La UE adelantará a 2013 el plan contra el paro juvenil

Dos jóvenes españolas se manifiestan en la Place d'Espagne de Bruselas bajo el lema "NoNosVamosNosEchan"en contra del exilio forzoso que les ha llevado a dejar su país ante la falta de oportunidades laborales.
Dos jóvenes españolas se manifiestan en la Place d'Espagne de Bruselas bajo el lema "NoNosVamosNosEchan"en contra del exilio forzoso que les ha llevado a dejar su país ante la falta de oportunidades laborales.

La Unión Europea estudia conceder mayor prioridad al plan de lucha contra el paro juvenil que lastra a países como España y que los fondos –6.000 millones de euros– incluidos en los presupuestos del periodo 2014-2020 se movilicen incluso a este mismo año 2013. A finales de este mes se espera que sea presentado este plan para dinamizar el empleo en la Unión Europea, promovido por Francia y Alemania. Es posible que coincida con la reunión ya prevista entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y su homólogo galo, François Hollande. La iniciativa ha despertado mucha expectación tras ser desvelada por la prensa germana y bautizada, en recuerdo de los duros años treinta en Estados Unidos, como el «New Deal». La idea es movilizar esos 6.000 millones de euros que se van a destinar a luchar contra el paro dentro de la partida de los presupuestos europeos para los próximos seis años para que tengan un mayor impacto a través de la ingeniería financiera. Estos 6.000 millones serían apalancados a través del Banco Europeo de Inversiones, así se dispondría de hasta 60.000 millones de euros, que se podrían destinar para conceder créditos blandos a aquellas empresas que contraten a jóvenes menores de 25 años.

España sería uno de los grandes beneficiados por esta iniciativa. El presidente de la Comisión Europea ya ha reconocido que los 6.000 millones de los presupuestos son insuficientes para luchar contra el drama del paro y junto con Hollande se comprometió públicamente a adelantar en lo posible este fondo de 6.000 millones.

Esta partida del presupuesto europeo va destinada –aparte de la posible ingeniería financiera a través del Banco Europeo de Inversiones– a financiar la denominada «garantía juvenil». Se trata de que todo joven menor de 26 años reciba de manera obligatoria una oportunidad de trabajo, prácticas o continuación de su formación en un plazo inferior a cuatro meses después de terminar sus estudios o estar parado.

En países como España y Grecia la tasa de paro juvenil alcanza cotas alarmantes superiores al 50% mientras la general ya se sitúa en el 27%. Según las estimaciones del Gobierno, España podría recibir hasta 1.000 millones de la nueva partida presupuestaria de la UE, destinada principalmente a las regiones con una tasa de desempleo joven mayor del 25%. Se espera que este posible plan a través del Banco Europeo de Inversiones se presente en París el 28 de mayo, cuando está previsto un encuentro entre Rajoy y Hollande.

A pesar de las buenas intenciones y de que esto sería un logro para España, el Gobierno se muestra cauto. La palabra crecimiento aparece cada vez con más frecuencia en los discursos, pero esto no significa que detrás de los términos grandilocuentes haya propuestas concretas.

Alemania sigue atrincherada en sus posiciones y se niega a poner en marcha dos de las peticiones que se le hacen desde los países periféricos: la puesta en marcha de estímulos fiscales para aumentar la demanda en países con las finanzas sólidas para que su crecimiento económico sea mayor y arrastren al resto y una subida de los salarios en estos países para que aquellos países del Sur no se vean obligados a realizar una moderación salarial brusca en un momento de contracción del consumo. Berlín argumenta que un aumento de su gasto público o una pérdida de competitividad sería perjudicial para su economía y para el resto, a pesar de las bajas cifras de crecimiento de la propia Alemania. Por el momento, el país de Angela Merkel consigue salvar los muebles y no caer en la recesión que pesa sobre la zona euro, pero en el primer trimestre de este año creció un tímido 0,1%. Lejos del vigor que se le supone a la locomotora europea.

Sin ir más lejos, el año pasado se anunció a bombo y platillo un plan para el crecimiento suscrito por los líderes europeos que el propio presidente del Consejo, Herman van Rompuy calificó de «histórico». El presidente de la Comisión Europea se ha visto obligado a entonar el mea culpa y reconocer que su puesta en marcha está sufriendo atrasos y que resulta insuficiente.

Si se analiza con detenimiento el mencionado plan, valorado en 120.000 millones de euros, el 1% del PIB de la UE, los líderes europeos se limitaron a basar esta pretendida nueva iniciativa en propuestas ya previstas con cargo al dinero ya presupuestado para los años 2007-2013.