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La célula del 17-A planeó atentar contra el Bernabéu, la Audiencia y «la Tomatina»

El juez Andreu procesa a tres supuestos miembros de la célula que cometió los ataques de Barcelona y Cambrils

  • Dris Oukabir tras ser detenido.
    Dris Oukabir tras ser detenido. / J. Fdez-Largo

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10 de octubre de 2018. 14:28h

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Ricardo Coarasa Madrid. 10/10/2018

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu ha acordado el procesamiento de tres de los supuestos integrantes de la célula yihadista responsable de los atentados de Barcelona y Cambrils de agosto del pasado año en los que murieron 16 personas y más de un centenar resultaron heridas. El magistrado ha acordado la medida para Mohamed Houli Chmelal y Driss Oukabir por los delitos de integración en organización terrorista, fabricación, tenencia y depósito de explosivos y estragos en grado de tentativa, y respeco a Said Ben Iazza por colaboración con organización terrorista. El instructor considera que formaban parte de un grupo radicalizado cuyo objetivo era "llevar a cabo atentados contra los considerados “ sus enemigos”, es decir, el mundo occidental".

Los tres procesados pertenecían, según explica el instructor en su resolución, a un grupo terrorista formado por jóvenes marroquíes que se constituyó a partir de 2015 en Ripoll (Gerona) bajo la dirección espiritual del imán Abdelbaki es Satty, y en el que también estaban integrados los otros siete presuntos terroristas que resultaron muertos en las localidades de Cambrils, Alcanar y Subirats. Se conocían desde niños y poco a poco fueron conformando un grupo estructurado en el que el imán, también fallecido en las explosiones de Alcanar, les adoctrinó en el yihadismo radical suministrándoles vídeos de contenido islamista radical en una tablet "que se iban pasando unos a otros".

Con el tiempo, esta célula se habría conjurado "para realizar uno o varios atentados de grandes dimensiones, mediante el uso de artefactos explosivos, a fin de coadyuvar a la estrategia terrorista de la organización terrorista Daesh”. De hecho, relata el juez Andreu, en una reunión celebrada durante el Ramadán de 2016 en un parque de Ripoll, Youness Abouyaaqoub, Youssef Aalla y Mohamed Hichamy comunicaron al resto de la célula que "querían derrumbar con explosivos la Sagrada Familia". Todos los presentes aceptaron dicha propuesta, "impulsados por el extremismo religioso" que les había transmitido el imán.

Para alcanzar ese fin decidieron confeccionar material explosivo y ya desde octubre de 2016 se empezaron a preparar para cometer los atentados, aunque no es hasta mayo del año siguiente cuando comienzan a adquirir el material y a fabricar los explosivos. De hecho, apenas un mes antes del 17-A en el ordenador del imán se suceden las búsquedas de posibles objetivos: sede de la Audiencia Nacional (125 búsquedas), "la Tomatina" de Buñol (106), embalse de Riudecanyes 219) y Alhambra de Granada (104).

Además, también barajaron ataques en Port Aventura, Plaza Cataluña de la ciudad condal, el Bernabéu y el Camp Nou, la Torre Agbar o el Museo Thyseen.

El uso de este ordenador "tuvo relevancia en todas las fases previas a la culminación de los atentados terroristas" y fue "importante en la radicalización, captación y preparación de los atentados y en la culminación de estos".

Tres meses antes de la explosión en el inmueble de Alcanar y de los atentados de Barcelona y Cambrils, se convirtieron en un grupo cerrado “al cual prácticamente ya nadie más tuvo acceso, y les alejó de las personas ( incluso de los familiares) que les rodeaban ante esta nueva etapa que iniciaban. La vida de cada uno de ellos pasó a desarrollarse exclusivamente junto a la de sus compañeros de grupo, compartiendo vivienda, comidas, viajes y por ende, participando en la fabricación de los explosivos o bien colaborando en la planificación de los atentados” .

Respecto a Mohamed Houli Chemlal, único superviviente de la explosión de la casa de Alcanar, el magistrado recuerda el vídeo hallado entre los escombros de la vivienda, grabado por él mismo y en el que aparecían varios miembros de la célula fabricando los explosivos y anunciando un próximo atentado, así como numerosas fotografías de los posibles objetivos terroristas reseñados anteriormente.

En la vivienda de Alcanar, los terroristas llegaron a almacenar de 200 a 500 kilogramos de explosivos, además de 19 artefactos improvisados tipo granada de mano y una faja bomba. El juez añade las 104 bombonas de butano y propano encontradas en la vivienda, con las que los terroristas pretendían "amplificar el efecto del explosivo, pretendiendo incrementar el volumen de metralla como la posibilidad de crear bolas de fuego". Todo ello, subraya el instructor, "hubiera provocado unos daños de enormes dimensiones”.

Los teléfonos móviles utilizados por los tres procesados han sido determinantes para vincularles a los terroristas fallecidos y a los lugares investigados. Así, en el caso del procesado por colaborar con el grupo, Said Ben Iazza, el juez recuerda que los teléfonos le sitúan en la vivienda de Alcanar y por un tiempo suficiente como para no ser ajeno a la actividad de los miembros de la célula que estaban fabricando una gran cantidad de material explosivo, con precursores adquiridos usando su identidad y transportados en el vehículo prestado por Ben Iazza.

El magistrado relata cómo un día después de la explosión en la casa de Alcanar, uno de los terroristas fallecidos, Younes Abouyaaqoub, arrolló con una furgoneta alquilada por Driss Oukabir, a una gran cantidad de transeúntes que paseaban por la zona peatonal de las Ramblas el 17 de agosto del pasado año. La furgoneta se incorporó a la Rambla, centro neurálgico de la ciudad y concurrido por grandes aglomeraciones de personas; lo hizo a gran velocidad y en zigzag, por el paseo central. Como consecuencia del atropello fallecieron 14 personas y otras 128 resultaron con lesiones de carácter físico, además de otras muchas personas que padecieron diversas alteraciones de su salud.

El relato de aquellas horas dramáticas vividas en Cataluña recuerda el asesinato de otro ciudadano español aquella misma tarde, cometido por uno de los terroristas al intentar huir; ese miembro de la célula murió cuatro días después, abatido por los Mossos.

A la una de la madrugada del día 18 de agosto, los otros cinco terroristas huidos invadieron con un vehículo el paseo marítimo de Cambrils y provocaron la muerte de otra mujer y heridas a 12 personas. Los terroristas finalmente fueron también abatidos por los Mossos d’Esquadra. La vida de cada uno de ellos, explica el juez en su escrito, tenía el objetivo común "de llevar a cabo atentados contra los considerados “ sus enemigos”, es decir, el mundo occidental".

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