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La abstención sobrevuela Génova

La dirección popular vivió con angustia el recuento por el crecimiento de los de Abascal. Se afianzan como única alternativa al PSOE pero tendrán que gestionar un posible desbloqueo con Sánchez.

  • Casado celebró ayer en Génova la remontada de su partido que sumó 22 escaños más que en abril. Foto: Alberto R. Roldán
    Casado celebró ayer en Génova la remontada de su partido que sumó 22 escaños más que en abril. Foto: Alberto R. Roldán

Tiempo de lectura 4 min.

11 de noviembre de 2019. 09:16h

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Carmen Morodo Madrid. 11/11/2019

Génova ha vivido con gran preocupación las últimas horas de esta campaña electoral por las perspectivas de crecimiento de Vox. El núcleo duro de la dirección nacional y de la candidatura de Pablo Casado siguió anoche el recuento desde la sede nacional, y la primera decisión estratégica fue poner en valor su crecimiento con respecto a las elecciones de abril y la consolidación de Casado como líder de la oposición. Ésta fue su bala para poner sordina al auge del partido de Santiago Abascal.

El PP se consolidó anoche, sin duda, en la jefatura de la oposición a Pedro Sánchez, nadie le puede discutir esta cuestión. Y además consiguió apuntarse un tanto fundamental para su estrategia de futuro con el derrumbe de Ciudadanos y de la figura de Albert Rivera. La situación anoche en Génova dista mucho de la agonía con la que tuvieron que afrontar los resultados electorales de abril. Hasta el punto de que entonces incluso temieron por el futuro del liderazgo de Casado, que aguantó porque de inmediato había una nueva convocatoria electoral, las autonómicas y municipales, que le permitieron salvarse «in extremis» gracias al poder conseguido con los pactos postelectorales. No por el resultado, que tampoco fue bueno.

En su comparecencia desde la calle Génova, Casado valoró muy positivamente los resultados populares: «Hemos demostrado que estamos fuertes. Hoy el PP ha tenido un buen resultado, pero España ha tenido un mal resultado. En apenas seis meses, hemos recuperado el 33% de nuestro voto. Somos la alternativa al Gobierno de izquierdas. Cuando alguien intenta sustituir a este partido, siempre resurge». Subrayó que es el presidente en funciones el gran señalado de este 10-N: «Sánchez ha perdido su referéndum. Ha fracasado, es el gran derrotado. Los ciudadanos han hecho una moción de censura a Sánchez. Ahora lo tiene más difícil para formar Gobierno». Dejó entrever que el PP será duro de cara a una investidura del líder socialistas: «Vamos a ser muy exigentes con el PSOE y después ejerceremos nuestra responsabilidad porque España no puede seguir más tiempo bloqueda. Ahora Sánchez tiene la pelota en su tejado». Y concluyó su discurso con el augurio de que «el PP volverá a liderar el futuro de España muy pronto».

Ayer el PP creció en votos y en escaños y esto es la segunda medalla, después de esos acuerdos autonómicos tan mal gestionados por Ciudadanos, que puede colgarse al cuello el presidente popular. Aunque la buena noticia quede ensombrecida por el resultado de Vox.

Desde la dirección popular se ratificaron anoche en su apuesta estratégica de estas elecciones por la moderación. Les ha ayudado a que recuperen voto del centro, que ha perdido Rivera. Pero el interrogante de futuro es cómo mantienen ese voto centrado y al mismo tiempo le quitan espacio a Vox si quieren volver a ser un partido de gobierno. Porque con Ciudadanos han demostrado que pueden llegar a acuerdos de gobierno. Pero la coalición con Vox es inviable hasta en los sueños del sector más duro del partido.

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