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La voz, el 38% de un candidato

Un estudio demuestra que los trastornos vocales también pueden resultar carismáticos para los votantes. ¿Qué tonos son los más seductores?

  • La voz, el 38% de un candidato

Tiempo de lectura 4 min.

10 de diciembre de 2017. 03:02h

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10/12/2017

«No es lo que se dice, sino cómo se dice». En efecto, el psicólogo alemán Albert Mehrabian se dio cuenta de que, en los discursos políticos, el contenido apenas era valorado por los votantes. Tomaba más peso el lenguaje no verbal del orador, su gestualidad, con un 55%, y el lenguaje paraverbal (entonación, pausa, ritmo, pausas...) con un 38%. Los políticos, o más concretamente sus asesores, saben que la voz determina la forma en cómo se es percibido. Científicos y biólogos han estudiado incluso los tonos de voz que más votos atraen y, por lo visto, son los graves y profundos, ya que se relaciona con una mayor fortaleza y liderazgo.

La que es innegable es que la voz marca el carisma. Hasta el punto de que un mismo político es percibido de manera distinta cuando su voz cambia por cualquier motivo. Y para demostrarlo, dos científicos de la Universidad Sorbonne Nouvelle de París, Rosario Signorello y Didier Demolin, examinaron dos casos de políticos antes y después de sufrir trastornos vocales: Umberto Bossi, ex líder del partido italiano Lega Nord, cuyas cuerdas vocales se paralizaron parcialmente por un derrame cerebral, y Lula da Silva, ex presidente de Brasil, cuya laringe se alteró debido al cáncer de garganta que sufrió. Ambos presentaron sus resultados recientemente en la 74ª Reunión de la Sociedad Acústica de América.

Antes del ataque, «las personas percibían a Bossi como un orador positivo, entusiasta y encantador, y cuando escuchaba su voz después del accidente cerebrovascular, todo cambió», dijo Signorello «Después del accidente cerebrovascular, tenía un contorno de tono plano, una falta de modulación». Algo parecido le pasó al ex presidente brasileño tras su cáncer de laringe: el rango vocal se redujo y el tono bajó. Su voz pasó a caracterizarse por su ronquera, una velocidad de voz más lenta y una restricción en la capacidad de modular el tono.

Para comprobar qué podrían suscitar estos cambios de voz en el electorado se hizo un experimento con varios oyentes. Se eligió esta audiencia al no ser hablante de la lengua de ambos políticos: «Cuando escuchas una voz, no sólo evalúas la acústica, sino también lo que dicen, y no queríamos que el contenido verbal y semántico influyera», dijo Signorello.

A la audiencia se le preguntó qué estímulos vocales votarían y, sorprendentemente, hubo una preferencia por las voces de los líderes después de sus enfermedades. Ambos pasaron de ser percibidos como autoritarios, a sabios y competentes. «Los franceses no querían votar por alguien que fuera fuerte y autoritario, o percibido como una versión más joven del líder», dijo Signorello. Sin embargo, esta fue una tendencia variable. «En cada ejemplo, los patrones vocales son tan diversos que nunca se encuentran las mismas respuestas, todos desencadenan diferentes estados emocionales y transmiten diferentes rasgos de personalidad».

Los investigadores también encontraron intrigante que los carismas de liderazgo identificados a partir de los estímulos vocales de ambos políticos eran relacionados con características empleadas en la descripción de personas mayores.

Pilar Lirio, directora del Instituto Español de la Voz, centrado en la investigación y formación sobre temas relacionados con la voz, señala dos aspectos claves de la comunicación política: la modulación y la frecuencia fundamental. «La modulación es el rango de voz, y se valora el rango extenso: subir al agudo o bajar al grave según lo que quiera transmitir el orador», afirma. Se trata del la variabilidad de tono dentro de un mismo mensaje. Es un factor clave: «Una voz que no está modulada no transmite serenidad ni confianza». Mientras, la frecuencia fundamental es el tono «constante que tenemos desde que nacemos». En este sentido, el político «subirá al agudo cuando quiera provocar exaltación, mostrarse enérgico y activo, y descenderá a tonos más graves cuando quiera seducir, expresar un mensaje importante». De hecho, se trata de algo muy trabajado en política. Así, la experta percibe ese trabajo en políticos como Pedro Sánchez.

Las analogías con la publicidad son recurrentes. Y es que, tanto la política como los anuncios de TV «tienen que vendernos un producto». No en vano, «existe cierto neuromarketing en lo que es la voz». Lirio señala la importancia del fonosimbolismo, es decir, la «propiedad que tienen los sonidos de evocar sensaciones o ideas en nuestro cerebro». Se utiliza sobre todo en publicidad, pero ¿y en política? «A nuestros políticos aún les queda mucho para la completa utilización de estos recursos».

Por último, un apunte... y, sobre todo, un aviso: «Por falta de técnica vocal, a veces los políticos se fatigan vocalmente en plena campaña. Queda muy mal sonar afónico. Si su voz estuviera bien preparada no quedaría tan tocada», concluye.

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