la política catalana. ERC aceptó a regañadientes que Jordi Sánchez fuera el candidato y «se ha demostrado que no puede serlo. Lo habíamos dicho por activa y por pasiva a Junts per Cataluña, pero se empecinaron en forzar su candidatura. Ahora, hemos vuelto al punto de partida», apuntan fuentes del partido de Oriol Junqueras. Desde el entorno de Puigdemont, ratifican la sensación de fracaso: «Esto está fatal», aseguran diversas voces.

Según conocedores de las conversaciones, «no hacer nada estrambótico» es un claro mensaje a Puigdemont porque «es estrambótico proponer a Sánchez cuando se sabe que no podrá presidir un gobierno, y sólo hacerlo bajo la premisa de forzar el pulso con el Estado, de que es preferible que Sánchez no pueda ser presidente por culpa de España en lugar de reconocer que no puede ser presidente por culpa de la CUP». El lunes está previsto el pleno de investidura que difícilmente podrá celebrarse porque el candidato no estará presente. Y en el hipotético caso que pudiera celebrarse, «Sánchez no será elegido porque la CUP se abstendrá», apuntan fuentes independentistas, y «esta situación se repetirá si se plantea otro candidato, como Turull». Además, fuentes conocedoras de lo que se cuece en la CUP, «los cupaires si se presenta Jordi Turull, pueden cambiar el sentido de su voto, pero para votar en contra en lugar de la abstención».

Ante la situación de bloqueo, el preacuerdo alcanzado el viernes entre Junts per Catalunya y ERC sigue encima de la mesa de Puigdemont sin fijar el acto de firma. El motivo es, que alcanzado un consenso sobre el programa del ejecutivo y su estructura, su implementación «es imposible porque el candidato a presidente no existe». Los republicanos esperan que Carles Puigdemont mueva pieza, una vez que se ha garantizado «un papel de cobertura» como presidente del Consell de la República, señalando que «si fracasa Sánchez, que ya está amortizado y si fracasa Turull, si hemos de plantear una restitución del gobierno legítimo, nos toca a nosotros hacer una propuesta como Raül Romeva, por ejemplo». ERC espera su momento sabiendo que Junqueras no será candidato porque «no quiere serlo». Sólo daría un paso adelante «si tiene garantías de que se acelerará el levantamiento de su prisión preventiva. Si no, nada de cosas estrambóticas», dicen en su entorno. En todo caso, si hubiese candidato de ERC, los republicanos también valoran que tendrían la posibilidad de que los «comunes» se aviniesen a dar su apoyo si presentan un candidato, lo que les permitiría prescindir de la CUP.

Otras fuentes soberanistas plantean insistentemente, como adelantó LA RAZÓN el pasado jueves, que para romper esta situación de bloqueo «por la CUP, no por el Estado», que Carles Puigdemont y Toni Comín renuncien a su escaño «porque entonces tendremos la mayoría. Podemos proponer un candidato que no esté en prisión y no depender de la CUP». De momento, ambos se resisten y desde ERC apuntan que «Comín cederá su escaño si lo hace Puigdemont». Tanto desde ERC, como de PDeCAT y de Junts per Catalunya, se oyen voces que proponen a Puigdemont abandonar para garantizar una mayoría, pero «hasta ahora nadie se atreve a poner el tema encima de la mesa». A la espera de este movimiento, se han intensificado en estos días los contactos entre JxC y ERC para plantear una oferta a la CUP y favorecer así un voto afirmativo de los antisistema. Sin embargo, no parece que sus ofertas hayan modificado su postura porque «qué vamos a ofrecerles. Sólo quieren la ruptura, y nosotros no estamos dispuestos», apuntan fuentes de la negociación. Los anticapitalistas, por si acaso, se aprestaron a señalar ayer que solo aceptarán una propuesta de JxCat y ERC que trace el camino hacia la república, algo a lo que no están dispuestos ninguna de las formaciones separatistas, que creen que esta legislatura debe pivotar sobre la distensión del clima político.

La sensación de fracaso empieza a extenderse porque «tenemos un principio de acuerdo que está parado porque no tenemos candidato y porque Puigdemont no lo bendice». Las fuentes consultadas apuntan que el gobierno quedaría repartido al 50%. Presidencia, Territorio, Interior, Cultura, Empresa, Gobernación y el president, estarían bajo la batuta de Junts per Catalunya. Educación, Salud, Bienestar y Trabajo, Vicepresidencia y Economía, Justicia, Exteriores y Agricultura para ERC. De momento, ERC no ha desvelado cuál será su propuesta para la vicepresidencia. Este tema estuvo encima de la mesa en la reunión que mantuvieron Marta Rovira y Oriol Junqueras en Estremera. Rovira es una de las candidatas, pero está valorando la situación «porque seguimos sin presidente». También se barajan los nombres de Pere Aragonés, que será conseller de Economía, o también el de Raül Romeva. «No habrá nombres hasta que tengamos un presidente. Y eso todavía está por ver». El próximo «round», el lunes. Roger Torrent, presidente del Parlament, tiene en su mano la decisión. Si el Constitucional no valida la candidatura de Sánchez, el aplazamiento del pleno tiene todos los números. Acto seguido, empezará la partida de Jordi Turull mirando a la CUP que podría votar no y a Bruselas para que Puigdemont y Comín abandonen su escaño, aunque si los anticapitalistas deciden votarle en contra, tampoco conseguiría ser investido, ya que contaría con más votos en contra que a favor. Ahora mismo, los constitucionalistas suman 57 escaños y los «comunes» son ocho, que votarán en contra de cualquier candidato de JxCat. A ellos se agregarían los cuatro de la CUP, que ascenderían 69 votos en contra por 66 a favor.

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